miércoles, 9 de febrero de 2011

El Codigo Secreto de la Biblia


CODIGOSECRETO
En 1995, un antiguo instrumento profético fue de pronto expuesto al público de un modo gráfico y espectacular. El 4 de noviembre de ese año sucedió algo que el instrumento había predicho con una precisión que sobrepasaba la posibilidad de que fuera una coincidencia. El acontecimiento fue el asesinato de Yitzhak Rabin, el primer ministro de Israel, en la ciudad de Tel Aviv El asesinato había sido profetizado con tal precisión que el nombre del primer ministro, la fecha en que se produciría, el nombre de la ciudad e incluso el nombre del asesino, Amir, no eran un secreto, ¡todo ello estaba cifrado en un documento de más de tres mil años de antigüedad!
Lo irónico es que el documento no era un manuscrito perdido custodiado por una organización secreta o por algún privilegiado. El mapa codificado del futuro era el mismo mapa que nos ha proporcionado confort


y guía durante al menos setenta y cinco generaciones y que hoy en día es considerado como sagrado por varios cientos de millones de personas de todo el mundo. ¡El mapa del tiempo fue descubierto como un código secreto oculto en la Biblia en los tiempos en que fue escrita! Concretamente, el código se halló en los cinco primeros libros de la Biblia hebrea, conocidos como Torah,
la versión que se dice que permaneció sin modificar desde que fue revelada al ser humano hace más de tres mil años.
La clave, conocida como el Código de la Biblia, descubierta por un matemático israelí, el doctor Eliyahu Rips, ha sido revisada y confirmada por matemáticos de las mejores universidades del mundo, así como por organismos especializados en criptografía, como el Ministerio de Defensa de Estados Unidos. Durante más de doscientos años, los eruditos han sospechado que los textos bíblicos eran algo más que una recopilación de palabras que se debían leer de forma linear. Un experto del siglo xviii, conocido como el Genio de Vilna, afirmó que «la regla es que todo lo que fue, es y será hasta el fin del tiempo, se encuentra en la


Torah,
desde su nacimiento hasta su fin».30
Los mensajes cifrados de nuestro pasado y futuro se pueden estudiar creando una matriz con las letras de los cinco primeros libros de la Biblia hebrea. Se empieza con la primera letra de la primera palabra, se eliminan todos los espacios y puntuaciones hasta llegar a la última letra de la última palabra, dejando una sola frase de cientos de caracteres. Con el uso de sofisticados programas, se examina la matriz restante en busca de patrones e intersecciones de palabras. Por ejemplo, en el




La observación de esta secuencia por parte del rabino H. M. D. Weissmandel en los años cuarenta se convirtió en la clave para descifrar los patron de palabras cifradas en el texto.
Michael Drosnin, en su libro


The Bible Code,
sonas se entrecruzan entre ellos, ofreciendo una instantánea de los acontecimientos del pasado y de las posibilidades del futuro. El mecanismo actual de este extraordinario pronosticador se tratará en el capítulo vii, pero ahora quizá lo más importante para el asunto de la profecía sea de qué modo este libro del tiempo apa-rentemente milagroso se relaciona con nuestro futuro.
describe la precisión y exactitud del Código de la Biblia para predecir los acontecimientos pasados. Circunstancias tan dispares como el asesinato de Kennedy, el impacto del cometa Shoemaker-Levy contra Júpiter, elección del primer ministro israelí Netanyahu, incluso las fechas la localización del ataque con mísiles SCUD que los iraquíes lanza ron contra Israel durante la Guerra del Golfo en los noventa, están descritos con un grado de detalle que desafía las probabilidad matemáticas y estadísticas. El Código de la Biblia ofrece datos específicos, no generalidades que puedan estar sujetas a interpretación Drosnin describe muchas de esas referencias. En la predicción de Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, el código deletrea palabra¡ como «guerra mundial» y «solución final», junto a nombres d líderes políticos de la época: «Roosevelt», «Churchill», «Stanlin» «Hitler». Los países involucrados en el conflicto estaban claramente especificados: «Inglaterra», «Francia», «Rusia», «Japón» y «Esta dos Unidos». Incluso aparecen las palabras «holocausto atómico» « 1945 », el año en que se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima la única vez que esas palabras aparecen en la Biblia.
Gracias al desarrollo de los ordenadores de alta velocidad ha podido descifrar el código que se halla en la Biblia hebrea. Lo nuevos ordenadores han substituido la tediosa descodificación manual con sofisticados programas de búsqueda. Tras haber comparado con otros textos de grupos de control y diez millones de casos de prueba creados por el ordenador, sólo se han hallad textos cifrados en la Biblia. Vertical, horizontal y diagonalmente nombres de países, acontecimientos, fechas, tiempos y PER


En vista de la precisión del Código de la Biblia para detallar nuestro pasado, ¿qué exactitud puede tener esa misma matriz en predecir los tiempos futuros? El doctor Rips en sus conversaciones con Drosnin, sugiere que todo el Código de la Biblia tuvo que ser escrito de una sola vez, en lugar de en series de escritos que se fueron haciendo con el paso del tiempo. Esa afirmación sugiere que todas las posibilidades de todos los futuros ya están marcadas. «Lo experimentamos como un holograma; se ve de un modo distinto cuando lo observamos desde otro ángulo, pero, por supuesto, la imagen está pregrabada.»31 La clave que aplicar a este antiguo código del tiempo para los acontecimientos futuros puede estar en contemplarlo con los ojos de un físico cuántico.
En la física moderna hay un principio que afirma que es imposible saber el «cuándo» y el «dónde» de una misma cosa al mismo tiempo. Si mides dónde está algo, pierdes información sobre la rapidez con la que se mueve. Si mides la rapidez con la que se mueve, no puedes saber con certeza dónde está. Esta clave para el mundo cuántico fue desarrollada por el físico Werner Heisenberg, y se conoce como el principio de incertidumbre (o indeterminación) de Heisenberg.32
La demostración de la impredecible conducta de la naturaleza en el mundo cuántico puede que indique que nuestro sentido del tiempo sigue precisamente este tipo de conducta. De ser así, las posibilidades que aparecen en el Código de la Biblia pueden existir sencillamente como tales, como




