domingo, 20 de enero de 2013

El miedo escondido en nuestros rituales.

He encontrado un capitulo muy interesante en el libro La Reconexión de Eric Pearl sobre las supersticiones en los rituales. Creo que es muy interesante y aqui lo comparto.


Capitulo 14
El miedo escondido en nuestros rituales.
El miedo nunca es tan insidioso como cuando se envuelve en la apariencia del amor. El miedo es lo único que se interpone entre tú y otro, entre tú y cualquier otra cosa… incluida tu meta de ser un sanador consumado. Uno de los obsequios que espero que recibas de este libro es la habilidad para reconocer al miedo en cualquier forma que se presente y transformarlo en amor. El miedo es justamente la ausencia de amor, como la oscuridad es la ausencia de la luz. Cuando enciendes una luz en la oscuridad y la luz es la única cosa que se hace presente, cuando llevas amor a un lugar en el que había habido miedo, te das cuenta de que el miedo ya no existe.
Impregnar las “técnicas” de sanación es el ritual. El ritual llena múltiples vacíos, incluido el sentimiento de que no somos, por nosotros mismos, suficiente. Entonces perpetuamos el vacío creando un ritual sobre él y después perpetuamos el ritual creando belleza a su alrededor… Y a él, alrededor de la belleza. Una vez perpetuado en la belleza, el ritual se da la vuelta astutamente y perpetúa el vacío.
Antes, acudí a otros en busca de respuestas y revelaciones. Aunque tenía preguntas que hacer a estos individuos, ellos también tenían preguntas para mí. La primera pregunta que me hicieron fue: “¿Te estás protegiendo?”
“¿De qué?” pregunté, mirando sobre mi hombro.
No lo sabían. Solo sabían que alguien les había dicho que se protegieran porque a ese alguien, alguien le había dicho que se protegiera, porque a ese otro alguien, alguien le había dicho que se protegiera. Costumbres, hábitos, antiguas tradiciones. Pero, ¿Quién empezó este proceso? ¿Y por qué?
Si una obviedad pasa a través de los tiempos –y la verdad es siempre la verdad- lo más probable es que aún hoy sea verdad. Pero si algo era falso antes –y si en la verdad es aún la verdad- algo que era falso, sigue siendo falso. Puede ser muy antiguo, pero es igualmente falso.
Siéntate un momento, prepárate, y si tienes un par de collares de ajo cerca, póntelos, porque voy a decirte algo que puede hacer tambalear unas cuantas de tus falsas creencias: el diablo no existe. No hay ninguna entidad cuyo propósito de existencia sea perder el tiempo y hacer estragos en tu vida o esconderse en habitaciones oscuras detrás de la puerta del armario para buscar el preciso momento de salir y gritar “¡Buh!”. No sólo eso, no tienen primos que se cuelguen de tus hombros y para sacarlos sean necesarias sesiones de sanación semanales o mensuales o que puedan ser rechazados por colgantes de piedras muy caros. Deja de halagarte a ti mismo. Son inventos y fantasías creadas, reforzadas únicamente por el miedo que les tienes. Si alguna de estas entidades hubiera existido alguna vez, ahora estarían muertas. Murieron riéndose de todas las payasadas que hiciste tratando de protegerte de ellos. Uno se murió justamente ayer cuando se dio cuenta del dinero que habías gastado en ese amuleto.
Echemos un vistazo a unos cuántos de estos rituales basados en el miedo:

