sábado, 19 de marzo de 2016

CÓMO PENSAR EN EL INFINITO CAMBIA LA MENTE DE LOS NIÑOS


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CÓMO PENSAR EN EL INFINITO CAMBIA LA MENTE DE LOS NIÑOS
Muchos niños no muestran interés por las matemáticas, no tanto por que éstas sean aburridas o sumamente difíciles sino porque la forma en la que se enseñan no logra conectar con ellos y despertar un sentido de asombro y entendimiento de que las matemáticas existen en las cosas. Una de las maneras en las que se puede abrir la mente infantil a las matemáticas es presentando la idea del infinito.
La periodista científica Sarah Scoles sugiere que la idea del infinito cambia la mente de una persona. Siguiendo el trabajo del psicólogo cognitivo Frederic Bartlett, una introducción al infinito como puede ser simplemente observarse entre dos espejos colocados uno enfrente del otro, ver una de las imágenes de M. C. Escher o hacer una explicación gráfica de la paradoja de Zenón puede producir un “reacomodo neurológico”. Sarah Scoles cita a Meir Ben-Hur, teórico matemático del Instituto Feuerstein de Jerusalén: “Las nuevas experiencias no tienen un efecto limitado, sino que causan que toda la estructura cognitiva se reacomode… Cuando uno aprende algo y ese aprendizaje resulta en un cambio estructural, uno está listo para aprender algo más avanzado en esa misma categoría”. Así, una experiencia como puede ser caminar en una casa de espejos o descubrir que si uno corta la mitad de un papel nunca llegará al final sino que siempre podrá cortarlo en una mitad más pequeña (si se tuvieran unas microtijeras) se traduce en una mejor intuición numérica, en una habilidad matemática general.
“El infinito es un antídoto”, dice Scoles, una medicina para la educación estandarizada y un tanto aburrida que se enseña en muchas escuelas, “tiene el poder de crear wows conceptuales –y hacerlo incluso en mentes que no han sido expuestas al álgebra o a ninguna otra teoría de números… nos hace descubrir que las matemáticas no sólo existen en los exámenes, están en todos lados, y sus aplicaciones son ilimitadas”. Existe otra importante razón también para pensar en el infinito: añade una dimensión filosófica a la ciencia y a las matemáticas, un necesario respaldo de significado, un despertar de una curiosidad “infinita” en el saber humano. Pensemos en el infinito, niños o adultos. 
Fuente: http://pijamasurf.com/2016/03/como-pensar-en-el-infinito-cambia-la-mente-de-los-ninos/

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