sábado, 15 de diciembre de 2012

Experiencias de vida después de la muerte resurgen en nueva investigación Una búsqueda de respuestas de ¿por qué vemos el mundo como lo hacemos? y un acercamiento al conocimiento del ‘alma’ humana



Una investigación científica de la Universidad de Stanford está estudiando en el presente año las experiencias de vida después de la muerte descritas en los últimos siglos y en el pasado, en una búsqueda de respuestas de ¿por qué vemos el mundo como lo hacemos? y en un acercamiento al conocimiento del ‘alma’ humana.
Las historias narradas en el siglo pasado y publicadas por diversos novelistas y filósofos, coinciden en que las personas que experimentan estas circunstancias enfrentan una sensación de paz y un viaje a una luz brillante, seguida con la reunión de algunos miembros de la familia que les piden volver a la vida terrenal, señala la Universidad.
La investigadora Laura Wittman, de la universidad de Stanford, revela que hay ciertas diferencias entre los nuevos relatos y los de los siglos anteriores. Actualmente la imagen de la experiencia cercana a la muerte es que “se ve toda tu vida” como una película acelerada, lo que no estaba presente en los relatos del siglo XIX.
La autora explica que antes los relatos de estas experiencias “tienden más bien a ver uno o dos momentos clave de la vida del pasado de la persona o la vida entera a la vez, como un encuentro con su propia identidad en sus últimos momentos”.
Laura Wittman estudió más de 60 experiencias cercanas a la muerte, entre informes reales médicos cómo también historias ficticias de filmes que relatan sobre el tema.
Ella destaca que a finales del siglo XIX, se desató un gran interés de la experiencia de vida después de la muerte, y muchos literatos incluyeron en sus obras la figura emblemática de Lázaro, descrito en la Biblia por volver a la vida luego de la asistencia de Jesús.
Autores consagrados como DH Lawrence, el italiano Luigi Pirandello, Graham Greene, André Malraux y Eugene O’Neill se interesaron en este tema paralelamente cuando los médicos comenzaban a investigar estas experiencias en sus pacientes.
El sobreviviente Jill Bolte Taylor, en su libro ‘My Stroke of Insight’, es un ejemplo contemporáneo de la experiencia cercana a la muerte de un neurocientífico.
Bolte describió que al salir de su cuerpo ya no sitió los límites físicos de la piel y se quedó en el aire.
”Me sentí como un genio liberado de su botella. Todo mi autoconcepto cambió a medida que ya no me percibí como uno solo, un sólido, una entidad con límites que me separaban de las entidades que me rodeaban”.
En su conclusión personal Bolte señaló que: “entendí que al nivel más elemental, soy un fluido”.
Lo que hay en común entre todas las versiones del siglo XX es una combinación de ver túneles y luces, la de tener una “revisión de vida”, de lo que fue el pasado, y experimentar la sensación de ser empujado de nuevo hacia el cuerpo.
La idea de Wittman es recopilar nuevamente las historias médicas de encuentros cercanos con la muerte y abalizarlos desde tres aspectos: las ciencias humanas, la ética médica y la neurociencia cognitiva.
Las preguntas que quiere profundizar la autora es ¿por qué vemos el mundo como lo hacemos”, y cómo influyen la naturaleza y la crianza personal. Además de “qué significa para nuestra relación con los demás y el planeta, lo que es la vida y tocar el tema del ‘alma’ humana.

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