sábado, 23 de julio de 2011

LA GUERRA CONTRA LIBIA ES UNA CATASTROFE ECONOMICA PARA EUROPA Y AFRICA

por Thierry Meyssan
del Sitio Web RedVoltaire

Entre los objetivos de la guerra contra Libia se cuentan detener el desarrollo de África, permitir la instalación de la base militar del AfriCom estadounidense en Cirenaica y emprender la explotación colonialista del continente africano en beneficio de Estados Unidos.

Para una mejor comprensión de esos objetivos, que nunca se mencionan, la Red Voltaire entrevista a Mohammed Siala, ministro de Cooperación y administrador del fondo soberano de Libia.
Mohammed Siala recibe a los investigadores de la Red Voltaire
Mahdi Darius Nazemroaya / Red Voltaire
 
Red Voltaire: Libia es un país rico en gas y petróleo. Este país creó la Autoridad Libia de Inversiones, con un capital de 70.000 millones de dólares.

¿Cómo utilizan ustedes ese capital?

Mohammed Siala: Es cierto que disponemos de importantes recursos, pero no son renovables. Así que creamos la Autoridad Libia de Inversiones para proteger las riquezas de las futuras generaciones, como por ejemplo los noruegos.

Sin embargo, dedicamos parte de esos fondos al desarrollo de África.

Eso significa que hemos invertido más de 6000 millones de dólares en [la realización de] acciones [a favor del] desarrollo del continente [africano] en sectores como la agricultura, el turismo, el comercio, la minería, etc.

El resto de los fondos lo hemos invertido en diferentes sectores, en diferentes países, en diferentes monedas, en todas partes, incluso en Estados Unidos y en Alemania, lo cual, desgraciadamente, les ha permitido congelar parte de esos fondos.
 

Red Voltaire: ¿Cómo se aplica ese congelamiento en el plano técnico?

Mohammed Siala: El congelamiento de los fondos se rige por las leyes bancarias de los países donde se encuentran.

La regla es que congelan nuestras cuentas, pero podemos lograr que [los fondos] sean liberados si llevamos el litigio ante un Comité de Reclamaciones y podemos probar que estaban destinados a determinados fines.

Por ejemplo, en este momento acabo de argumentar el descongelamiento de fondos destinados al otorgamiento de becas a los 1200 estudiantes que hemos enviado a Malasia. Estamos tratando de hacer lo mismo con todo lo que tiene que ver con las subvenciones sociales o con los gastos de hospitalización de nuestros ciudadanos en el extranjero.

Algunos países nos autorizan a utilizar fondos para la compra de alimentos o de medicamentos. En principio, estamos en nuestro derecho, pero muchos se niegan a descongelar las sumas necesarias o demoran el proceso.

Por ejemplo, en Italia, el Estado nos niega toda forma de utilización de nuestros fondos. En Alemania, el Estado nos autoriza su uso con fines humanitarios, pero algunos bancos se niegan a descongelar los fondos necesarios. Las interpretaciones de la resolución son completamente diferentes según los Estados.

Nosotros exigimos una regla clara: lo que se permite está autorizado y lo que no, está prohibido.

Por el momento, la interpretación es política y se está imponiendo la fuerza en lugar del derecho.
 

Red Voltaire: ¿Es el único problema que están enfrentando ustedes para garantizar el aprovisionamiento?

Mohammed Siala: También estamos enfrentando el bloqueo marítimo que la OTAN ha implementado y que carece de toda base legal. Impiden la llegada de nuestros suministros o los retrasan, incluyendo los envíos de alimentos.

Se esfuerzan ante todo por impedir que obtengamos gasolina, aunque eso no está estipulado en las resoluciones de la ONU.

Hace un mes que tenemos un barco cargado de petróleo en espera en Malta. Por cada barco nos cuestionan la doble utilidad de lo que transporta. La gasolina es para los vehículos civiles, pero ellos dicen que también puede servir para los vehículos del ejército. Nosotros les respondemos que no tienen derecho a impedir que utilicemos nuestras ambulancias, etc.

En todo caso, desde el comienzo del conflicto nos impiden el aprovisionamiento en gasolina y nosotros dependemos de las refinerías extranjeras para garantizar alrededor de la tercera parte de nuestras necesidades. Eso es lo que ha generado la actual escasez.

Teóricamente, sólo tienen derecho a inspeccionar los barcos para garantizar que no transporten armas. En la práctica, sin embargo, han desplegado ilegalmente un bloqueo marítimo.

Han impedido el paso a barcos rusos y chinos. Esos Estados deben presentar una denuncia al Comité de Sanciones de la ONU para cuestionar la interpretación de las resoluciones. Es un procedimiento interminable y disuasivo. No existe ninguna base legal que los autorice a actuar así, pero lo están haciendo por la fuerza, seguros de su impunidad.

A pesar de todo, nosotros logramos obtener suministros por vía terrestre, pero eso es ínfimo. Se necesita un mes para transportar por camión todo lo que podríamos descargar en nuestros puertos en un solo día.


Red Voltaire: Libia ha emprendido numerosas construcciones en materia de infraestructura, como las gigantescas obras de irrigación del Great Man Made River.
 

Red Voltaire: ¿Qué proyectos están en vías de realización?

