miércoles, 14 de septiembre de 2016

Leif Erikson: El VIKINGO que DESCUBRIÓ AMERICA 500 años antes que COLÓN el oportunista

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vikingos-americaExplorador islandés, nacido alrededor del año 961 en Islandia y muerto en Groenlandia en el 1020. Ha sido considerado como el primer europeo en llegar a las costas del Norte de América y en establecer un asentamiento allí. Los detalles de su vida han llegado hasta nosotros a través de las sagas islandesas de los siglos XIII y XIV. También era conocido como Leif el Afortunado.

Viaje a Noruega y conversión al cristianismo

Erikson era el segundo de los tres hijos de Erik el Rojo, quien hacia el año 985 fundó, tras haberse exiliado de Islandia, la primera colonia vikinga en Groenlandia. Según la Saga de Erik, Leif viajó alrededor del año 1000 desde Groenlandia a Noruega. Los vientos desfavorables le obligaron a hacer escala en la Hébridas, donde pasó todo el verano. Allí se enamoró de una mujer llamada Thorgunna. Ésta, cuando Leif se disponía a partir, le pidió que la llevara consigo, ya que estaba esperando un hijo suyo. Pero el navegante, ante la peligrosidad del viaje, prefirió que no embarcara. Para contribuir a la manutención de su futuro hijo, le entregó un cinturón de marfil de morsa, un anillo de oro y una capa de lana de Groenlandia. Este niño, que respondía al nombre de Thorgils, cuando se hizo mayor viajó a Groenlandia, donde fue acogido por su padre. A su llegada a Noruega fue recibido con todos los honores por el rey Olaf I Tryggvason, quien le convirtió al cristianismo. Leif y todos sus compañeros de viaje fueron bautizados. Al año siguiente, Olaf le conminó a que regresara a Groenlandia con la misión de convertir a la fe cristiana a los colonos vikingos.

Partieron a comienzos de verano, acompañados por un sacerdote y varios religiosos, para que bautizaran a los futuros conversos y los instruyeran en la verdadera fe. Cuando se encontraban en alta mar rescataron a la tripulación y la valiosa carga de un barco que se encontraba a punto de naufragar; gracias a este acontecimiento comenzó a ser conocido por sus compañeros con el nombre de Leif el Afortunado. Según otros relatos, en el viaje de regreso una tormenta le hizo perder el rumbo, lo que le llevó hasta una tierra desconocida con campos fértiles y en la que había muchas uvas salvajes. Dicho territorio fue bautizado con el nombre de Vinland. A su llegada a Groenlandia, se instaló junto a su padre en Brattahild, desde donde comenzó a ganar adeptos para la cristiandad; uno de sus mayores éxitos fue la conversión de su madre, Thjódhid, quien construyó en Brattahild la primera iglesia cristiana de Groenlandia. El paso decisivo para que toda la población de la isla abrazase la fe fue el bautizo de Erik el Rojo, quien en un primer momento era reacio a abandonar la religión tradicional de los vikingos. La idea de la conversión de Groenlandia por Leif bajo los auspicios de Olaf apareció por primera vez en la Vida de Olaf Tryggvason, escrita por el monje medieval Gonnlaug Leifsson, ya que las fuentes anteriores no nombran a Groenlandia entre las tierras convertidas por Olaf.

Descubrimiento de América

Según la Saga de los Cuentos de los Groenlandeses, que para muchos investigadores es más fiable que la Saga de Erik, quien realmente avistó las costas de Norteamérica fue el navegante islandés Bjarni Herjólfsson. Según el relato de Bjarni, éste había visto unas tierras extrañas catorce años antes, cuando se perdió camino de Groenlandia. Las informaciones traídas por el navegante a Noruega incitaron a los navegantes a emprender un viaje hacia esas nuevas tierras, que algunos habían afirmado avistar desde las montañas más altas de la isla en los días más claros. Leif le compró su barco a Bjarni y le pidió que le describiera la ruta que tomó, con el fin de emprender el viaje en sentido contrario. El navegante propuso a su padre que encabezase la expedición, pero éste cayó de su caballo y se rompió una pierna cuando se dirigía a embarcarse, lo que obligó a Leif a asumir el mando. Cuando partió con 35 navegantes en dirección contraria a la tomada por Bjarni, iba acompañado de la mayoría de la tripulación del islandés.
A los pocos días de navegación llegó a una tierra montañosa y desnuda, sin apenas vegetación, cubierta de glaciares. Tras bautizarla con el nombre de Helluland (‘Tierra de las Piedras Planas’), prosiguió su viaje hacia el sur. Decidieron desembarcar más tarde en una tierra llana y cubierta de bosques que, según la tripulación, había sido la primera que divisaron en el viaje de Bjarni. La costa carecía de acantilados y había una gran cantidad de playas de arena blanca; la región recibió el nombre de Markland (‘Tierra de Bosques’). Leif continuó sus expediciones, ya que buscaba un sitio más adecuado para pasar el invierno. Después de dos singladuras, y tras ser empujados por viento del noroeste, llegaron a una isla situada en el norte de lo que parecía un continente, en el que destacaba un cabo que se orientaba hacia el norte. Ésta era una tierra fértil, con abundantes uvas, por lo que recibió el nombre de Vinland (‘Tierra del Vino’). Leif dividió a sus hombres en dos grupos y los envió a explorar los alrededores. Decidieron pasar allí el invierno, para lo cual construyeron un poblado de cabañas de madera a orillas de un lago, con una gran cabaña en el centro al estilo vikingo, al que pusieron el nombre de Leifsbudr, y que se convirtió en el primer asentamiento europeo en América. Con la llegada de la primavera se prepararon para iniciar el viaje de regreso, y zarparon con la llegada de buenos tiempos que le llevaron de regreso a Groenlandia.

