jueves, 16 de junio de 2016

Las pugnas por el Poder y las farsas de Control




¿Qué ocurre dentro del ser humano que le hace querer dominar a otro?… ¿Por qué hay individuos que se tratan unos a otros con tanta violencia?… ¿Por que nos sentimos a veces tan euforicos cuando estamos con alguien?…. Y otras, ¿por que nos quedamos tan bajos de energía?
Cuando un individuo se acerca a otra persona y traba conversación con ella, pueden suceder dos cosas; que el individuo se aleje sintiéndose fuerte o sintiéndose débil, según lo que haya sucedido en la interacción.
Los seres humanos por esta razón tendemos a adoptar una postura manipuladora, no importa cuales sean las circunstancias de la situación o los temas a tratar, nosotros nos preparamos para decir lo que mas nos convenga con tal de salir con la nuestra de la conversación. Cada uno de nosotros procura hallar una manera de ejercer el control y de ese modo dominar el encuentro. Si lo conseguimos, si nuestro punto de vista prevalece, entonces en lugar de sentirnos débiles, recibimos un refuerzo psicológico.
Este es el motivo de que veamos en el mundo tantos conflictos irracionales, lo mismo a nivel individual que de naciones.
¿Por qué actuamos de esta manera?…. Para recargar nuestra energía vital. Cuanta más Energía tenemos, más pletóricos, felices y de buen humor nos sentimos.
Todo el Universo es energía, nosotros como las plantas y todo ser vivo, tenemos que procesar esta energía para que nos sea útil y poder continuar activos.
Un sistema de recargar la Energía Vital es la alimentación.
Otro sistema es captarla de otro individuo.

Farsas de control

Las farsas de control son los sistemas que empleamos todos para controlar a nuestros semejantes y recargarnos de energía mientras no hemos aprendido a captarla de otras fuentes. Las aprendemos desde niños. No empleamos solamenteuna de las farsas, solemos cambiar de farsa según actúe nuestro interlocutor para compensar, pero tenemos una farsa dominante.
– EL INTERROGADOR
Suele ser una persona que de niño ha sufrido de falta de atención. Construye una farsa en la que hace preguntas y sondea el mundo de otra persona con la intención especifica de encontrar algo censurable. Cuando lo ha encontrado, critica este aspecto de la vida del otro. Si la estrategia funciona, la persona criticada es incorporada a la farsa. De pronto dicha persona se siente cohibida, tímida; se mueve en torno al interrogador y presta atención a todo cuanto este hace y piensa, con objeto de no hacer ella algo malo que el interrogador pueda notar. Se juzga a sí mismo en función de lo que aquella persona puede estar pensando. Esta deferencia psíquica proporciona al interrogador la energía que precisa.
– EL RESERVADO
Si ha tenido en su niñez a un interrogador dominante, aplica esta farsa para compensar. Este tipo de farsa consiste en volverse impreciso, distante, trata de decir las cosas de manera que atraigan la atención, pero sin revelar lo suficiente. Y así mantenerla el mayor tiempo posible. A su vez si el dominante es el reservado el niño se vuelve interrogador para intentar llamar su atención.
– EL INTIMIDADOR
Este tipo de farsa actúa agresivamente sobre los demás para que le presten atención. Si alguien nos amenaza verbal o físicamente, por miedo a que nos ocurra algo malo, le prestamos nuestra atención. La persona que nos amenaza nos estará arrastrando al género de farsa más agresivo.
Si nos topamos con un intimidador podemos responder:
– Intimidador, la misma farsa, lo que provoca mucha más agresividad.
– Interrogador para intentar encontrar su punto vulnerable, romper su farsa y tomar nosotros el control.
– Reservado, mostrándose como una persona tímida y evasiva para intentar no provocar su ira y quizás por curiosidad captar su atención.
– Pobre de mi, apelar a la compasión y buscar que se sienta culpable por haberle hecho daño.
Si un niño ha sufrido a un intimidador de niño y la farsa del pobre de mi no funciona, aguanta hasta que es mayor y entonces a su vez se convierte en un intimidador.
– EL POBRE DE MI
Todo lo que la persona dice y hace nos coloca en una posición en que debemos defendernos contra la idea de que no estamos haciendo lo suficiente por dicha persona. El resultado es que si caemos en su farsa nos hacen sentir culpables por el mero hecho de tenerlas cerca e intentamos darle lo que se supone que se espera de nosotros.
El primer paso para vencer las farsas de control es entender este tipo de captación de energía e identificar la nuestra.
La siguiente manera de poder captar Energía es recargarnos mutuamente, por ejemplo en una charla, no intentando llevar siempre el control, dejar que este pase cíclicamente de un interlocutor a otro; de esta manera se logra no sólo recargar la energía como en el primer caso sino recargarse los dos individuos logrando así un bienestar mutuo.
Una vez logramos entender que podemos recargarnos sin absorber a la fuerza la Energía, podemos intercambiarla además de con las personas…, con las plantas, con los minerales, con la Tierra, con otros animales y directamente del aire que nos rodea.
Para poder hacerlo hemos de concentrarnos en el elemento con el que queremos interactuar y captar su belleza. También podemos transmitir Energía pero de manera consciente a nuestro interlocutor. Para poder actuar de esta manera tenemos que estar nosotros conectados a esta fuente ilimitada que es el Universo ya que sino disminuiría la nuestra y nos sentiríamos débiles.
Extraído del libro de James Redfield, Las Nueve Revelaciones
FUENTE http://www.shurya.com

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada