Me arriesgaré a predecir que, independientemente del resultado del referéndum acerca de estar "dentro o fuera", Gran Bretaña permanecerá en la UE. De hecho, quiero argumentar acerca de que el régimen británico nunca tuvo la intención de desprenderse de la UE; y que
esta campaña del 'Brexit' es un ardid para darles a Alemania y a otras potencias continentales 'algo en qué pensar", mientras al mismo tiempo conserva su participación en el control de la dirección de la UE en nombre de los intereses conjuntos anglo-estadounidenses
.



"No se preocupe, nunca les dejaremos a su suerte..."
Después de pasar unas dos décadas juntando el apoyo para celebrar este referéndum, una vez que la élite británica fijó una fecha para el mismo, ésta se ha manifestado mayoritariamente a favor de que Gran Bretaña permanezca en la UE. Las grandes empresas y la mayoría de los medios de comunicación, los grupos de reflexión, todos los partidos políticos y la mayoría de los miembros del gobierno, están animando a los votantes a decir 'permanecer'.
Esto, en sí mismo, es ilógico. La única razón aparente de desarrollar un movimiento político hacia algún objetivo político específico es alcanzar ese objetivo político, no apartarse del mismo en el último momento. ¿Se imaginan que el Partido Nacionalista Escocés, después de haber pasado décadas ejerciendo presión para realizar un referéndum sobre la independencia, logre el primer paso importante y luego asesore a los escoceses para votar por permanecer en el Reino Unido?
Y entonces, sugiero que debemos mirar más allá del escenario doméstico para entender por qué se está jugando esta farsa. La política exterior británica, al igual que la política exterior estadounidense, es indistinguible de la política interna; al menos desde el punto de vista de sus élites, que instintivamente equiparan el 'interés nacional' con sus propios intereses personales; la mayoría de los cuales se encuentran en el extranjero, dentro del marco de un orden global occidental corporativo cada vez más integrado.

El régimen de Reino Unido

Las invasiones del régimen británico o los bombardeos en Irak, Afganistán y Yemen son bien conocidos. Pero esos teatros de operaciones no son más que la continuación del imperio británico, en el que el sol todavía no se ha puesto, ni la sangre se ha secado. Si bien los intereses globales militares, empresariales y financieros de Gran Bretaña a menudo están subsumidos dentro de los intereses occidentales más amplios, éstos siguen siendo tan enormemente desproporcionados hoy (dadas las pequeñas dimensiones geográficas del Reino Unido), como los eran las colonias británicas bajo el Imperio propiamente dicho.
En cuanto a su relación con otros países de Europa, el establishment británico ha abogado en repetidas ocasiones (y a menudo con éxito) por la "exclusión voluntaria" de las leyes y las instituciones de la UE que co-escribió y co-creó, específicamente de aquellas que se aplican a los derechos de los trabajadores y los derechos humanos. Es posible que no quieran estar 'en la Europa socialista', pero que con toda certeza no permitirán que Europa sea 'tomada' por Alemania, Francia o la alianza de las potencias dominante de hoy. El nombre del juego es sabotear, subvertir, o de otra manera, retardar la integración europea - a menos que el proceso se lleve a cabo en condiciones que se puedan someter a los sueños británicos y estadounidenses de dominación mundial.
La economía británica es formalmente la quinta mayor en el mundo y está solamente por detrás de Alemania en Europa. Pero este Estado se basa en la deuda y tiene poco que ver con la productividad del trabajo real y la producción industrial, y mucho que ver con la función de la City de Londres como 'centro de lavado' para el plan de reciclaje del petrodólar de EE.UU. y 'capital de casinos' para lavar el dinero de los criminales de todas partes. El Reino Unido, a pesar de todos los defectos que ve en los demás, es posiblemente el gobierno más corrupto en la Tierra.
Brexit, una campaña del establishment
The Guardian publicó recientemente una historia del movimiento político que llevó a este referéndum. Ellos rastrean sus orígenes hasta Norman Lamont quien, poco después de ser despedido como canciller británico de Hacienda (Ministro de Economía) en 1994, dio un discurso de advertencia sobre los peligros que le esperaban a Gran Bretaña si cedía gradualmente al proceso de la creciente integración a la UE.
