martes, 18 de diciembre de 2012

Diseñando tu propia mente

TOMADO DE  maestroviejo
Aparentemente ha llegado el momento de asumir una ineludible responsabilidad: diseñar nuestra propia mente y así construir la realidad dentro de la cual habremos de existir.
“Got Change For a Paradigm” – Imaginary Foundation
Teniendo en cuenta la investigación reciente sobre la plasticidad del cerebro y los peligros de la carga cognitiva, las herramientas más poderosas a nuestra disposición podrían derivarse del diseño. En concreto, podemos utilizar los principios de diseño para dar forma a nuestras mentes. Esto es muy diferente al concepto de aprender y adquirir conocimientos. Se trata de diseñar cómo cada uno de nosotros piensa, recuerda y se comunica – adecuada y eficazmente para la era digital.
Nuevos descubrimientos neurocientíficos nos han revelado que los cerebros son maleables y pueden cambiar dependiendo de la forma en que se utilizan. Los resultados de estudios como éstos apoyan la idea de que incluso entre los adultos, el uso persistente y concentrado de un área en particular del cerebro puede aumentar su tamaño, y por la tanto, también su capacidad. No sólo el uso intenso cambia la estructura cerebral regional y su función, sino que también cambia la formación temporal y de ensayo mental.
La existencia de la neuroplasticidad permanente ya no está en duda. El cerebro, básicamente funciona bajo el lema: “úsalo o piérdelo”. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Podemos diseñar el cerebro a nuestra manera?” ¿Por qué no usamos las demandas de nuestra vasta información, de nuestra sobreestímulación en fast-track, de nuestro multi-tasking en el reino digital para ampliar nuestra capacidad cognitiva? El Dr. Stan Kutcher, un experto en salud mental, ha estudiado el efecto de la tecnología digital en el desarrollo del cerebro e indica: “Hay cada vez más pruebas de que la exposición a las nuevas tecnologías puede empujar a la Generación Net de adolescentes y adultos jóvenes a que su cerebro rebase las limitaciones de capacidades convencionales”.
Cuando un estudiante está haciendo su tarea y al mismo tiempo otras cinco cosas online, en realidad no está multi-tasking, sino que ha desarrollado una memoria de trabajo más activa y con mejor capacidad de conmutación. Puede leer sus e-mails, escuchar música en Itunes, descargar archivos y chatear en Facebook al mismo tiempo. Su cerebro ha sido codificado para manejar las demandas de la era digital.
¿Cómo podemos utilizar el pensamiento de diseño para cambiar la forma de pensar? El buen diseño suele comenzar con algunos de los principios y objetivos funcionales. Es posible que aspires a tener una gran capacidad para percibir y absorber información de manera eficaz, mayor capacidad para concentrarte, para recordar, para inferir significados, para ser creativo, para escribir, hablar y comunicarte, y al mismo tiempo disfrutar de importantes colaboraciones y relaciones humanas. ¿Cómo podrías diseñar tu uso (o abstinencia) de los medios para lograr estos objetivos?
Algo tan old-school como un curso de lectura rápida puede aumentar la capacidad de entrada sin poner en peligro la comprensión. ¿Te sientes distraído? La disciplina de leer algunos artículos completos por día y no sólo los encabezados o resúmenes podría fortalecer tu atención.
¿Has perdido la retención? Decide qué tan lejos quieres adoptar la ley de Einstein de la memoria. Cuando se le preguntó por qué fue a la guía telefónica para obtener su número de teléfono, contestó que sólo memorizaba las cosas que no pudiera buscar en algún lado.
Hay muchas cosas que recordar en estos días. Toda la data que se recogió de la civilización hasta el 2003 produjo 5 exabytes de datos (un exabyte equivale a 1 trillón de bytes). Hoy, 5 exabytes de datos se recogen cada dos días. Pronto habrá 5 exabytes cada 15 minutos. Los seres humanos tenemos una capacidad de memoria finita. ¿Se pueden desarrollar criterios para determinar que memoria será interior y que memoria será exterior?
El cerebro humano es una herramienta inconcebiblemente compleja, y mientras nos concentramos en el curso de nuestra vida real y de nuestra vida virtual, nuestro cerebro está procesando una gran cantidad de información debajo de la superficie de la conciencia. Mientras tanto, esta información periférica sutilmente le da forma a nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, y al mismo tiempo moldea algunas de nuestras experiencias. Para entender como podemos hacer consciente esa información periférica y sus fuentes para complementar nuestro set de herramientas de diseño mental, a continuación explico 4 ejemplos:
1. Color.
