lunes, 18 de febrero de 2013

Sobre la Verdadera Negación, por Jiddu Krishnamurti

Krishnamurti 2 251x300 Sobre la Verdadera Negación, por Jiddu Krishnamurti
MAESTRO: En una de sus pláticas a los niños usted dijo que cuando surge un problema uno debe resolverlo de inmediato. ¿Cómo ha de hacerse eso?

KRISHNAMURTI: Para resolver un problema inmediatamente, usted tiene que comprender el problema. ¿Es la comprensión de un problema una cuestión de tiempo o es cosa de percepción intensa, de intensidad en el ver? Digamos que yo tengo un problema, que soy vanidoso. Es un problema para mí en el sentido de que crea un conflicto, una contradicción dentro de mí. Es verdad que soy vanidoso y también es cierto que no quiero serlo. Primeramente debo entender el hecho de que soy vanidoso. Tengo que vivir con ese hecho. Debo no sólo estar intensamente atento al hecho, sino comprenderlo en su totalidad. Ahora bien, ¿es una cuestión de tiempo la comprensión? Puedo ver el hecho de inmediato, ¿verdad? Y la instantaneidad de la percepción. de ver, disuelve el hecho. Cuando veo una cobra, hay acción instantánea. Pero no veo la vanidad del mismo modo. Cuando veo la vanidad, o bien me gusta y por lo tanto continúo con ella, o no la quiero porque genera conflicto. Si no genera conflicto, no hay problema.

La percepción y la comprensión no pertenecen al tiempo. La percepción es cuestión de intensidad en el ver, un ver que es total.
¿Cuál es la naturaleza de ese ver algo totalmente? ¿Qué es lo que a uno le da la capacidad, la energía, la vitalidad, el impulso de encarar algo de inmediato, con toda su energía no dividida? En el momento que uno ha dividido la energía, surge el conflicto y, por lo tanto, no existe el ver, no existe la percepción de algo en su totalidad. Ahora bien, ¿qué es lo que le da la energía para hacerlo saltar cuando ve una cobra? ¿Cuáles son los mecanismos que hacen que todo el ser, orgánico y psicológico, salte sin vacilación alguna, de manera que la reacción sea inmediata? ¿Qué es lo que ha intervenido en esta inmediatez? Han intervenido varias cosas en esa acción inmediata: miedo, protección natural, los cuales deben estar presentes, el conocimiento de que la cobra es mortífera.
Ahora bien, ¿por qué no tenemos la misma acción enérgica con respecto a la disolución de la vanidad? Estoy tomando la vanidad como un ejemplo. Existen diversas causas que han contribuido a mi falta de energía. Me gusta la vanidad, el mundo se basa en ella, es el fundamento del modelo de comportamiento Social, me proporciona cierta sensación de vitalidad, cierta cualidad de dignidad, de superioridad, la impresión de que soy un poco mejor que otros. Todo esto obstruye esa energía que se necesita para disolver la vanidad. Entonces, o bien analizo todas las causas que han obstaculizado mi acción, impidiéndome disponer de la energía para encarar la vanidad, o veo el hecho de inmediato. El análisis es un proceso de tiempo, un proceso de postergación. Mientras estoy analizando, la vanidad continúa y el tiempo no va a terminar con ella. De esta manera, tengo que ver la vanidad en su totalidad, pero carezco de la energía necesaria para ver. Ahora bien, reunir la energía disipada requiere que lo haga no sólo cuando me estoy enfrentando a un problema como la vanidad, sino que debo estar acumulando energía todo el tiempo, incluso cuando no hay ningún problema. Nosotros no tenemos problemas permanentemente. Hay momentos en que no tenemos ninguno. Si en esos momentos acumulamos energía – acumular en el sentido de estar despiertos-, entonces, cuando surge el problema, podemos hacerle frente sin pasar por el proceso del análisis.
MAESTRO: Existe otra dificultad. Cuando no hay problemas ni estamos acumulando esta energía, tiene lugar cierta forma de actividad mental.
KRISHNAMURTI: Hay un desgaste de energía en la mera repetición, en reaccionar a la memoria, a la experiencia. Si observa su propia mente, verá que un suceso placentero se repite una y otra vez. Usted quiere regresar a él, quiere pensar en él, y por lo tanto el suceso adquiere cierto ímpetu. Cuando la mente está alerta, no hay disipación. ¿Es posible dejar que ese ímpetu, que ese pensamiento florezca? Esto implica no decir nunca «esto está bien o está mal», sino vivir el pensamiento hasta el final, sentir que el pensamiento puede florecer de manera que se termine por sí mismo.
¿Deberíamos abordar el problema de otro modo? Hemos estado hablando de crear una generación con una nueva cualidad de la mente. ¿Cómo lo haremos? Si yo fuera maestro aquí, éste sería mi interés fundamental, y es obvio que un buen educador lleva este interés en el corazón: producir una mente nueva, una nueva sensibilidad, un nuevo sentir hacia los árboles, el cielo, el firmamento, los ríos, crear una conciencia nueva, no la vieja conciencia refundida en un nuevo molde. Me refiero a una mente completamente nueva, no contaminada por el pasado. Si ése es mi interés, ¿cómo lo llevo a cabo?

