viernes, 8 de julio de 2016

La hipocresía en el arte o como se financia al Estado Islámico

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Por Linng Cardozo
Mira su notebook, fija la vista en un par de piezas y digita un número en su celular. A los 20 días, el fino coleccionista de arte recibe en su galería, las piezas adquiridas al Estado Islámico.
arte
No les interesa ni el arte ni el conocimiento, solo la posesión. Y la posesión tiene un valor. Esa lógica es la que está detrás del tráfico de antigüedades u obras de arte del Medio Oriente. Quizás hoy no haya en el mundo un lugar tan jaqueado por mercaderes del arte como Irak, Libia o Siria. El mercader puede llevar gente desde Turquía a Grecia u obras de arte que terminan financiando el Estado Islámico. Más todavía: coleccionistas privados de arte encargan piezas exclusivas al Estado Islámico y los yihadistas venden hasta trozos de ciudades históricas destruidas por las hordas con banderas negras.
LOS SAQUEADORES. Hora 3:40 pm. Raqqa es una ciudad siria. Allí junto a Irak. Las palas excavadoras con banderas negras del ISIS hacen su trabajo de excavación en una zona histórica. Abajo hay tesoros. Lo saben. Raqqa viene desde el emperador seléucida Seleuco II Calinico que reinó entre el 246 y el 226 AC. En el año 542 fue destruida por el emperador persa sasánida Cosroes II Anushirwan y reconstruida por el bizantino Justiniano II. Y ahora fue destruida nuevamente por el Estado Islámico. Los pedazos históricos de la vieja ciudad aparecen en diversos sitios de Internet. Facebook o Ebay son las herramientas más usadas. Los coleccionistas de EEUU y Europa siguen esas imágenes, se ponen en contacto con los traficantes y luego sale el cargamento vía Turquía hacia el circuito fino y perfumado de los coleccionistas europeos. Todo reservado. Mucha plata. Martín Natalevich es uruguayo, analista internacional con dos master sobre terrorismo y Medio Oriente, uno en Israel y otro en Inglaterra. Consultado por Retazo de los Cielos sobre este punto dice: “Algunos reportes indican que el tráfico de arte se convirtió en una de las fuentes de mayor financiamiento del movimiento yihadista. Se habla de millones de dólares. Muchos de esos compradores provienen de países occidentales. Sin embargo, se ha hecho muy difícil poder hacer un seguimiento pormenorizado de la ruta de financiamiento, sobre todo, por la pobre relación diplomática entre Siria y varios países occidentales.” Algunos expertos estiman que el contrabando ilegal de arte mueve 3 mil millones de dólares anuales.
La Siria moderna descansa sobre el yacimiento arqueológico antiguo más extenso del mundo (como Irak o Egipto). Desde el norte hasta el sur, bajo sus tierras se esconden restos y piezas únicas de la antigua Mesopotamia, del período romano helenístico, de la Grecia bizantina o del arte islámico.
Natalevich cuenta que “hay unos pocos pasos entre el saqueador y el comprador. El Estado Islámico emite licencias en los territorios que ocupa y posee sus propios equipos de saqueadores que venden las obras a través de una red de corredores e intermediarios. Esto incluiría un traficante que saca los objetos mayoritariamente por la frontera turca, Beirut o Jordania hacia el propietario de una galería que ofrece documentación falsificada en algún país europeo vulnerable para llegar a privados, anticuarios o coleccionistas en destinos como Nueva York, París, Bruselas, Tokio o Londres. También hay información de que esos objetos culturales tienen como destino final otros lugares de Medio Oriente, fundamentalmente en el Golfo Pérsico”.
Los artículos viajan en las valijas de autos, contenedores y bolsillos. Hay evidencias de sobornos y falsificaciones para lograr que la mercadería llegue a destino. “Una de las características fundamentales de los grupos terroristas es modificar rápidamente sus métodos y estrategias cuando encuentran que sus mecanismos son detectados”, subraya Natalevich.
El Estado Islámico se queda siempre con un alto porcentaje sobre la venta que puede llegar a alcanzar el 50% en la forma de un impuesto por “botín de guerra”.
LA LUCHA CONTRA ISIS. Las investigaciones son nuevas. Hay sirios que libran una batalla contra el saqueo. Por ejemplo el arqueólogo sirio Amr Al Azm, director de la Fuerza Especial del Patrimonio Sirio (Syrian Heritage Task Force), que sigue las pistas a través de Internet y formula las denuncias.
Hasta el momento no hay ninguna acción concreta vigente para detener ese flujo. Natalevich dice que “en Estados Unidos, por ejemplo, no rige ninguna restricción para la compra de antigüedades provenientes de Siria. De manera que algunos coleccionistas norteamericanos pueden estar llenando las arcas del Estado Islámico todos los días de forma consciente o inconsciente. Esta situación se opone, por ejemplo, al 2004 cuando el Congreso norteamericano legisló para limitar la importación de antigüedades provenientes de Irak. Lo que sí hay son iniciativas a nivel del Congreso para aplicar una norma similar a la que regía en 2004. Algunos legisladores norteamericanos pretenden prohibir el ingreso de antigüedades sirias al mercado norteamericano y proteger aquellas que ya están en suelo estadounidense hasta ser devueltas.”
FRENAR EL SAQUEO. Uno puede decir, con certeza, que el centro es el hombre y la mujer siria que no viven en paz y que buscan refugio en Europa. Ese es el centro. Pero mientras los aviones franceses, estadounidenses y alemanes atacan al Estado Islámico, por abajo, en el territorio, se destruye la historia. Natalevich cuenta que ahora hay una “pequeña comunidad virtual de académicos y periodistas que están decididos a frenar el saqueo y tráfico de arte. Hacen diariamente un trabajo de reconocimiento de las piezas y denuncia prácticamente sin financiación y con mucho riesgo. Pero hasta el momento no se conoce ninguna iniciativa gubernamental, regional o internacional para apoyar directamente el trabajo que hacen”. Y agrega: “recientemente se dio a conocer un plan francés para proteger tesoros culturales de la humanidad. El plan integra una iniciativa para la conformación de una base de datos y un centro de monitoreo de objetos culturales robados. Naciones Unidas ha publicados resoluciones en el último año exhortando a sus miembros a mejorar los controles, pero hasta el momento eso parecer ser solamente una expresión de deseo”.
“En cualquier caso es muy difícil poder limitar este tipo de actividades criminales sin presencia de tropas en el terreno. Si el tráfico de arte ha sido históricamente difícil de combatir en tiempo de paz, el escenario actual que presenta Siria e Iraq lo hace aún mucho más complicado”, expresa el experto uruguayo.
MIENTRAS TANTO. “En las cercanías de la ciudad de Manbij, en el norte de Siria, el agricultor Fadi labra sus pequeñas parcelas de cultivo. Con la ayuda de una azada remueve la tierra y prepara el campo para la siembra. De pronto, la pala tropieza con un objeto rígido y Fadi descubre una tumba milenaria bajo los terrenos de su granja. El humilde labrador se frota las manos: ha encontrado varias vasijas, monedas y distintas riquezas junto a los restos. Su alegría no durará mucho. El hallazgo no tarda en llegar a oídos de los muyahidines del Estado Islámico, que pronto visitan a Fadi en su casa. Sin mediar palabra, desentierran el tesoro a toda prisa y desaparecen con el botín, para venderlo días después a los traficantes de arte y apropiarse así de todas las ganancias”, cuenta un periodista del sitio español “El Confidencial”.
NOTA. La foto que ilustra esta nota es de uno de los 30 mosaicos bizantinos robados en la antigua ciudad de Apamea (Asociación para la Protección de la Arqueología Siria, APSA).

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