Antes de entrar en el gobierno de Thatcher en la década de 1980, Lamont fue un director de N M Rothschild & Sons, la rama británica del imperio bancario de Rothschild. En la actualidad es director de una serie de grandes fondos de cobertura con sede en Londres. El actual Primer Ministro, David ('por favor, llámeme Dave') Cameron, fue un consejero especial para Lamont en ese momento. Cameron fue elegido ostensiblemente, al menos en parte, sobre la base de que él llevaría a cabo este referéndum y presionaría para una 'salida'. Sin embargo, ahora Cameron está animando a los súbditos de la Reina a votar por 'permanecer'.

© Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images
Margaret Thatcher apoyando el ingreso de Gran Bretaña en la UE (de la CEE), durante la campaña del referéndum en 1975.
La extraña relación 'dentro/fuera' de Gran Bretaña con la Unión Europea (y la Comunidad Europea antes de eso), y en particular la relación de los tories con la misma, es vieja - tan vieja como el patrón de intromisión de la élite británica en los asuntos continentales, que tiene siglos de duración. A pesar de mantener durante más de un cuarto de siglo la postura política casi constante contra los males de 'la venida de un Estado federal europeo', a fin de cuentas, los agentes del poder conservador y el establishment británico al que representan están demostrablemente 'a favor de Europa'. En 1991, el establishment británico se las agarró con su propia Maggie 'la bruja' Thatcher, y la despachó de manera efectiva; debido a sus puntos de vista euroescépticos. Había una abundancia de intriga debido a que Thatcher, quien ya era reacia a vincular la libra esterlina al 'mecanismo de tasas de cambio' de la Unión Monetaria Europea (precursor de la zona euro de moneda única actual) descubrió que sus propios ministros estaban respondiendo a un poder superior: a sus espaldas, ellos habían estado preparando las finanzas del país para la entrada en la UME, independientemente de lo que ella estaba diciéndole al gran público británico.
Curiosamente, tan pronto como los británicos se inscribieron a la UME, el multimillonario especulador estadounidense, George Soros, les arrancó para fuera de la misma a través de un acto de guerra económica que llegó a ser conocido como el 'Viernes Negro'. No sé si Soros tenía o no motivaciones políticas explícitas para hacerlo en ese entonces, pero justo en esta semana los chinos revelaron que este "psicópata de psicópatas" ha estado tratando de atacar el yuan chino, mientras que el propio Soros apareció en la prensa británica para advertir que los depredadores financieros como él están dispuestos a hacerlo de nuevo. Él ha amenazado efectivamente con otro ataque financiero contra la libra esterlina si Gran Bretaña deja la UE.
La amenaza del 'contagio'
¿Cómo puede ser que los más británicos de los británicos odien y amen a Europa a la vez? ¿Cómo podemos reconciliar esta paradoja en la que la élite británica (junto con la élite bancario-corporativa occidental más amplia, quienes están cortados por la misma tijera) se esfuerce por cimentar la 'Alianza Atlántica' de la hegemonía corporativa occidental... mientras hace algo que podría potencialmente desestabilizar su régimen?
Creo que la respuesta se puede encontrar en las declaraciones hechas por los miembros del gobierno británico recientemente. A mediados de febrero, el Ministro de Exteriores británico, Philip Hammond, advirtió que "Europa podría colapsar si Gran Bretaña vota para salir de la UE", haciendo la predicción de un "contagio" a otros países europeos que pedirán su propio referéndum si el Reino Unido saliese. Continuó diciendo:
"Gran Bretaña ha sido una influencia enormemente importante en Europa, una influencia para los mercados abiertos, el libre comercio, para un enfoque menos dirigista en el manejo de la economía. Estaríamos ante una Europa que parecería muy inferior a nuestra imagen, y creo que lo que tenemos que recordar es que hay un temor muy real en Europa a que, si gran Bretaña se va, el contagio se extenderá. Creo que las personas que dicen que haríamos un buen trato con Europa si nos fuéramos, olvidan que el resto de países en la Unión Europea estarían mirando sobre sus hombro a la gente en sus propios países que dirían, 'si Gran Bretaña puede hacerlo, ¿por qué no nosotros?'".