podemos esperar ver tal y tal resultado.
Si vemos la herramienta de predicción como una lente que nos muestra mejor las posibilidades, esta aportará un nuevo entendimiento sobre el papel de la profecía en nuestras vidas. El Código de la Biblia, al coincidir sobre nuestro futuro con muchas profecías bíblicas, de los amerindios y demás, nos pone sobre aviso respecto una serie de escenarios apocalípticos. Con inicio en un futuro próximo, sucesos como una tercera guerra
posibilidades. Los acontecimientos, tanto pasados como futuros, son el resultado final de una secuencia de condiciones que puede que hayan empezado días, o incluso cientos de años, antes de que el hecho real tenga lugar. Expuesto como una ecuación actual, si elegimos un curso específico de acontecimientos, entonces
mundial que se originará en Oriente Próximo, terremotos catastróficos y la devastación de grandes centros de población, se presentan como posibilidades. La amenaza de una colisión directa con un cometa al final del siglo xx o principios del xxi, parece, ser una de las, preocupaciones, más inmediatas.
En 1992 el astrónomo Viran Marceen del Harbad-Smithsonian Centre for Astrophysics, anunció el regreso del cometa «Tortuga Veloz» (Swift-Turtle), descubierto originalmente en 1858. El día exacto del redescubrimiento del cometa estaba en el Código de la Biblia, junto con su predicho retomo 134 años después. Las palabras concretas «cometa», «Tortuga Veloz» y la fecha del retorno de dicho cometa en el año 2126, están claramente cifradas en el texto. Al principio se pensó que estaba en vías de colisionar con la Tierra en el momento de su retorno; sin embargo, la revisión de los cálculos parece indicar que el cometa pasará a una distancia segura. No obstante, los astrónomos advierten de una serie de «colisiones fallidas cercanas» que nos conducirán hasta la época del regreso de la Tortuga Veloz en el año 2126; la primera de ellas tendrá lugar en el año 2006. En el texto hebreo, cruzándose con la fecha del año 2006, se encuentran las palabras: «Su camino colisionó con su morada», acompañadas de la frase en una línea adjunta, «Año en que se predice para el mundo».
A continuación de estas advertencias hay palabras similares que conducen al año 2010. Las palabras «días de horror» cruzan esta fecha con descripciones adicionales de «oscuridad», «tinieblas» y «cometa». Quizá la secuencia más inquietante de las pala-bras respecto al futuro se encuentre por encima del año 2012. Es aquí, justamente en el mismo año en que finaliza el calendario maya, donde vemos las palabras «Tierra aniquilada». Esta visión de una antigua posibilidad para nuestro futuro ofrece un misterioso ejemplo de un elemento que se halló en todo el Código de la Biblia. Drosnin afirma que en el lugar donde está cifrada la fecha, un segundo pasaje describe un resultado muy distinto. Las palabras simplemente dicen: «Será hecho añicos, apartado, lo haré pedazos, 5772» (el año hebreo para el año 2012).
Al igual que otras profecías, por una parte el código parece estarnos diciendo que el año 2012 termina con la vida en el planeta, al menos tal como la conocemos, mientras que a un mismo tiempo, en otro lugar, la amenaza contra la Tierra es destruida. ¿Cómo pueden darse los dos resultados a un mismo tiempo? De vez en cuando surgen paradojas similares en el Código de la Biblia, concretamente en lo que respecta a los resultados de elecciones, acontecimientos políticos y guerras. Además de recordarnos


la oportunidad de dar forma a resultados específicos para el futuro basados en nuestras elecciones del presente, el Código de la Biblia nos recuerda algo aún más significativo.
Muy cerca de los resultados específicos, como asesinatos y las simientes de una guerra mundial, hay dos palabras que se repiten una y otra vez. Junto a muchos de los sucesos más graves, las palabras formulan una sencilla pregunta:



«¿Lo cambiaréis?».

El Código de la Biblia, al evocar las creencias de los antiguos esenios conservadas para nosotros, también parece sugerir que desempeñamos un papel significativo en el curso de los acontecimientos, incluso de aquellos que ya están en movimiento en forma de posibilidades. ¡Según parece, nuestro papel es tan importante que puede que hasta cambiemos el curso de los hechos! «¿Lo cambiaréis?», parece ser una pregunta directa hecha a aquellos que con seguridad leerían el mensaje del criptógrafo tres mil años después de que fuera escrito. Es como si los escritores supieran que seria necesario disponer de tecnología altamente sofisticada para comprender su código; como si nos recordaran que ahora, cuando estamos descifrando el mensaje de los criptógrafos, es cuando estamos preparados para participar en el despliegue del tiempo y cambiar las posibilidades más oscuras del futuro. ¿Cómo puede ser que hayan aparecido ahora estos y otros mensajes en un manuscrito que fue cifrado hace más de tres milenios? El Código de la Biblia nos devuelve a las mismas preguntas a que nos han conducido las otras profecías.
Génesis, la palabra «Torah» es deletreada en secuencias de cincuenta caracteres hebreos entre cada una de las letras de la palabra. Esta misma secuencia se halla en los libros siguientes: Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
desde la primera hasta la última palabra. Y no meramente en un sentido general, sino con los detalles de todo lo que le ha sucedido


                                        Fuente: libro el efecto Isaias, Gregg Baden

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