miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Eran extraterrestres los dioses del olimpo?


En los relatos mitológicos frecuentemente dioses y demás seres de naturaleza sobrenatural demuestran ser poseedores de objetos mágicos y capacidades sobrehumanas que les permiten realizar proezas que el hombre sólo puede imaginar.
Uno de estos portentosos talentos de los que se hace gala en las mitologías más antiguas es la capacidad para cambiar de forma. Y es que la idea de que una entidad pueda adoptar el aspecto de una persona o de un animal a voluntad viene acompañando a la humanidad desde sus relatos más tempranos y se manifiesta sin distinción en el folklore de varias naciones por todo el mundo. Resulta interesante que casi todas las culturas del planeta cuenten con algún mito relacionado con este tipo de transformaciones.

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”Leda y el cisne” – Copia atribuida a un discípulo de Da Vinci

Constantemente aparecen en este tipo de relatos seres con la habilidad de cambiar de forma según deseen. Tal es el caso del ‘’polimorfo’’ Zeus, del que se relata que descendió del monte Olimpo convertido en un cisne blanco para seducir a Leda la esposa del rey espartano Tíndaro. Este dios acostumbraba a tomar la forma de diversos animales para seducir a varias mujeres humanas de las que había quedado prendado. En el famoso mito del rapto de Europa se transforma en un toro blanco y rapta a Europa que recogía flores cerca de la playa y que inocentemente, al ver que el toro era manso, se subió a su lomo; entonces Zeus se adentró en la mar y llevó a la chica hasta Creta.

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”El rapto de Europa” – Marten de Vos

Las manifestaciones zoomorfas de este lujurioso dios en su mayoría tenían la motivación de seducir o secuestrar al que en ese momento fuera el objeto de sus pasiones. Cuando Zeus se encaprichó del bello príncipe troyano Ganímedes, adoptó la forma de un águila, raptó al príncipe y lo llevó al Olimpo, lugar en donde lo convirtió en su amante.

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”Ganymede” – Gabriel Ferrier


Este dios no sólo tomaba la forma de animales sino que también hacía lo propio con seres mitológicos; así para conseguir acercarse a la hermosa Antíope, se transformó en un sátiro, la poseyó y la dejó encinta. La joven tuvo que enfrentarse a la cólera de su progenitor quién no podía creer que el padre de sus futuros nietos fuese la cabeza del Olimpo. Para poder darle el consejo de que lo más prudente en esa situación sería la huida, Zeus se presentó ante Antíope en la forma de una lechuza.
Y para seducir a Maya, la mayor de las Pléyades, hijas del titán Atlas, el dios se transformó en una ardilla y de esta unión nació el dios Hermes. También pasó largo tiempo espiando a una de sus sacerdotisas, de nombre Semele, con la forma de un águila hasta que consiguió su objetivo despertando la ira de Hera cuando ésta descubrió a la sacerdotisa en estado de buena esperanza. De esta relación nacería Dionisio.

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”Jupiter y Antíope” – Jean Baptiste Marie Pierre

Pero el lascivo Zeus no se transformaba únicamente en seres biológicos, para poder tomar a Danae, la hija del rey de Argos que había sido encerrada por su padre debido a una predicción del oráculo de que sería el hijo de su hija quien acabaría con su vida, Zeus cayó sobre Danae en forma de lluvia dorada dejándola encinta. De esta unión nacería el héroe Perseo.
La habilidad del rey del Olimpo para tomar cualquier forma era portentosa y así lo demuestra en el mito de Calisto, una de las bellas siervas de la diosa de la caza Artemisa que, para poder entrar a su servicio, había hecho voto de castidad. Al rey de los dioses no le importó en absoluto la pura promesa de la muchacha y estaba demostrado que cuando se encaprichaba de alguien no escatimaba en medios para conseguir su objetivo. De este modo se transfiguró, adquirió la forma de la propia diosa Artemisa y se acercó a Calisto que resultó encinta. Por miedo a que este hecho no llegara a conocimiento de su celosa esposa Hera, Zeus tomó la resolución de transformar a Calisto en Osa.
El señor del Olimpo también tomaba la forma de personas, para la relación que dio nacimiento al héroe Heracles el dios se presentó ante su madre Alcmena con la forma de su esposo Anfitrión.

