sábado, 17 de noviembre de 2012

El periodismo post-11S y la ufología




Abordar un tema como el de los OVNIS que aparecieron el día 11 de Septiembre de 2001 a nivel periodístico es algo difícil para los medios generalistas del mundo occidental. La tragedia, sus consecuencias y el shock emocional coparon absolutamente toda la actualidad informativa y no era para menos. Si nos parásemos a pensar qué hubiera pasado si en medio de toda aquella vorágine de sentimientos hubiese aparecido el tema de los OVNIS, quizás el 11-S hubiera sido el acontecimiento definitivo de la historia de la humanidad.
Bien es cierto, y hechos como el caso Campeche lo demuestran, que la actualidad del tema OVNI jamás pasa de un par de días de aparición en los medios. Las explicaciones sobre el tema de los OVNIS son muy rápidas, siempre aparecen meteorólogos que exponen alguna teoría imposible y absurda y eso es lo que queda. El público, ciego ante la gigantesca cantidad de información que Internet y el periodismo actual genera, no busca mayores complicaciones. No serán OVNIS, será cualquier otra cosa. Caso cerrado y fin del cuento.



El periodismo en el tema de los OVNIS ha experimentado diferentes etapas. Durante los años 70 y 90 pudimos observar un gran seguimiento de algunos casos pero todo aquello se diluyó con el tema de las abducciones y la escasez de casos de los años 80. Es duro presenciar que años de investigaciones de personas científicas serias que han dedicado toda una vida al estudio de los no identificados, se van al garete por la aparición de ciertos personajes en busca de efímera fama televisiva que son capaces de todo por “cuatro perras”. El periodismo sacó tajada, fue mercantilista y faltó a la verdadera realidad del fenómeno ensalzando a todos aquellos sinvergüenzas que dejaban a la altura del betún a las personas que sí habían demostrado de manera respetable que el fenómeno de las abducciones tenía un lúgubre pero real trasfondo.

Actualmente los reportes de OVNIS se multiplican exponencialmente en los cinco continentes, y el seguimiento informativo se reduce a unos cuantos héroes que buscan la verdad sin miedo al qué dirán y a qué repercusiones se producirán. Las cadenas de televisión parecen empezar a mostrar tímidamente cierto interés ante todo este nuevo despertar ufológico en base a la increíble cantidad de pruebas que se están dando en este mundo globalizado en el que los dispositivos de grabación y fotografía están más que nunca al alcance de nuestra mano. Ahí está la clave: la inmediatez. El periodismo no puede obviar que nuestros móviles, videocámaras, y cámaras digitales, cada vez con más uso en este mundo de miles de millones de fotografías, estén captando a estos imposibles y a la vez posibles visitantes de La Tierra.


Pero lo hacen tímidamente siguiendo Dios sabe qué instrucciones de no llamar la atención mucho con el tema, y de no dar un seguimiento serio y exhaustivo a este tipo de fenómenos, relegándolo a la subcultura, a la alcoba de los aficionados e investigadores, condenándolo a un olvido premeditado. Los OVNIS del 11-S son la muestra fehaciente también de un triunfo del poder sobre la educación en el periodismo. Focalizar en lo importante, el drama, y obviar el tema del “misterio”, el tema prófugo que a nadie debe interesar, pero que resulta que a algunos nos interesa.

En este “mundo de la información”, donde un dato tarda un segundo en dar la vuelta al planeta tierra, la presentación de OVNIS se ha obviado completa y sistemáticamente. Casos como las luces de Phoenix, las flotillas de México, los EBANIS… ¿Qué hace el periodismo que no saca estas noticias a nivel mundial? ¿Son acaso las agencias de noticias las responsables de la infamia comunicativa que afecta a los avistamientos de OVNIS reales? ¿Por qué bloquean esta información? La libertad de prensa confiere un aspecto de globalización en su conjunto porque ser libre significa poder decir todo lo que ha pasado el tiempo que haga falta.

Es posible que todo esto tenga que ver con nuestra propia formación educativa. En mi periodo escolar por ejemplo nunca tuve oportunidad de hablar del tema OVNI. No es educación aunque los gobiernos a su vez si lo estudien, no es información necesaria para nuestra cultura, aunque nuestra cultura haya accedido a miles y miles de datos que demuestran lo contrario.




¿Dónde estaba el periodismo de investigación durante los OVNIS del 11-S? Sí que es cierto que existen iniciativas para esclarecer científicamente las razones para el derrumbe casi en caída libre de las Torres Gemelas y la existencia o no de un avión en el Pentágono, aunque parezca inverosímil. Pero de los objetos, de un análisis de los mismos, de una localización espacial de una comparación como la que yo hago en este libro he visto muy, muy pocos trabajos, siendo más curioso aun que las imágenes sean completamente accesibles y que estén a su alcance a un solo click de usted.



El periodismo y los OVNIS del 11-S, una relación rota por los convencionalismos y reparos de un sector que se ha convertido en partidista y cuyo poder aparentemente infinito en muchas ocasiones, siempre se sitúa por debajo de esa bestia que parece dominar todo. Cuando el día 13 de Octubre de 2010 estos mismos OVNIS del 11-S flotaron de nuevo sobre Nueva York, no vi más que un par de días de algún comentario en algún noticiario, repercusión totalmente injusta ante un avistamiento absolutamente impresionante. Si nuestro periodismo se niega a admitir la verdad sobre los OVNIS del 11-S significa que o bien no ha buscado consecuentemente la verdad, o bien jamás pensó en buscarla, resultados ambos muy del gusto de la política oficial de oscurantismo con respecto a este tema tan real y vivo como usted o como yo.

Ufopolis.NET 2012.

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