martes, 29 de noviembre de 2011

Benjamin Fulford (28/11/2011): Reina el caos en los más altos niveles de los gobiernos occidentales mientras se desenreda el fraude financiero

Por Benjamin Fulford (28/11/2011):
¿Se derrumba por fin el castillo de naipes que forma la pirámide?
A veces la realidad supera a la ficción y esto mismo se ajusta perfectamente a la situación que ahora se ve en los más altos niveles de poder en la civilización occidental. En esencia, la historia es que la verdadera fuente de poder en occidente, el control del sistema financiero, cayó en manos de fanáticos religiosos sectarios que querían hacer que las profecías de un antiguo texto religioso (Torá o Antiguo Testamento), se hicieran realidad. Este fraude basado en varias empresas está ahora mismo desmoronándose. El resultado es un caos sin precedentes en los más altos niveles de poder en los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania y sus estados esclavizados, todos ellos controlados de manera sectaria. Uno de los desencadenantes inmediatos es una demanda que se presentó en Nueva York el 23 de noviembre, alegando que los activos del sistema financiero mundial pertenecen a la gente del planeta y no a un culto religioso de gran alcance que utiliza las Naciones Unidas como fachada.
La historia inmediata detrás de esta demanda es la historia oculta de los siglos XX y XXI. Se remonta a la década de 1930, cuando el oro del mundo fue confiscado a ciudadanos particulares y se colocó en áreas de almacenamiento centralizado de las familias que controlaban el sistema financiero occidental. Dado que ni la mayoría de judíos ni las familias de Asia querían entregar su oro, estas familias orquestaron la Segunda Guerra Mundial con el fin de confiscarlo. En la conferencia de Bretton Woods en 1944, el control del sistema financiero de la posguerra fue dado a Inglaterra, Francia y Estados Unidos por un período de 50 años a cambio de promesas de desarrollo del planeta. Estas promesas se rompieron con un sutil golpe de estado sectario, el asesinato de Roosvelt.  En lugar de desarrollo global, estos sectarios comenzaron la guerra fría. Su objetivo era organizar la guerra de los últimos tiempos entre “unos y otros” de la que resultara muerta el 90% de la humanidad, y por la que el 10% restante se convertiría en sus esclavos.
Un grupo de 77 naciones, conocido como el grupo de los no alineados, que no estaban a favor de estos planes, firmaron un acuerdo internacional conocido como el monumento Hilton Green, que ponía el oro y sus activos (equivalente al 85% de la oferta conocida del mundo) bajo el poder signatario del presidente Sukarno de Indonesia.
Cuando el presidente Kennedy se dio cuenta de que había sido engañado por los miembros del culto hasta  casi llegar a un holocausto nuclear con la Unión Soviética, estuvo de acuerdo en trabajar con los países no alineados en un Plan Marshall para el desarrollo de Asia y África. Soekarno firmó el apoyo con oro al gobierno de EE.UU. y Kennedy comenzó a emitir dólares controlados por el gobierno de los EE.UU. y no por la controlada Reserva Federal. Posteriormente Kennedy fue asesinado y Sukarno fue apartado del poder. Llegados a este punto, los miembros de este culto forjaron los derechos para crear dinero basado en los activos no alineados, usando instrumentos financieros arcanos ideados por Henry Kissinger, asesor financiero del Papa. Los países no alineados, que carecen de fuerza militar, fueron incapaces de parar este robo.
La élite creó una organización falsa llamada OITC (Office of International Treasury Control),  encabezada por un camboyano de nombre  R.C. Dam, para reclamar la propiedad legítima de los activos que respaldaban el sistema financiero mundial.
Como su estrategia de Guerra Fría entre este y oeste no funcionó, elaboraron un nuevo plan. De acuerdo con este plan (según lo informado por periódicos israelíes, entre otros), un nuevo grupo serían las naciones del G5 (Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos), mientras que el rival sería el grupo formado por Rusia, China e Irán. El desencadenante del nuevo Armageddon tenía que estar limitado a la guerra nuclear entre Israel e Irán (esto es lo que está detrás de todos esos titulares histéricos acerca de la “amenaza nuclear iraní”).
Afortunadamente para nosotros, el Pentágono, los militares rusos y el gobierno chino se niegan a seguir este loco escenario. Por contra, fue elaborada una operación encubierta  por las organizaciones de inteligencia y policía de muchos países para terminar con el control del sistema financiero occidental.
Suponía inicialmente intentar cobrar 1 trillón de dólares emitidos por los controladores de la Reserva Federal a cambio del oro asiático. Una de las principales organizaciones del culto, la logia P2 Francomasona (miembros de la logia P2 le dijeron a este escritor que controlaban tanto la Mafia como el Vaticano), se ofrecieron a cobrar estos bonos. En su lugar, se fugaron con los bonos y trataron de cobrarlos en efectivo.
La senda de la investigación, ilustrada en detalle en la demanda legal, se dirigió hacia las fraudulentas OITC y Naciones Unidas y Ban Ki Moon, entre otros. Por cierto, Moon está asociado con la Iglesia de la Unificación, un culto que se ha relacionado con el tráfico de drogas, tráfico de armas y asesinos profesionales. La Iglesia de la Unificación tiene un gran rancho al lado del de Bush en Paraguay. Los miembros de este culto estaban planeando huir a bases subterráneas o al hemisferio sur cuando su falso Armageddon comenzara.
Moon también ha intentado recientemente usar de manera fraudulenta algunos documentos financieros para tomar el control de las cuentas de garantía global. Quiere usar ese dinero para hacerse cargo de los estados africanos y de sus recursos. Moon, por supuesto, es un lacayo de alto nivel de sectarios como los Rockefeller, los Rothschild, Henry Kissinger, Warburg, los Morgan y el sindicato del crimen Bush / Clinton. Ejercían su poder a través de organizaciones sin elecciones y no representativas como el Comité de los 300, el Club Bilderberg, el Consejo de Relaciones Exteriores, las Naciones Unidas, el FMI y el Banco Mundial.
La fuente misma de su poder en la post-guerra fue un fraude perpetrado contra las personas del planeta. Esta demanda impacta en el mismísimo corazón del fraude, desenmascarando el hecho que no existe un tratado internacional válido que justifique su control de las cuentas de garantía global de activos respaldados por la gente de la Tierra. Su control fue impuesto a través del asesinato, el soborno y la mentira, no de mutuo acuerdo.
Mientras la red de control en los países del G5 se cae en pedazos durante las próximas semanas y meses, a la humanidad se le presentará la alucinante información sobre su historia oculta, y nuevas formas de dirección del planeta serán debatidas abiertamente.
En occidente, esto significará que la gente podrá elegir su propio destino, en vez de ser personas con el cerebro lavado por la élite para llevar a cabo planes tan irracionales y locos como su “Guerra contra el terror”. La tecnología, como la energía libre, que ha sido eliminada y monopolizada por estos sectarios, se pondrá a disposición del público en general. Habrá mucha confusión al inicio, al igual que cuando se ponen los borregos en libertad y se les dice que pueden hacer lo que quieran, de acuerdo a sus deseos y siempre y cuando no perjudiquen a otros.
Fuente: Benjamin Fulford

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