miércoles, 22 de febrero de 2012

A los padres griegos ya no les llega para alimentar a sus hijos



Se desmayó en su colegio de Heraklión (Creta). Su madre confesó entonces que su hijo de 13 años llevaba dos días sin comer, igual que sus tres hermanos y ella misma.
Sucedió en diciembre, pero profesores de toda Grecia ya llevaban tiempo advirtiendo sobre casos de niños que no comían nada en todo el tiempo que pasaban en la escuela.
Ahora el Ministerio de Educación heleno ha comenzado a repartir vales de comida entre los escolares. Pero lo ha hecho con la ayuda de la Iglesia, los ayuntamientos y empresas privadas, porque el presupuesto de Educación se ha reducido un 60 % este año, informa Efe.
Familias amenazadas por la crisis
Cada vez son más los padres griegos a los que se les agota el dinero para dar de comer a sus hijos. Aldeas Infantiles en Grecia atendió en el último año a más del doble de niños en su “Programa para Familias Amenazadas”.
Si en 2010 ayudaron a 80 menores y sus familias sólo en la región de Ática (Atenas y alrededores), en 2011 eran cerca de 200.
Ahora mismo la organización –que colabora con Unicef y otras ONG- atiende a más de 600 niños y a sus padres. Les facilitan comida, ropa, apoyo escolar y atención psicológica, explica Stergios Sifnios, responsable de trabajo social de Aldeas Infantiles Grecia.
“Vienen muchas familias con problemas financieros graves: la mayoría son madres solas que llevan más de un año sin trabajo y deben mantener a uno o dos niños”, explica Sifnios. También hay casos donde los padres permanecen juntos, “pero ni siquiera basta con que uno de los dos tenga trabajo para dar de comer a sus hijos”.
Padres desesperados
“Intentamos dar apoyo a los padres. Cuando llegan a nosotros pidiendo ayuda, lo hacen realmente deprimidos y sin esperanza”, lamenta este responsable de Aldeas Infantiles heleno. “Están perdidos y necesitan que les proporcionemos el valor para seguir adelante”, añade.
Un reciente estudio de la Universidad de Atenas concluye que el 32% de los menores vive en situación de extrema pobreza. Más del 21% de los griegos tiene ingresos por debajo del nivel de pobreza (igual que en Portugal), según los últimos datos de la Comisión Europea.
Incluso existen casos de padres que no han visto más salida que abandonar a sus hijos ante instituciones benéficas.
Stifnios dice que en su organización no han vivido situaciones tan extremas. Sin embargo, sí han acogido a diez niños cuyas familias tienen situaciones financieras especialmente graves: hijos de madres solteras, desempleadas y sin techo.
Mientras Aldeas Infantiles ayuda a las madres a encontrar trabajo y un hogar, los pequeños están cuidados y conviven en las casas de las que dispone la organización para unos 200 niños huérfanos o con familias desestructuradas por otro tipo de problemas no económicos (drogas, alcohol, enfermedades mentales).
Con el agua hasta el cuello
El responsable de trabajo social en la ONG da por seguro que la situación empeorará: “Estamos muy preocupados por el futuro. No sabemos qué va a pasar con las continuas nuevas medidas del Gobierno”.
Stergios Stifnios asegura que su organización está preparada y cuenta que solo en la localidad de Kalamata, en el Peloponeso, Aldeas Infantiles ha pasado de tener una quincena de voluntarios a 60 cooperantes. Pero eso no le tranquiliza.
“Todas las medidas son en contra de los servicios sociales del Estado, no hay trabajadores sociales”, se queja. “Mucha gente se ve obligada a acudir a las ONG. No estoy seguro de que vayamos a ser suficientes para ayudar a toda esta gente”.
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, asegura que el segundo rescate griego aprobado esta semana por la troika (FMI, BCE y CE) ayudará a reducir el porcentaje de la deuda.
Pero incluso según el escenario que dibuja quien debe sacar a Grecia de la crisis, el panorama es desolador: la deuda actualmente es del 160 % del PIB y el Gobierno de Papademos cuenta con reducirla al 120,5 % para dentro de ocho años, en 2020 (la deuda actual de Alemania, la primera economía europea, es de un 83%). Y ni siquiera esa es una buena cifra, pues la Unión Europea ha establecido el máximo aconsejable en un 60%.
La recuperación de Grecia llevará mucho tiempo y mientras tanto, los niños seguirán siendo los más desvalidos.

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