En primer lugar, ¿se puede producir una mente nueva de tal naturaleza? No una mente que sea una continuación del pasado en un nuevo molde, sino una mente no contaminada. ¿Es eso factible, o debe el pasado continuar en el presente para ser modificado y puesto en un nuevo molde? En cuyo caso no hay nueva generación: es la vieja generación que se repite en una forma nueva. Yo creo que es posible crear una generación nueva. Y pregunto: ¿Cómo he de hacer, no sólo para experimentar esto en mí mismo, sino para expresárselo al estudiante?
Si yo veo algo experimentalmente en mí, no puedo dejar de expresárselo al estudiante. Indudablemente, no es una cuestión de yo y el otro, sino algo compartido, ¿ verdad? ¿Cómo he de producir, entonces, una mente que no esté contaminada? Usted y yo no somos recién nacidos, hemos sido contaminados por la sociedad, por el hinduismo, por la educación, por la familia, la sociedad, los periódicos. ¿Cómo nos abrimos paso a través de la contaminación? ¿Digo que ésta forma parte de mi existencia y la acepto? ¿Qué hago, señor? Aquí tenemos un problema: nuestras mentes están contaminadas. Para los de mayor edad es más difícil abrirse paso. Usted es comparativa-mente joven y el problema es descontaminar la mente. ¿Cómo ha de hacerse?
O bien es posible o no lo es. Entonces, ¿cómo ha de descubrir uno si lo es o no? Me gustaría que se metiera de lleno en esto.
¿Sabe lo que significa la palabra «negación»? ¿Qué significa negar el pasado, negar que uno es hindú? ¿Qué entiende usted por la palabra «negar»? ¿Ha negado algo alguna vez? Existe una negación verdadera y una falsa negación. La negación que obedece a un motivo es una negación falsa. Negar con un propósito, con una intención, negar con un ojo puesto en el futuro no es negar. Si yo niego algo con el fin de conseguir otra cosa, eso no es negación. Pero existe una negación que no obedece a un motivo. Cuando niego sin saber qué es lo que me depara el futuro, ésa es la verdadera negación. Niego ser hindú, niego pertenecer a organización alguna, niego cualquier credo particular, y en esa misma negación me vuelvo completamente inseguro. ¿Conoce usted una negación semejante, ha negado algo alguna vez? ¿Puede negar de este modo el pasado, negar sin saber lo que el futuro le depara? ¿Puede negar lo conocido?
MAESTRO: Cuando niego algo, digamos el hinduismo, hay una comprensión simultánea de lo que es el hinduismo.
KRISHNAMURTI: Lo que discutíamos es la posibilidad de producir una mente nueva. Una mente que está contaminada no puede ser nueva. Así que estamos hablando de la descontaminación y si ésta es posible. Y en relación con eso comencé por preguntar qué es lo que usted entiende por negación, porque me parece que la negación tiene muchísimo que ver con esto. La negación tiene que ver con una mente nueva. Si yo niego limpiamente, sin raíces, sin motivos, ésa es la negación real. Ahora bien, ¿es posible? Mire, si yo no niego por completo la sociedad en la que ¿están incluidas la política, la economía, las relaciones sociales, la ambición, la codicia, si no niego todo eso por completo, es imposible descubrir qué significa tener una mente nueva. Por lo tanto, el primer paso en asentar los cimientos consiste en negar las cosas que he conocido. ¿Es eso posible? Es obvio que las drogas no van a producir una mente nueva: nada la producirá, excepto una negación total del pasado. ¿Es eso posible? ¿Que dice usted? Y si he respirado el perfume, si he visto, si he gustado una negación de tal naturaleza, ¿cómo haré para comunicársela al estudiante? Él debe tener lo conocido en abundancia: matemáticas, geografía, histeria, y, no obstante, debe estar plena e inexorablemente libre de lo conocido.