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”Danae” – Gustav Klimt

Pero antes de verse envuelto en todas las extravagantes historias de infidelidades a su esposa Hera, tuvo que conquistar a la diosa, trató largo tiempo de cortejarla y persuadirla sin éxito por lo que resolvió transformarse en un cuco y acercarse a ella que se apiadó del pajarillo y trató de calentarlo, en ese momento Zeus se desprendió de su disfraz y violó a su futura esposa a la que, por vergüenza, no le quedó otra solución que desposar a quién había arrebatado su virginidad.
El rey de los dioses poseía una total maestría en el arte del cambio de forma y así lo demostró en reiteradas ocasiones si bien no es el único dios en la mitología griega que cuenta con esta capacidad. Otras criaturas de carácter divino se demuestran maestras de las mismas habilidades. La diosa de la cosecha y la fertilidad de la tierra Deméter, en una ocasión tuvo que transformarse en yegua mientras huía de Poseidón y su afán por poseerla. Trató de ocultarse entre otros caballos pero no pudo esconder su divinidad y el dios del mar adoptó la forma de un semental y cumplió con su objetivo. También Némesis, la diosa de la justicia y el equilibrio se transformó en ganso por un motivo muy parecido al que tenía Deméter: escapar de Zeus. Aunque en este caso, Zeus se convirtió en un cisne logrando hacerse con su presa.

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”Apolo y Daphne” – Gian Lorenzo Bernini

En otras ocasiones, algunas criaturas mitológicas que no contaban con la capacidad del cambio de forma, rogaban a los dioses para que usaran su poder sobre ellos, normalmente para conseguir escapar de algún dios lascivo. El caso más notorio de este tipo es el del mito de la dríade Daphne que para conseguir escapar del cegado Apolo, a quién Eros había disparado una de sus flechas, suplicó ayuda a su padre, el dios del río Ladón que la convirtió en árbol. En la ‘’Metamorfosis’’ de Ovidio se expone asimismo, el caso de Cornix, la hermosa hija del rey Coronaeus de la que quedó prendado el dios Neptuno y comenzó a perseguirla mientras ella gritaba y suplicaba a dioses y hombres por ayuda. Sólo Minerva se apiadó de ella y la convirtió en cuervo para que pudiera escapar.
La lujuria de Poseidón fue el desencadenante del aciago destino que le sobrevino a Medusa. Esta famosa Gorgona de cabello de serpientes fue, antes de convertirse en el horrible monstruo representado en la iconografía plástica, una bella y pretendida doncella que se afanaba en sus labores como sacerdotisa de Atenea. El dios del mar se encaprichó de ella y la violó en el propio templo de la diosa de la sabiduría. Ésta montó en cólera y castigó a la víctima convirtiéndola en un monstruo al que no se podía mirar directamente y al que únicamente la pericia de Perseo consiguió dar muerte.

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”Medusa” – Gian Lorenzo Bernini

La literatura que ilustra la capacidad de los antiguos dioses griegos para cambiar de forma es extensa y detallada y sus motivaciones eran amplias, si bien una muy prominente era la de satisfacer su lujuria. En muchos casos, no tenían la pretensión de hacer justicia alguna sino simplemente la de complacer sus propios deseos. ¿Son absolutamente todos estos relatos invenciones de la magnífica creatividad humana o encierran algo de verdad? ¿Podían los dioses cambiar de forma?
Concluimos con la invocación con la que Ovidio comienza a narrar la ‘’Metamorfosis’’:
Me lleva el ánimo a decir las mutadas formas
a nuevos cuerpos: dioses, estas empresas mías -pues vosotros los mutasteis-
aspirad, y, desde el primer origen del cosmos
hasta mis tiempos, perpetuo desarrollad mi poema.
Si te ha gustado el artículo te recomendamos ver estos videoprogramas en donde también analizamos curiosísimos casos de transformaciones relacionados con incidentes ovni. Esperamos que sean de su interés.



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