miércoles, 8 de junio de 2016

‘ El Sistema, enemigo de la Conciencia’

el sistema
Dentro de la línea de razonamiento inscrita en el trayecto “Cambia y cambiarás y el mundo”, pareciera percibirse un ambiente global de reclamo de cambio.
En verdad, un ambiente de tensión atraviesa todos los campos de la vida diaria provocando en algunos puntos situaciones de vida extrema que no se compadecen en nada con lo que se llama “El Plan Divino”.
Es que la substancia de las cosas se halla alterada en todo el orbe. Incluso la naturaleza humana ya padece de esta disociación entre lo que el Sistema muestra que debe ser y lo que realmente Es.
Esa sensación de presión generalizada y que estalla en distintos puntos del planeta en desórdenes sociales y ambientales, con impacto político, deviene de la razón que el individuo ha perdido la visión holística que debiera tener de su persona y de su misión en el mundo.
Es una paradoja, ciertamente, pues no se tiene memoria de una época en que las religiones, las filosofías y ciencias pseudoreligiosas hayan vivido un auge semejante. La revolución tecnológica ha contribuido a esta discordancia entre abundancia de saber místico y religioso, frente a una crisis existencial de apariencias terminales.
La cuestión es que todos esos mensajes se hallan enderezados hacia el mismo lado, impulsando, sí, una transformación de la Consciencia, hablando de la unicidad en el amor a un Dios, en fin, tratando de iluminar este sendero de aprendizaje…, y allí quizás resida el problema, en que no se enseña como para que se aprenda.
Entonces ¿por qué no se aprende? Porque estas expresiones enseñan el camino, pero no son el Camino. En realidad, ninguna podría hacer mucho más, porque el sendero del cambio es la vía de la interioridad que como tal es una experiencia individual. De allí que las grandes manifestaciones religiosas puedan ser de dudoso efecto real en un cambio.
Esa información no marca la esencia desde una óptica de totalidad, desde una visión holística integrada del Ser.
En estos momentos más que nunca necesitamos conocimientos prácticos amplios para poder observar y redefinir nuestros campos mental, emocional y físico, de lo contrario todas estas maravillosas enseñanza tendrán un efecto que nos aparte de su esencia…Nos harán más pequeños, no merecedores.
Los sistemas tienden a la opresión, al control, la individualidad pierde contenido y esencia, porque lejos de enseñar la extraordinaria dimensión del Ser, esto es, que somos Amor, Luz, Comprensión; el mensaje tienen a generar culpa, a empequeñecer, a sembrar que el hombre no es merecedor de los regalos del Universo, de su Abundancia, y así termina convirtiéndolo en un ser sumiso que pide limosnas de Amor de un Dios que a “Imagen y semejanza” suya, ¡lo hizo PLENO AMOR!
¿Y entonces, cómo hacer? Es necesario comprender que son necesarias dos condiciones para generar ese cambio interior: Primero, una mirada introspectiva, interior, que afine nuestras condiciones espirituales y las superponga incluso, sobre las materiales.
Luego, una transformación de la Consciencia que nos lleve a una comprensión de nuestra esencia holística, atemporal y divina. No es una mecánica sencilla, requiere sobre todo de constancia, de aplicación, porque hay que vencer la resistencia del cerebro condicionado por el Sistema –hábito- a ser siempre perdedor, de modo que el desafío es convertir ese defecto en una Virtud, es decir en un “hábito operativo bueno”.
FUENTE www.accmagazine.com.a

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