viernes, 16 de septiembre de 2016

EL CAMPO MÓRFICO


"Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos mórficos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico, un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza..."


Últimamente estuvimos nombrando y hablando mucho de los campos mórficos, y si bien la mayoría comprende de que estamos hablando, no hemos desarrollado en profundidad el tema como para comprender conscientemente que es y cómo funciona un campo mórfico. Hoy intentaremos adentrarnos en las profundidades de su comprensión, aunque para ello tengamos que salirnos de la tridimensionalidad y sus acotados límites. Para que esto sea posible, comencemos por el principio, el diseño de la materia.

Hace muchos años, cuando aún ignoraba la mayoría de lo aquí expuesto, llegaron a mis manos por motivos que no vienen al caso, unos libros de “ciencia ficción” de los años cincuenta, de una colección inédita y de edición privada, de un autor desconocido (O.P), que escribió solamente cinco libros y montó su propia editorial para publicarlos. Los cinco libros estaban todos relacionados entre sí, y su contenido me sorprendió a tal punto, que dudé si lo escrito no serían verdades ocultas en ficción, disfrazadas de relatos fantásticos. De esos cinco libros, yo disponía de tres, los dos restantes de la colección, no logré conseguirlos. En el tercer libro de la saga se describía de una forma gráfica y sencilla, cómo la creación utilizaba una sola ecuación físico-matemática para construir todas las formas que la componen, siendo una sola ecuación la que enlazaba entre sí a todas las leyes físicas del universo, o en otras palabras, que una única fórmula geométrica traducía los planos de todas y cada una de las creaciones del mundo físico, mediante campos electromagnéticos que las interpretaban penetrando en la materia y formando, mediante campos mórficos estipulados, las formas geométricas de la naturaleza. Lamentablemente la explicación completa de la ecuación estaba en el quinto libro de la saga que jamás conseguí. Mucho tiempo después, y luego de un largo y costoso camino interior y exterior de años de estudio y entrenamiento, descubrí cómo funcionaba la matemática del Do, y comprendí la fórmula utilizada por la naturaleza para proyectar la materia, comprobando que lo expuesto en el libro era real y que la creación usaba una sola ecuación físico-matemática-geométrica para construir todo lo conocido. 

Luego de la proyección de la materia comienza el trabajo de construcción y es aquí cuando se necesita y es indispensable un campo mórfico, pues son los “moldes de arena que delimitan la figura construida”. Esta plantilla de patrones o estructuras de orden, que no es física sino energética, está formada por un entramado de campos electromagnéticos, por no encontrar una analogía mejor, de geometría hexagonal de base tres, formado por triángulos equiláteros, o tetraedros si lo observamos en tres dimensiones. Estas celdas tetraédricas están formadas por cargas positivas y negativas distribuidas de la siguiente forma: cara interna expuesta a la forma, negativa; cara externa expuesta al entorno, positiva; cara oblicua a los planos expuestos, carga variable que equilibra la ecuación; cara perpendicular a los planos anteriores, carga igual al potencial de interrelación entre campos mórficos. De esta forma se logra que lo de adentro (cargas positivas) se iguale a lo de afuera (cargas negativas) y se mantenga la relación pese a cualquier desequilibrio del entorno, mediante la tercera energía.

Estos campos mórficos fluctúan continuamente según la interrelación con otros campos mórficos y con el efecto Tesla (eT) del planeta. Las cargas de los tetraedros que forman los hexaedros, fluctúan logrando que el campo sea elástico y se adapte a la forma que contiene, mientras esta forma va creciendo o cambiando hasta su estado final, donde el campo llega a su máxima elasticidad y se detiene, marcando el contorno finito a la materia y delimitando su forma. No es necesario comprender esto, pero es fundamental saber que el campo mórfico es el responsable de mantener las formas en los distintos estratos o niveles de los nueve cuerpos del hombre y de los distintos estratos físicos de la materia, incluidas todas sus formas, desde la mental hasta la psíquica superior.

Los ingenieros Áureos, Seres con los conocimientos y capacidades técnicas como para manipular los campos mórficos, utilizan para su trabajo procedimientos que a nuestra actual consciencia nos parecerían mágicos o milagrosos. El trabajo que están efectuando es fundamental para mantener la integridad del campo, ya que el efecto Tesla del planeta está cambiando de 7,82Hz a 15,64Hz y la estructura de resistencia del campo mórfico está calibrada para 7,82Hz, haciendo que la diferencia sea disonante con la materia y el campo se debilite hasta romperse, produciendo múltiples trastornos físicos y psíquicos en el humano y desequilibrios químicos y físicos en toda la materia. Por ejemplo, la resistencia de los materiales ahora tiene un desfasaje que puede ocasionar graves accidentes si no se corrige, o el sistema inmunológico puede perder sus propiedades bajando las defensas naturales del cuerpo y ocasionando enfermedades. La fotografía Kirlian registra la parte electromagnética del campo mórfico, aquella que deja la huella que recogen los TCMT Transceptores cuánticos multi-temporales.

Para trabajar sobre el campo mórfico se deben desactivar los escudos protectores naturales y detener la fluctuación del mismo, para ello los ingenieros deben trabajar en “fotogramas” que son coordenadas estáticas espacio-temporales marcadas por los vaet del sujeto u objeto, en un sector específico de la línea espacio-tiempo de una forma determinada y particular, donde el tiempo pierde la continuidad que le da la consciencia colectiva a través del inconsciente colectivo y adquiere la eternidad de la consciencia del Quantum primordial donde la imagen estática obtenida, es la impresión grabada en la librería de horizonte del Quantum adquirida de la imagen móvil de la realidad subjetiva en que se trabaja. Una vez reajustado el campo en un fotograma, es automáticamente proyectado a los demás componentes de la serie, siendo el sujeto u objeto un todo dentro de la continuidad espacial de la línea temporal en donde se desplaza. El reajuste de los campos mórficos es de una octava comenzando en (sol), exactamente 7,82Hz ± 1,42857Hz. 

Un campo mórfico no sólo delimita materia, sino estados mentales; arquetipos y paradigmas tienen sus propios campos mórficos y están también sujetos a estos cambios para su correcto funcionamiento. Nosotros como Seres que anhelamos un estado de consciencia superior, Seres inmersos en la inconsciencia de nuestros actos, podemos y debemos ayudar para que esta calibración del campo sea correcta. La forma más consciente de hacerlo, es evitando que pensamientos que no son nuestros nos desvíen del camino que nos propusimos recorrer, haciéndonos creer que todo esto es fantasía de una novela más de “ciencia ficción” de los años cincuenta. 

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