-Flores: para alejar a los fantasmas.
-Sacudirse las manos: para librarte de la energía negativa de otra persona que has absorbido durante una sesión de sanación.
-Tazones de agua: para atrapar la energía negativa cuando sacudes las manos.
-Sal: en el agua del tazón para romper la energía negativa una vez que el agua la ha atrapado después de que te sacudieras las manos.
-Alcohol: para rociar tus manos en caso de que no tengas ni recipientes, ni sal, ni agua en los que sacudir tus manos.
-Velas: quemar ciertos olores como protección.
-Dirección de movimientos: girar o caminar solamente en ciertas direcciones (derecha, izquierda, en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido contrario, dependiendo de tu fuente o escuela de pensamiento)
-Direcciones de emplazamiento: el paciente se acuesta en determinada dirección (cabeza hacia el norte, sur, este u oeste, dependiendo de tu fuente o escuela de pensamiento)
-Manos: la mano derecha es la mano que envía, la izquierda es la mano que recibe.
-Joyas o Cuero: quitárselas para que no interfieran en la sanación.
-Exhalar: soplando o tosiendo la energía negativa.
-Cruzar la columna: permaneciendo en el lado derecho de la persona si estás trabajando sobre su lado derecho, y en su izquierda, si estás en ese lado para no cruzar su columna.
-Pañuelos desechables: para secar tus lágrimas si estas riéndote tan fuerte como para apagar tus velas, o llorando cuando accidentalmente matas a tus flores al sumergirlas en el agua salada en la que se suponía que debías sacudirte las manos… Y las oraciones no las reviven.
No podemos llegar al amor mientras reforcemos el concepto del miedo. Como cultura, decoramos nuestros miedos con rituales, y después nos engañamos pensando que estos rituales son expresiones del amor. Rebajamos la oración cuando la usamos como protección ¿de qué queremos protegernos cuando usamos la oración y estos otros rituales? De nada más que de la naturaleza amorfa de nuestros miedos, simplemente porque mantenemos el concepto del mal. Nos negamos a reconocer que el mal es simplemente un espectro de la ilusión. Pasamos mucho tiempo protegiéndonos de algo  que no existe; no es muy sorprendente que tengamos tan poco tiempo para lo que sí existe. Mientras nuestra atención crean encarnaciones ilusorias del mal –que, a su vez, requieren más de nuestra atención- nuestro sistemas de creencias se refuerzan. A menudo simplemente no nos damos cuenta de que vamos donde está nuestra atención.
¿Crees realmente que si agitas un ramo de flores ante un fantasma, se dará la vuelta y saldrá corriendo de tu vida gritando? Puede que sí. Pero solo si es alérgico. Si un fantasma está perdiendo el tiempo sin hacer nada, no es por ti. Tiene su propio motivo, su propio propósito para su interrupción cíclica.
¿Qué pasa con la energía negativa sacudida de tus manos en un recipiente con agua salada? ¿Estas tratando de ahogarla? Solo funcionará si es agua clara del universo.
El problema inherente a estos rituales de protección es que cuando estás haciendo algo diseñado para protegerte, estás diciéndote a ti mismo que hay algo de lo que debes tener miedo, incluso cuando lo que te preocupa es la dirección en la que se acuesta el paciente, qué mano usar, o algo tan simple como estar preocupado de si lo que estás haciendo está “mal”. Así que, cuanto menos reconozcas conscientemente la del ritual, basada en el miedo, más difundirán los efectos del miedo. Las mismas bases del miedo se aplican a otros comportamientos ritualistas y supersticiones, tales como esas cosas, te estás diciendo a ti mismo que no eres suficiente, que tú y lo que sale a través de ti, es limitado por la naturaleza.
Déjame darte solo una razón por la que sé que esto es cierto: cuando estas curaciones empezaron a ocurrir por primera vez, mis pacientes pensaban que iban a ver a un quiropráctico, y yo pensaba que lo era. No puedes conseguir un mejor estudio doble ciego. Y, por supuesto, como pacientes de quiropráctica, venían con sus botas de trabajo de cuero y con puntera de acero, grandes cinturones, aparatos de metal en las piernas y toda su joyería habitual. Yo no tenía ninguna razón para sugerirles que se quitaran sus joyas o cuero. No me paraba a rezar, a quemar salvia o incienso sobre ellos, ni a fijar la energía de la habitación con cristales de colores para los chakras importados de América del Sur. Simplemente miraba con el asombro de un niño. Sin ataduras, sin constricciones, sin ritual, sin miedo. Solo sanación del universo, simple y llanamente.

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