MAESTRO: Señor, todas las sensaciones dejan un residuo, una perturbación que conduce a diversos tipo de conflicto y otras formas de actividad mental. El enfoque religioso tradicional consiste en renunciar a estas sensaciones mediante la disciplina y la negación. Pero en lo que usted dice parece haber una receptividad elevada con respecto a tales sensaciones, de modo que las sensaciones se perciben sin distorsión alguna y sin residuo.
KRISHNAMURTI: Ésa es la cuestión. Sensibilidad y sensación son dos cosas diferentes. Una mente que es esclava del pensamiento, de la sensación, de los sentimientos, es una mente residual. Goza con los residuos, disfruta pensando en el mundo placentero y cada pensamiento deja una huella, que es el residuo. Cada pensamiento sobre un determinado placer que usted ha experimentado deja una marca que contribuye a la insensibilidad. Es obvio que eso entorpece la mente; la disciplina, el control y la represión la embotan todavía más. Yo digo que la sensibilidad no es sensación, que la sensibilidad significa que no hay marcas, que no hay residuos. ¿Cuál es, entonces, la cuestión?
MAESTRO: ¿La negación de que usted habla es diferente de la que consiste en restringir las sensaciones?
KRISHNAMURTI:¿Cómo ve usted esas flores, cómo ve su belleza y es completamente sensible a ellas de modo que no haya residuos, ni recuerdos, para que cuando vuelva a verlas una hora más tarde, usted vea una nueva flor? Eso no es posible si la ve como una sensación y asocia esa sensación con las flores, con el placer El modo tradicional es excluir por completo lo placentero porque tales asociaciones despiertan otras formas de placer; por eso usted se disciplina para no mirar. Extirpar la sensación con un bisturí es algo inmaduro. ¿Cómo han de hacer entonces la mente y los ojos para ver el extraordinario color sin que deje marca alguna?
Yo no estoy pidiendo un método. ¿Cómo surge ese estado? De otro modo no podemos ser sensibles. Es como una placa fotográfica que recibe impresiones y se renueva a sí misma. Es expuesta y, sin embargo, se vuelve negativa para la siguiente impresión. Así, todo el tiempo, la mente se está purificando de cada placer. ¿Es eso posible o en lugar de tratar con hechos estamos jugando con las palabras?
El hecho que veo claramente es que cada sensibilidad residual, cada sensación embota la mente. Niego ese hecho, pero no sé qué significa ser tan extraordinaria-mente sensible que las experiencias no dejen huella y, no obstante, vea esa flor con plenitud, con tremenda intensidad. Veo como un hecho innegable que cada sensación, cada sentimiento, cada pensamiento deja una huella, moldea la mente, y que esas impresiones no pueden en modo alguno producir una mente nueva. Veo que tener una mente con huellas implica muerte, de modo que niego la muerte. Pero no conozco lo otro. También veo que una buena mente es sensible, sin el residuo de la experiencia. Experimenta, pero la experiencia no deja secuelas de las que extraiga más experiencias, más conclusiones, más muerte.
Niego lo uno y desconozco lo otro. ¿Cómo va a tener lugar esta transición de la negación de lo conocido a lo desconocido?