El color es una característica ubicua del medio ambiente, a pesar de que rara vez notamos los colores a menos que sean especialmente brillantes o que desvíen radicalmente nuestras expectativas. Sin embargo, los colores tienen una gran capacidad de dar forma a una serie de reflejos: los hombres son ligeramente más atractivos para las mujeres cuando llevan ropa de color rojo, el mismo efecto se aplica a las mujeres, que les parecen más atractivas a los hombres cuando sus fotos están delimitadas por un marco de color rojo. El color rojo indica tanto la intención romántica y dominación entre las especies de orden inferior, y esta misma señal aplica entre hombres y mujeres. Esta misma relación entre el rojo y el dominio explica por qué los equipos deportivos que visten de rojo son más agresivos que los equipos deportivos que usan otros colores, y mientras tanto, estudios revelan que los árbitros tienden a dar mayor ventaja a los equipos que usan uniformes de color rojo, lo que puede explicar en parte por qué los equipos con uniformes rojos tienden a superar a los equipos que usan otros colores. Sin embargo, el rojo no siempre es benéfico: hemos llegado a asociar al rojo con los errores y las advertencias, lo que genera que la gente limite su creatividad (aunque también mejora su atención a los detalles). Estos efectos tienen bases sólidas en la biología y la psicología humana, pero eso no los hace menos importantes e impactantes en la población laica.
2. Clima y Temperatura.
No es ninguna sorpresa que el calor de un verano soleado haga feliz a la gente, pero las condiciones meteorológicas y la temperatura ambiente tienen otros efectos más sorprendentes en nuestra vida mental. El clima lluvioso nos hace más introspectivos y reflexivos, que a su vez mejora nuestra memoria – en un estudio, la gente recordaba los rasgos de una tienda con mayor precisión en los días lluviosos que en los días soleados. En una escala mayor, la bolsa tiende a aumentar en los días soleados, mientras que las recesiones aumentan con climas más fríos. Más sorprendente aún, es la relación entre los cambios en el clima con accidentes, suicidios, depresión e irritabilidad general de la población, los cuales, a su vez, responden a los cambios en el estado eléctrico de la atmósfera. La metáfora entre la calidez y la bondad humana es más que una metáfora, ya que estudios recientes han demostrado que las personas encuentran a un extraño más agradable cuando en su primera impresión, el extraño sostiene una taza de café caliente. La metáfora de la calidez y la bondad se extiende a la exclusión social, cuando la gente literalmente siente frialdad al haber sido excluidos socialmente. La simple relación entre el buen clima y la felicidad se une a una serie de relaciones más sorprendentes y complicadas entre la temperatura y el calor, por un lado, y a una serie de resultados importantes en el desarrollo de nuestra experiencia mental por el otro.
3. Símbolos e Imágenes
Los paisajes urbanos están poblados por miles de símbolos e imágenes que inconscientemente influyen en nuestra forma de pensar y comportarnos. Las personas que se identifican como católicos o cristianos tienden a comportarse de manera más honesta cuando están expuestos a una imagen del crucifijo, incluso cuando no tienen memoria consciente de haber visto el crucifijo. La honestidad es una virtud, pero otro experimento demostró que los católicos reflejaron opiniones inferiores de sí mismos después de haber sido expuestos subliminalmente a una imagen del entonces Papa Juan Pablo II. Por otro lado, la gente piensa más creativamente cuando están expuestos al logotipo de Apple, o cuando son testigos de la iluminación de un foco incandescente, tanto el logo de Apple como el foco iluminado, popularmente se asocian con la creatividad, y éstas metáforas profundamente arraigadas, una vez activadas, tienen la capacidad de dar forma a el comportamiento. Lógicas asociativas similares sugieren que las banderas nacionales deben impulsar la unidad, y de hecho una muestra de los israelíes de izquierda y de derecha servían más humildemente a políticas opuestas cuando fueron expuestos subliminalmente a una imagen de la bandera israelí, del mismo modo, una muestra reflejó respuestas de mayor empatía hacia los musulmanes cuando estuvieron expuestos a la misma bandera.
4. Circuitos de Retroalimentación
La idea propuesta por Richard Doyle de “los circuitos de retroalimentación” refuerzan las maneras de hacer consciente el aprendizaje y la percepción de las formas en que diseñamos nuestra propia experiencia, todo a través de nuestras elecciones creativas y de nuestras elecciones lingüísticas, es decir, la capacidad extraordinaria que tenemos para moldear nuestras vidas, los espacios que habitamos y la gente con la que nos rodeamos. Mientras curamos nuestros espacios, curamos nuestras circunstancias, y esencialmente nos convertimos en diseñadores de nuestra experiencia.
Esto nos hace pensar que tenemos más control sobre nuestra realidad de lo que pensamos, y este control extraordinario proviene del poder de los circuitos de retroalimentación. La intención, esa agencia sumada a la acción, crea un loop de retroalimentación que se auto-amplifica. En otras palabras, la intención de un pensamiento positivo moldea nuestra mente para que nuestra experiencia externa sea positiva, y al encontrar estímulos positivos se generan mayores pensamientos positivos y así sucesivamente.
Éstos 4 cues – los colores, las condiciones meteorológicas, los símbolos e imágenes y los circuitos de retroalimentación- son parte de docenas de otros que tienen una sorprendente capacidad de influir en nuestra forma de pensar, sentir, actuar y decidir. Una vez que entendemos lo que son estos cues y cómo se reflejan en nuestras vidas mentales, estaremos más equipados para convertirnos en mejores diseñadores de nuestros propios pensamientos.
Twitter del autor: @BienMal

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