Mohammed Siala: Existe una vía de ferrocarril que recorre el norte de África, exceptuando Libia.

Nosotros queremos completarla para integrarnos a la economía regional y hacerla más dinámica. Los chinos están construyendo el tramo entre Túnez y Sirta y los rusos están a cargo del tramo que va de Sirta a Benghazi.

Había una negociación en marcha con Italia sobre el tramo Benghazi-Egipto y las locomotoras. También habíamos emprendido la construcción de una vía transcontinental norte-sur, con el tramo Libia-Yamena.

Son inversiones considerables y de interés nacional y creíamos que podíamos contar con la ayuda del G8. Ya nos lo habían prometido y nos tomaron desprevenidos.

Somos duros en cuestiones de negocios y recurrimos al sistema de licitaciones para que los aspirantes a la obtención de los contratos tengan que bajar sus precios. Durante su visita a nuestro país, Vladimir Putin estuvo de acuerdo en alinear las tarifas de las empresas rusas con las de sus competidoras chinas.

Así logramos una diversificación de nuestros asociados.
 

Red Voltaire: ¿Qué va a pasar con esos proyectos ahora que hay guerra?

Mohammed Siala: Todos esos trabajos están detenidos por causa del congelamiento de nuestros fondos.

Pero seguimos adelante con las licitaciones para los tramos que quedan porque estamos seguros de que la guerra es una cuestión momentánea y que los trabajos van a reanudarse. Estamos preparándonos para continuar con los contratos temporalmente interrumpidos por razones de «fuerza mayor».

Nuestros asociados están desesperados con el problema de la guerra. Los chinos tienen aquí contratos por un monto de 20.000 millones de dólares y los turcos por 12.000 millones.

Les siguen los italianos, los rusos y los franceses. Esta agresión no favorece sus intereses, y todavía menos su participación en ella. Es probable que algunos hayan recibido compensaciones por debajo de la mesa, pero no tenemos información precisa sobre ese tema.

Otros esperan beneficiarse más conquistando nuestro país y se atribuyéndose a sí mismos los contratos de reconstrucción.
 

Red Voltaire: ¿Qué consecuencias tiene para África el congelamiento de los fondos libios?

Mohammed Siala: Al bloquear nuestros fondos han bloqueado también nuestras acciones en pro del desarrollo de África. El continente no logra exportar otra cosa que productos no elaborados.

Nosotros invertimos para que esos productos se elaboren en África y para que los comercialicen los propios africanos. Se trata de crear empleos y de mantener la plusvalía en África. Por un lado, los europeos nos animan [en ese sentido] porque esa política disminuye el flujo migratorio. Pero por otro lado se oponen porque tienen que tendrían que renunciar a la explotación colonial.

Los occidentales quieren mantener a África en posición de exportador de productos no elaborados, de materias primas.

Por ejemplo, cuando el café que produce Uganda se exporta hacia Alemania, donde finalmente se comercializa, la plusvalía se queda en Alemania. Nosotros hemos financiado instalaciones que permiten realizar la torrefacción del café, molerlo, empaquetarlo, etc. La remuneración de los ugandeses pasó así del 20% al 80%. Claro, nuestra política entra en conflicto con la de los europeos. Y eso es un eufemismo.

Nosotros financiamos el cultivo de arroz en Mozambique y en Liberia a razón de 32 millones por cada proyecto, y creamos en cada caso 100.000 empleos. Nuestro objetivo es, en primer lugar, [alcanzar] la autosuficiencia alimentaria de cada Estado africano y, sólo después de eso, la exportación. No cabe duda de que eso no le conviene a los que producen y exportan arroz, sobre todo si lo utilizan para especular.

También construimos carreteras, por ejemplo, desde Libia a través del Níger. Ya conectamos Sudán con Eritrea, lo cual constituye un gran cambio para la economía regional y abre perspectivas de desarrollo.

Ahora es posible la circulación de mercancía por carretera y por mar.
 

Red Voltaire: ¿Puede decirse que Libia tiene pocas alianzas diplomáticas pero que ustedes han establecido alianzas económicas que los protegen? ¿Podemos hablar de una diplomacia de las inversiones?

Mohammed Siala: Sí.

Por ejemplo, nosotros dedicamos 50 millones de dólares a financiar la construcción - por empresas chinas - de un canal de 32 kilómetros para la irrigación de zonas agrícolas en Malí.

El congelamiento de nuestros fondos interrumpe importantes proyectos agrícolas en ese país. Si [el congelamiento] se mantiene, habrá rápidamente un problema de alimentación y la población reanudará y acelerará la migración hacia Europa.

En definitiva, los europeos no pueden darse el lujo de detener nuestro trabajo a favor del desarrollo del continente [africano]. No tienen ninguna alternativa que ofrecer ante nuestra política.
 

Red Voltaire: ¿Disponen ustedes de algún sistema que les permita pagar sus pedidos al mercado internacional a pesar del congelamiento de sus fondos?

Su país está siendo agredido, así que me refiero, por supuesto, a la compra de armas y municiones.

Mohammed Siala: Ya llevamos 4 meses y medio de resistencia. Nosotros aprendimos la lección del embargo y ya estábamos preparados desde el primer día.

Muchos Estados nos observan y ellos también quieren tomar medidas similares para protegerse del imperialismo.

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