martes, 9 de agosto de 2016

Los Secretos de los Apóstoles - Documental

Las palabras de los seguidores de Jesús se consideran "la pura verdad".
Entonces, cabe preguntarse cómo es que algunos de los escritos que se
les atribuyen se han suprimido del Nuevo Testamento. ¿Por qué Roma
eliminó el relato de Pedro sobre una batalla al estilo de "El señor de
los anillos"? ¿Quién fue la misteriosa y poderosa acompañante de Pablo
durante sus viajes y por qué se le ha negado su lugar legítimo entre las
mujeres de la Biblia? ¿Qué actos sexuales prohibidos se sugieren en el
evangelio secreto de Marcos? ¿Por qué se ha eliminado una versión del
evangelio de Pedro que exoneraba a Poncio Pilatos? Y, ¿qué hay en el
recientemente autentificado Evangelio de Judas que puede cambiar su
imagen como el auténtico traidor de Jesucristo? ¿Por qué la Iglesia
prohibió estos escritos?

¿Se trata de eslabones perdidos de las
auténticas enseñanzas de Jesucristo o de intentos heréticos de
reescribir la historia? Examinaremos los lugares donde estos textos
aparecieron por primera vez, el debate sobre su autenticidad, así como
su significado, si es que es verdadero.

Examinaremos las
historias cabalísticas de ángeles y demonios desautorizadas por los
líderes ortodoxos, así como las visiones apocalípticas y la imaginería
sexual que fueron eliminadas del Antiguo Testamento. Por todo el mundo
se han realizado descubrimientos, en cuevas, templos en ruinas,
bibliotecas y monasterios antiguos, y se continúan encontrando y
debatiendo estos tentadores fragmentos. ¿Se trata de una verdad que ha
permanecido oculta o de herejía?


La Biblia se ha considerado
la palabra de Dios, perfecta y verdadera, pero en el último siglo se han
hallado otros textos antiguos que estaban perdidos, enterrados u
olvidados, y que dan otra versión sobre lo narrado en la Biblia. De los
numerosos textos que narraban la historia, se seleccionaron algunos para
incluir en la Biblia y se desecharon otros, los proscritos por el canon
oficial. Ahora, esos textos pueden arrojar nueva luz, objetar lo que
creemos saber.

No existió una bibliografía transmitida de
generación en generación, sino colecciones de libros, que con el tiempo
fueron aceptados o no. Podemos especular con el porqué, pero no con
certeza absoluta. Aún así, parece claro que los libros que sí se
conservaron fueron los aceptables en el plano religioso, los capaces de
llegarnos, de conmovernos, los que contribuyeron a cohesionar a una gran
comunidad. Ahora, con perspectiva histórica, estamos preparados para
conocer toda la verdad, o sus diferentes versiones.

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