jueves, 28 de abril de 2016

Manipulacion en España Medios de Comunicacion

Un informe elaborado por la Universidad de Oxford y publicado por el “Instituto Reuters para el estudio del periodismo” concluye que los medios comunicación de España son los menos creíbles de los once países consultados en Europa y los segundos menos creibles de los doce estudiados de todo el mundo. quiosco-prensaLos públicos analizados son los de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Italia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Brasil, Japón y Australia; y está hecho sobre una muestra de más de dos mil ciudadanos en el caso de España, recoge el sitio web de la FeSP. El resultado dice que la confianza en las noticias de los medios españoles es la más baja de los ocho países europeos analizados en el estudio, tanto en las fuentes en general como en las que el usuario utiliza habitualmente para informarse. Sin embargo, los españoles son los que más interés muestran por las noticas: el 85 % Los datos recabados por el estudio demuestran que sólo el 34 % de la ciudadanía española confía en la mayoría de noticias publicadas en los medios. Esto sitúa España muy lejos de Finlandia, donde los medios gozan de la confianza del 68 % de su población; seguida de Brasil (62 %), Alemania (60 %), Dinamarca (57 %), Reino Unido (51 %), Irlanda (48 %), Japón (46 %), Australia (39 %), Francia (38 %) e Italia (35 %). Por debajo de España solo queda Estados Unidos (32 %). Pero el dato es aún más grave cuando se refiere a la confianza que tiene la ciudadanía española en los medios que tiene como de consulta habitual, con el 46 %, nos colocamos a la cola mundial; superada en este apartado por Estados Unidos con el 56 %. Todo muy lamentable, apostilla la FeSP

  
Existen varios caminos por los cuales el capital puede controlar, manipular, condicionar la información que recibe una sociedad a través de los medios de comunicación. Por ejemplo, con los contratos de publicidad en un medio con la condición implícita de impunidad informativa, maniobra harto frecuente en empresas como El Corte Inglés.
Una forma que tienen los bancos de controlar la información es gracias a su posición como tenedor de deuda, el mismo chantaje al que someten a los partidos políticos (sería gracioso que mañana El País destapase una información perjudicial para Botín, cuando PriSA está pendiente de renegociar con el Santander su descomunal deuda para poder seguir existiendo).
Pero sin duda la forma más directa y evidente que tiene el gran capital de controlar la información, de crear en la sociedad estados de opinión que sean favorables a sus intereses, es con la propiedad de esos medios de comunicación. Echando un rápida ojeada a la estructura de propiedad de los medios de comunicación se comprende rápidamente la homogeneidad ideológica de la sociedad, instalada en el pensamiento único. La diversidad se reduce a matices, a cuestiones secundarias.
La información es el cuarto poder, no descubro nada. La importancia determinante de los medios de comunicación en la formación y control de la conciencia social de un pueblo era ya evidente hace varios siglos. En el mundo actual, un volcán de información, el control de la misma es absolutamente necesario para que el capital consiga perpetuarse.
Que la información que recibimos, cada vez más mascada, digerida y deglutida, condiciona nuestro voto y, por lo tanto, la Democracia, es innegable. Entonces, yo me pregunto hasta qué punto es legítimo que el sector de la comunicación sea mayoritaria, abrumadoramente conservador. Que defienda sin fisuras el status quo y los privilegios adquiridos, santificando por encima de todo la propiedad privada.
Nuestro sistema electoral cocina la voluntad del pueblo expresada en las urnas, configurando una Cámara Baja (del Senado mejor no hablar) que es un reflejo deformado de la sociedad española (como los espejos convexos, que adelgazan el reflejo de quien los mira). Ese falta de representatividad es un déficit de LEGITIMIDAD del poder legislativo, en cuanto que la soberanía emana del pueblo.
De la misma forma podríamos preguntarnos la legitimidad de una prensa volcada en la derecha política y económica, teniendo las izquierdas una mayoría social clara en la sociedad española.
La prensa no es inocente. Los medios de comunicación hace muchas décadas que dejaron de servir a los intereses (la necesidad de información) de sus clientes, para servir a más altos intereses (no por elevados, sino por superiores en la jerarquía social).
Nada ha cambiado. Llevamos siglos, milenios trabajando para condes, duques o marqueses, con esos u otros nombres (CEO, presidente-director general…). Esta misma clase dirigente lleva siglos, milenios dictando a sus pregoneros las normas, las directrices de su sistema. Los sacerdotes desde los púlpitos (aunque estos ya han caído en el descrédito) y los periodistas desde sus columnas reproducen fielmente la doctrina del poder. Ofrecen a la sociedad la visión del mundo que encaja con los intereses de sus dueños.
Trabajamos en las tierras, en los talleres del señor conde. Compramos los productos que nos vende el señor conde. Y, además, atendemos respetuosamente la homilía que ha redactado el señor conde. Cada día, a la hora de comer, la familia enmudece ante el televisor.
Y más nada. Os dejo con el infográfico; digeridlo con calma pues está lleno de información interesante. Contiene algunas sorpresas, pues a los nombres ya esperados de Berlusconi, Godó, Polanco, Luca de Tena o Lara se unen otros inesperados como Ramón Mendoza, Alicia Koplowitz, George Soros, Karlos Arguiñano, Bill Gates, Carlos Slim (la mayor riqueza del planeta) o un imputado por la Gürtel. Incluso un empresario condenado a dos años de cárcel por corrupción y que ahora es candidato a presidir la Cámara de Comercio de Burgos. Nos encontramos de nuevo con el Albert Frère que era dueño de Total y, por lo tanto, de CEPSA. Con el fondo BlackRock, cuyo presidente tuvo una oscura entrevista con nuestro monarca. Y con los grandes gigantes de la banca, Goldman, HSBC, el Norgesk o el Santander.
Os dejo que vayáis descubriéndolo;