El canciller británico, Philip Hammond.
¿Cuál es la 'imagen de Europa' que Hammond y los de su especie temen se manifestaría sin la participación británica? Él nos dice la respuesta a esto en su discurso de apertura. Si bien se supone que "mercados abiertos" y "libre comercio" transmiten un significado universal, en realidad significan cosas muy diferentes para diferentes personas. Para la élite británica, cuyos antepasados fueron los fundadores ideológicos del 'libre comercio', éstos términos siempre han tenido un significado muy particular: la libertad para que ellos impongan condiciones comerciales gravemente abusivas sobre otros países - especialmente los no occidentales -, que deben estar 'abiertos' a los términos (para evitar enfrentarse a la diplomacia cañonera o, en la actualidad, a lo que ellos llaman "intervención humanitaria"). El otro término usado por Hammond - dirigista - es aún más puntiagudo. Dirigismo (de diriger en francés, que significa "dirigir") es un sistema económico donde el Estado ejerce una fuerte influencia directiva sobre la inversión, el cual era visto en Francia durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial como un término medio entre la política anglo-americana de poca participación del Estado y la política de la Unión Soviética de control total por parte del Estado.
Este término ha adquirido un significado peyorativo en el mundo de habla inglesa, pero en esta ocasión, Hammond no estaba simplemente insultando al gobierno francés: su observación pone de relieve el punto de conflicto ideológico primario entre el mundo neoliberal anglo-americano, basado en el consenso de Washington; y el centro mayoritariamente socialdemócrata de Europa; donde, a pesar de la 'influencia' británica de la que Hammond se jactó, la gestión económica por parte del Estado para el beneficio de todas las partes interesadas, y no sólo por y para las empresas privadas, todavía se considera de manera general como 'el orden natural de las cosas'.
Y así, en lo que concierne a Hammond y a la oligarquía que él representa en ambos lados del Atlántico, una Europa que "se viera muy inferior a la imagen de Gran Bretaña" nunca va a suceder, naturalmente.
El predecesor de Hammond, William Hague, quien también ha salido a favor de que Gran Bretaña permanezca en la UE (después de pasar toda su carrera fomentando que el gran público británico se pusiera histéricamente en contra de ello); advirtió a principios de este mes que una salida británica de la UE podría "fragmentar el mundo occidental". No es broma...
"Creo que un gran peligro es una fragmentación del mundo occidental, frente al terrorismo y muchas otras amenazas, incluyendo grandes amenazas económicas y la incertidumbre; y que el Reino Unido salga de la UE contribuirá a que nos separemos a través del Atlántico y a la división de América y Europa".
Teniendo en cuenta que él sabe que este es el caso, ¡¿por qué entonces el 'Muy Honorable Barón Hague de Richmond' ha sido fundamental para impulsar que se realizara el referéndum, en primer lugar?! ¿Por qué arriesgar un verdadero 'Brexit'? El ardid del Gran Brexit La única cosa que puedo deducir es que no tienen ninguna intención de salir de Europa. El referéndum no es lo que importa aquí. Lo que importa es la amenaza de un posible Brexit, lo que ha generado efectos directos e indirectos sobre la política en París, Bruselas, Berlín y más allá.
Sospecho que los mejores eurócratas, y por lo tanto las élites europeas alemanas y otras, están en este juego. El presidente de la Comisión Europea, Juncker, probablemente no estaba siendo dramático cuando, durante la crisis del 'Grexit' del año pasado, dijo que:
"Si fuéramos a aceptar, si Grecia tuviera que aceptar, si los demás fueran a aceptar que Grecia podría abandonar el ámbito de la solidaridad y la prosperidad que es la zona del euro; nos pondríamos en riesgo debido a que algunos, sobre todo en el mundo anglosajón, intentarían de todo para deconstruir la zona del euro pieza por pieza, poco a poco".
