martes, 14 de junio de 2016

El Miedo





  • Todos los miedos son subproductos de la identificación.
    Amas a una mujer y con el amor, en el mismo paquete, viene el miedo: ella puede dejarte; ya ha dejado a alguien para venir a ti. Hay un precedente quizás haga lo mismo contigo. Hay un miedo, sientes un nudo en el estómago. Estás demasiado apegado.
    No puedes entender un hecho simple: has venido al mundo solo; ayer ya estabas aquí, sin esa mujer, y estabas perfectamente bien, sin nudos en el estómago. Y mañana, si la mujer se va… ¿Para qué hacen falta los nudos? Sabes estar sin ella y serás perfectamente capaz de estar sin ella.
    El miedo de que las cosas puedan cambiar mañana… Alguien puede morir, puedes caer en la bancarrota, puedes perder tu trabajo. Hay mil y una cosas que pueden cambiar. Estás cargado de muchos miedos, y ninguno de ellos es válido; porque ayer también estabas cargado de miedos innecesarios. Las cosas pueden haber cambiado, pero sigues vivo. Y el hombre tiene una inmensa capacidad para adaptarse a cualquier situación.
    Dicen que sólo el hombre y las cucarachas tienen está inmensa capacidad de adaptación. Esa es la razón por la que allí donde encuentres a un ser humano, encontrarás cucarachas, y allí donde encuentres cucarachas, encontrarás al ser humano. Van juntos, son similares. Incluso en lugares muy alejados como el polo Norte y el polo Sur… Cuando el hombre viajó a esos lugares, de repente se dio cuenta de que había llevado las cucarachas consigo, y estaban perfectamente vivas, sanas y reproduciéndose.
    Basta con mirar alrededor de la Tierra para verlo: el hombre habita en miles de climas, situaciones geográficas, situaciones políticas, situaciones sociológicas, situaciones religiosas, y se las arregla para sobrevivir. Y ha vivido durante siglos… las cosas van cambiando, y él se va ajustando.
    No hay nada que temer. El mundo puede acabarse, ¿y qué? Tú acabarás con él. ¿Crees que te quedarás en una isla mientras el resto del mundo se acaba y te deja solo? No te preocupes. ¡Al menos tendrás unas cuantas cucarachas a tu lado!
    ¿Cuál es el problema si el mundo se acaba? Es algo que me han preguntado muchas veces. Pero, ¿cuál es el problema? Si se acaba, se acaba. Esto no crea ningún problema porque no estaremos aquí; acabaremos con él, y no quedará nadie de quien preocuparse. En realidad esta sería la mayor libertad del miedo.
    El fin de mundo significa que todos los problemas se acaban, cada alteración, cada nudo en el estómago. No veo ningún problema. Pero se que todo el mundo está lleno de miedos.
    El miedo es parte de la mente. La mente es cobarde, y tiene que ser cobarde porque no tiene ninguna sustancia: está hueca y vacía, y tiene miedo de todo. Y básicamente tiene miedo de que algún día te des cuenta de ello. ¡Eso realmente seria el fin del mundo!
    Su miedo básico no es el fin del mundo, sino el hecho de que te hagas consciente, que entres en un estado de meditación en el que la mente tenga que desaparecer. Debido a ese miedo, la mente mantiene a la gente alejada de la meditación, les hace enemigos de gente como yo que estamos intentando que se extienda la meditación, alguna forma de consciencia y observación. Se convierten en mis antagonistas, y no sin razón; su miedo está bien fundado.
    Puede que no sean conscientes de ello, pero su mente realmente tiene miedo de acercarse a algo que pueda producir más consciencia. Eso sería el principio del fin para la mente. Eso sería su muerte.
    Pero tú no debes tener miedo. La muerte de la mente será tu renacimiento, el principio de la verdadera vida. Deberías estar contento, deberías alegrarte de que la mente muera, porque nada puede darte más libertad. Ninguna otra cosa puede darte alas para volar en el cielo; ninguna otra cosa puede hacer que todo el cielo sea tuyo.
    La mente es una prisión.
    La consciencia es salir de la prisión, o darse cuenta de que uno nunca ha estado en prisión; sólo pensaba que era así. Todos
    los miedos desaparecen.
    Yo también estoy viviendo en el mismo mundo que tú, pero no he sentido miedo ni por un momento, porque no se me puede quitar nada. Puedo morir, pero estaré viendo cómo ocurre y lo que muera no seré yo, no será mi consciencia.
    El mayor descubrimiento de la vida, el tesoro más precioso, es la conciencia. Sin ella vas a estar en la oscuridad, vas a estar lleno de mie¬dos. Y seguirás creando nuevos miedos, sin fin. Vivirás con miedo, morirás con miedo, y nunca podrás probar el sabor de la libertad. Y habrá sido tu potencial en todo momento; en cualquier momento lo podrías haber reclamado, pero nunca lo hiciste.
    Es tu responsabilidad.

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