martes, 22 de mayo de 2012

EL HOGAR: el arte de vivir en casas de superadobe

TOMADO DE http://galerialalinea.blogspot.com.es


Escrito por Germán Martín Rais

tierra1La casa y el hogar siempre han tenido una importancia radical para el ser humano. Un lugar donde dormir, alimentarse, asearse, estudiar y llevar a cabo las tareas cotidianas es fundamental para gozar de una vida ordenada. El ser humano necesita un espacio íntimo para reponerse del trabajo diario y del agotador contacto con el mundo. Allí puede ensimismarse y reflexionar, valorar su vida y sus deseos de futuro. En el interior de su casa debe poder ocuparse de su cuerpo y de su alma. Pero existe un principio que eleva al hogar a su categoría más sublime: la familia. O podría decir, para ser más preciso, el amor. 



Porque el amor es la energía superior que genera e impulsa la unión que da lugar a la familia. Se puede afirmar sin miedo a errar que sin amor no hay auténtica familia ni se puede constituir un verdadero hogar. La casa no es suficiente en sí misma para tener un hogar, ni la sangre es suficiente para tener una familia. Este mundo y nuestra vida son mucho más que materia, y jamás hay que olvidar que las cosas importantes suceden en el espíritu. La casa más sencilla de todas puede albergar el hogar más resplandeciente. Unas personas unidas por el corazón pueden constituir la familia más sagrada. Esta necesidad interior de amor es la razón primera -aunque muchas veces olvidada- que nos mueve a los seres humanos a anhelar y buscar un hogar y una familia.La importancia de lo espiritual por encima de lo material es la razón por la que consideramos que la sencillez debe rodear todo lo referente al mundo físico. Desgraciadamente en las sociedades desarrolladas la importancia de la casa frente al hogar nos ha apartado trágicamente de nuestros corazones; y no es ninguna casualidad que a menudo la familia se vea vacía de su sentido esencial. La casa, en lugar de ser un espacio de libertad personal, de felicidad, un lugar destinado a amarse, se ha convertido en objeto de esclavitud. Cuando la casa se convierte en un fin en sí, entonces pierde su auténtico sentido y su razón de ser. Una casa cómoda es aquella que permite cubrir las necesidades físicas y que nos ayuda a desarrollar nuestra conciencia. Si la casa -objeto- adquiere el protagonismo, entonces está usurpando un lugar que no le corresponde. La casa sólo es algo que sirve, es algo momentáneo y que no tiene mayor función que un cobijo temporal. La mejor casa siempre será aquella que alberga un buen hogar y que recuerda a sus integrantes que lo importante en la vida se lleva dentro del corazón.
adobe 4Pero del mismo modo que debemos ser conscientes de la superioridad del espíritu sobre la materia, no podemos olvidar que nuestra vida es encarnada, y que descuidar por completo la parte física conllevaría también una merma para el alma. Por esta razón, y sin olvidar cuál es la función de la casa, queremos poner especial atención en ella.
Consideramos que los materiales nobles, es decir, los naturales, son los más apropiados para la construcción. El propio terreno y lo que éste ofrezca determinará el material más idóneo. De entre todos, nosotros nos inclinamos por el más abundante: la tierra. Y tras buscar diferentes técnicas de construcción dimos con el superadobe. Se trata de una técnica desarrollada por Nader Khalili, ingeniero de origen iraní afincado en EEUU, y que ha recibido los más altos certificados como casas antisísmicas. Sus casas de adobe parten siempre de un módulo básico. Soninterior adobe_4 circulares y terminadas en bóveda; en ellas se pueden añadir tantos habitáculos como sean precisos. El impacto medioambiental es mínimo ya que los residuos y la contaminación que genera la construcción son prácticamente nulos. Otra de sus virtudes es que estas casas se integran perfectamente en el entorno causando un impacto visual también mínimo. Se trata de casas sencillas y austeras pero que ofrecen las comodidades de la vida actual. En otras palabras, proporcionan todo lo verdaderamente necesario para vivir y evolucionar. Además, aunque pueda parecer lo contrario, este tipo de construcción permite la singularidad. Y es que la construcción de estas casas ofrece un juego de formas tan ilimitado como lejos llegue nuestra imaginación. De esta forma, todas las casas pueden ser distintas y, sin embargo, el empleo de la tierra imprimirá un sello común que armonizará el conjunto de ellas. Con esta técnica u otras parecidas se pueden crear casas de ensueño, no como las que aparecen en las revistas y que cuestan cifras de dinero desorbitadas, sino como lo que en verdad debe ser una casa: un lugar bello propicio para albergar almas y formar un hogar.

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