La farsa del 'Brexit' es la política británica de la 'balanza de poder' en acción (aunque hoy en día la estrategia se utiliza para mantener la 'Pax Americana' en lugar de la hegemonía imperial británica). El 'Brexit' es parte de la guerra híbrida del orden occidental, algo de lo que les gusta acusar a Rusia, pero en lo que ellos, de hecho, sobresalen. Junto con la falsa Guerra contra el de Terror, la manipulación de los flujos internacionales del capital, la saturación de los medios de comunicación con mentiras, la manipulación de la crisis de los refugiados y la guerra militar directa a través de la OTAN; el 'Brexit' es una campaña llevada a cabo por las élites británicas/occidentales para asegurar que el "mundo anglosajón" mantenga una participación de control en el proceso de integración europea. Trazar un curso independiente del mundo anglosajón está estrictamente prohibido, por tanto, el acercamiento con la Rusia de Putin está fuera de toda posibilidad. Y en caso de que alguien en Europa tenga ideas raras sospechosas de abrazar propuestas rusas, el 'mundo anglosajón' siempre puede llevar a cabo su amenaza de desestabilizar Europa, lo que equivale a 'destrozar el tablero de ajedrez', antes que 'dejar escapar a Europa'.


Putin caricaturizado en la revista británica Spectator como un demonio que drena una(otra) cortina de hierro sobre Europa, cuando en realidad la fuente principal del 'divide y vencerás' en Europa es el régimen del Reino Unido.
Dado que los votantes británicos caen en la trampa de creer que el régimen del Reino Unido les está dando un 'voto libre y democrático', ellos están divididos entre votar por permanecer en la UE, y por tanto conectados con un régimen más humano; o votar por abandonarla, debido a que sus propios medios de comunicación les han convencido de que la UE es inherentemente mala. En el caso de que los votos contados reales sí produzcan una mayoría a favor de salir, creo que van a manipular el resultado para asegurar que el Reino Unido siga estando en la UE, una contingencia para la que los servicios de seguridad británicos están preparados, sin duda. Independientemente de lo que las encuestas están diciendo, las personas británicas más comunes se encuentran en la posición poco envidiable de ponerse del lado de los despreciados conservadores. Toda esta campaña ha permitido al establishment británico manipular la opinión pública a fondo para alinearla a sus propios intereses. Fue David Cameron quien describió como un "enjambre de inmigrantes que intentan cruzar el Mediterráneo para llegar a Gran Bretaña" a los refugiados que huyen de Libia, Siria y otras partes que han sido desgarradas por la guerra; justo cuando la magnitud de la crisis de los refugiados era cada vez más evidente para el público general el verano pasado.
Y ahora, un año más tarde, esa misma criatura, está acusando a los que conducen la campaña de 'salir' de 'avivar la intolerancia con su obsesión por la inmigración'.
La inmigración, de hecho, ha sido un tema dominante durante toda la campaña del Brexit, gracias a la obsesión del gobierno de Cameron con la misma. Por un lado, el gobierno británico ha estado prometiendo la adhesión de Turquía a la UE a cambio de su colaboración en Siria y en contra de Rusia. Por otro lado, Cameron ha estado diciendo al público británico que Turquía - y por lo tanto millones de musulmanes turcos - no serán admitidos en la UE "hasta el año 3000". La hipocresía no es sólo un rasgo de carácter entre los políticos británicos; es un modo de vida.
El 'Brexit' es un ardid geoestratégico diabólicamente inteligente, aunque arriesgado. La única cosa que podría entregar la promesa de una "civilización-estado" europea, es decir, la exclusión del régimen del Reino Unido, y por lo tanto una considerable contención de la influencia de Washington en el continente, está siendo presentada como la única cosa que podría estrangular a la Unión en su cuna. Pero esto no es sorprendente en el clima político y social global desde el 11-S, donde los psicópatas gobiernan cada día sobre gente a la que se le vende la guerra como paz y se le ofrece mentiras como verdad.
Y para completar la farsa, apuesto a que no sabías que el resultado de la votación pública no es vinculante. Escribiendo en el Financial Times, el abogado británico David Allen Green explicó que el voto del Brexit es "consultivo" y no "decisorio". Es decir, que en realidad no importa lo que el público piense o quiera, los políticos y sus amigos corporativos tienen la última palabra. Que tiene algo de sentido, ya que, la mayor parte de lo que el público piensa que quiere es un producto de la propaganda incesante de los medios, los que a su vez están dictados por los políticos corruptos y sus amigos corporativos. Ésta es la 'democracia' occidental, ¡es imposible que no te encante!