Este esquema ha sido realizado gracias a la colaboración de HugoMM, Manolox y Picapiedra. Muchas gracias, compis, por vuestra ayuda. ;)
Notas sobre el gráfico:
  • - Los datos los hemos ido obteniendo en la entrada Estudio colaborativo sobre medios. Si quieres más información, un punto a partir del cual seguir investigando, revisa esos comentarios.
  • - El mundo de la comunicación está en constante transformación, así que rápidamente esos porcentajes de propiedad quedarán desactualizados (dentro de poco tendremos que incluir, por ejemplo, La Sexta en la órbita de Antena 3). Muchos lo estarán ya, de hecho. Cualquier esquema que represente el mundo de la comunicación debe ser un esquema dinámico, en constante revisión. también para ello este trabajo es colaborativo. Sería necesario que entre todos fuéramos reportando los errores, omisiones o actualizaciones para que el gráfico sea un reflejo lo más fideligno posible de la realidad de los medios que operan en España.
  • - Las cifras de participación accionarial están redondeadas al entero más próximo.
  • - El cajón con flecha que retorna a la empresa indica el porcentaje de acciones en autocartera
  • - La propiedad de una empresa suele estar distribuida entre los miembros de la familia del dueño (cónyuge, hijos o, excepcionalmente, hermanos o amigos). Simplifico poniendo el nombre más relevante de esa familia, o añadiendo la clave (F) de familia o (H) de herederos.
Conclusiones:
  • - Debería leer más a menudo Gara. El único medio de los que he analizado cuya propiedad es colectiva, popular, y no de ningún constructor, miembro de la nobleza, magnate de las comunicaciones, banco o fondo de inversión extranjero. Lástima que esté tan centrado en cuestiones vascas (me recuerda al chiste del mapamundi de Bilbao)
  • - Hemos de tomar nota de la lección de cómo se creó Gara: con una aportación media de 600€ de 10.000 personas. Si eso lo logró una parte de la sociedad vasca, demostrando que sería perfectamente posible sacar un proyecto análogo en España. Yo al menos aportaría gustoso 600€ a cambio de participar en un medio de comunicación que sea realmente independiente de los poderes fácticos, muy en concreto del único poder que nos dirige y gobierna: el capital. Un medio de comunicación al servicio de la sociedad, sus propietarios y sus lectores. Un medio de comunicación colectivo.
Para ello sería necesario que la izquierda española estuviera siquiera la mitad de organizada y motivada que la izquierda vasca. Falta, clamorosamente, una organización en la izquierda que impulse proyectos como el de un periódico de capital popular. Las que hay, se limitan a seguir el papel de partidos políticos al uso, limitando al teatrillo de las urnas su actuación política.
Hay que crear algo nuevo. Y diferente.
Vuelvo a pedir colaboración con el gráfico, para subsanar errores o actualizarlo. Espero que lo encontréis útil para ubicaros en el proceloso piélago de los medios de comunicación.
FUENTE http://www.tercerainformacion.es
FUENTE http://periodistas-es.com
                                           

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