¿Cómo niega uno? ¿Niega uno lo conocido, no en grandes sucesos dramáticos, sino en los pequeños acontecimientos? ¿Niego cuando me estoy afeitando y recuerdo lo bien que lo pasé en Suiza? ¿Niega uno el recuerdo de un rato agradable? ¿Se da uno cuenta de ello y lo niega? Eso no es dramático, no es espectacular, no se entera nadie. Y, sin embargo, esta constante negación de las cosas pequeñas, estas pequeñas eliminaciones, las pequeñas borraduras, y no sólo una impresionante gran limpieza, son esenciales. Es esencial negar el pensamiento como recuerdo, agradable o desagradable, cada minuto del día y a medida que va surgiendo. Uno hace esto sin ningún motivo, no lo hace con el fin de entrar en el extraordinario estado de lo desconocido. Usted vive en el Valle de Rishi y piensa en Bombay o Roma. Esto crea conflicto, embota la mente, la divide ¿Puede verlo y descartarlo’.? ¿Puede seguir descartándolo, no porque desee entrar en lo desconocido? Usted nunca puede saber lo que es lo desconocido, porque en el momento en que lo reconoce como lo desconocido se encuentra nuevamente en lo conocido. El proceso de reconocimiento es un proceso por el cual lo conocido continúa. Como no sé qué es lo desconocido, sólo puedo hacer lo siguiente: ir desprendiéndome del pensamiento conforme va surgiendo. Usted ve esa flor, la siente, ve su belleza, su intensidad, su extraordinaria brillantez. Después va usted al cuarto en que vive, que es feo, no está bien proporcionado. Usted vive en ese cuarto pero tiene cierta sensación de belleza y comienza a pensar en la flor; entonces atrapa el pensamiento conforme surge y lo borra. Ahora bien, ¿a qué profundidad descarta usted, desde que profundidad niega la flor, niega a su esposa, a sus dioses, su vida económica? Usted tiene que vivir con su mujer, con sus hijos, con esta horrible y monstruosa sociedad. No puede apartarse de la vida. Pero cuando niega por completo el pensamiento, el dolor y el placer, su relación es diferente. De modo que debe haber una negación total, no parcial, no un conservar las cosas que le agradan y negar las que no le agradan. Bien, ¿cómo le transmite usted al estudiante lo que ha comprendido?
MAESTRO: Usted ha dicho que en el enseñar y el aprender existe un estado de intensidad en el cual uno no dice «yo le estoy enseñando algo». Ahora bien, ¿este constante borrar las huellas del pensamiento tiene algo que ver con la intensidad del estado de enseñar-aprender?
KRISHNAMURTI: Evidentemente. Mire, yo siento que el enseñar y el aprender son lo mismo. ¿Qué es lo que tiene lugar aquí? Yo no le estoy enseñando, no soy su maestro o autoridad. Simplemente exploro y le comunico mi exploración. Usted puede tomarlo o dejarlo. La posición es la misma con respecto a los estudiantes.
MAESTRO:¿Qué es entonces lo que tiene que hacer el profesor?
KRISHNAMURTI: Usted sólo puede descubrirlo cuando está negando constantemente. ¿Lo ha intentado alguna vez? Es como si no pudiera dormirse ni un solo minuto durante el día.
MAESTRO: Eso no sólo requiere energía, sino que también libera una gran cantidad de energía
KRISHNAMURTI: Pero primero debe usted tener la energía para negar.
Sobre la educación. De la última obra editada por Editorial Edaf

Original en: http://agoragines.blogspot.com.es/2013/01/sobre-la-verdadera-negacion-j.html
Visto en: http://www.scoop.it/t/el-amarna/

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