Los investigadores han tratado de identificar los lugares descubiertos por Erikson. Helluland probablemente se tratase de la tierra de Baffin, y Marklandia sería la Península de Labrador. Donde ha habido menos coincidencias es en la identificación exacta de Vinland: mientras que para unos se trataría de Nueva Escocia o Nueva Inglaterra, para otros sería Terranova. Los defensores de esta última posibilidad han basado su opinión en el hallazgo efectuado por los arqueólogos en 1963 de unas ruinas vikingas en L´Anse-aux-Mesdows, en el norte de Terranova. Años después del viaje de Leif, su hermano Thorvald le pidió prestada su nave para regresar a Vinland. Éste, tras establecerse en Leifsbudr, inició una serie de exploraciones por las regiones de los alrededores. En una de estas incursiones, Thorvald encontró la muerte en un enfrentamiento con los nativos que tuvo lugar en las cercanías de un lago en el invierno de 1004-1005. Erikson autorizó con posterioridad al navegante islandés Thorfim Karlsefni a continuar la exploración de Vinland. Poco tiempo después de su llegada se produjo la muerte de su padre, por lo que se convirtió en el patriarca de la comunidad vikinga de Groenlandia. Cuando en 1020 Leif falleció, fue sucedido por su hijo Thorkel.
Los asentamientos logrados por Leif Erikson no durarían sino poco más de una década. Nativos hostiles, posiblemente descendientes de grupos que llegaron antes, como los inuit y los siberianos, le declararon la guerra. Pronto, decidiría junto a los demás abandonar la idea de conquistar Vinlandia y se retirarían a falta de fuerza militar para contrarrestar los ataques desatados.
El caso de Erikson no es sino uno de los tantos relatos que nos hablan del descubrimiento del Nuevo Mundo, algo de lo que tanto se jactan hoy en día los españoles y portugueses. Pero ni siquiera Erikson puede darse el lujo de decir que llegó de primero. Chinos, polinésicos, fenicios, egipcios y hasta marroquíes ya habían pasado por aquí, y también dejaron su huella.
LOS ESTUDIOS Y RESTOS ARQUEOLÓGICOS QUE RESPALDAN LO QUE YA ES UNA REALIDAD

El texto en letras rúnicas parece atestiguar una expedición vikinga de 1362 en América del Norte, que acabó en tragedia: “cuando volvimos al campamento encontramos a 10 hombres rojos de sangre y muertos”, dice un fragmento. Encontrada en Kensington, Minnesota en 1898,

En Heavener, Oklahoma una piedra con inscripción rúnica. Probablemente realizada por vikingos que ascendieron por el río Mississippi entre el 600 d.C. y el 900 d.C. Su significado es: “Valle propiedad de Glome”. Los indios Choctaw descubrieron los ocho misterios símbolos.

A orillas del lago de Spirit Pond, Maine (EE. UU.), en 1971 se hallaron 3 piedras con inscripciones rúnicas, datadas en torno al año 1200 a. C. Aunque no han sido descifradas completamente, se trataría del relato de una expedición naval vikinga. En la imagen las conocidas como “de las inscripciones” y “mapa”.

En Berkley, Massachusetts, sobre la ribera del río Taunton, en una roca de 3,40 m. de largo, posibles inscripciones vikingas. Otros las atribuyen a Fenicios, Portugueses, Chinos o nativos. Fotografía tomada en 1893.

En las cordilleras de Yvityrusu y Amambay, existen numerosas manifestaciones rupestres interpretadas como inscripciones rúnicas

Figuras con rasgos nórdicos, posible huella vikinga en las costas centrales de Chile

En los años 70, el historiador francés Jacques de Mahieu defendió la tesis que la región habría sido fundada por vikingos. Siete Ciudades al noreste de Brasil está compuesta por siete grupos de rocas heterogéneas. Cada grupo de rocas representa una ciudad. Las inscripciones rupestres están diseminadas por todo el complejo.


El descubrimiento de cinco momias rubias en Perú, indica que 700 años atrás había en América sujetos con características nórdicas. Sólo hacían suponer algo así las antiguas tradiciones indígenas. Por ejemplo, la que describe a Viracocha como un hombre “alto, fuerte, blanco y de barba poblada”.
Por cinco décadas, los científicos excavaron el norte canadiense en busca de pruebas que reforzaran la teoría de la colonización nórdica del continente americano. Su búsqueda por fin dio resultados en la isla de Baffin.
EN 1999, Patricia Sutherland, arqueóloga de la Universidad Memorial de Canadá, se topó con dos inusuales cuerdas durante una visita al Museo Canadiense de la Civilización, en Quebec. Habían sido encontradas en la isla de Baffin, al norte del país, y catalogadas como obra de la cultura Dorset, originaria del ártico. Pero la investigadora tenía la fuerte sospecha de que sus verdaderos autores procedían del otro lado del Atlántico. No sólo eso. Pronto, se convirtieron en la pista que buscaba para localizar el segundo asentamiento vikingo conocido en América y, de paso, confirmar una teoría que los científicos manejaban desde hace cinco décadas: los vikingos fueron los primeros europeos que llegaron a América después del poblamiento original y lo hicieron 500 años antes de que Colón pisara la isla de San Salvador.
En los 60, ya había sido descubierto en la isla de Terranova un asentamiento vikingo conocido como L’Anse aux Meadows, el cual data de entre los años 989 y 1020. Pero aunque ese hallazgo dio una pista de que ese pueblo escandinavo -que prosperó entre 500 d.C. y el siglo XIV- visitó las costas americanas mucho antes que los conquistadores españoles, por años no surgió ninguna prueba de que su presencia no fuera producto de alguna expedición fortuita.
Al examinar las cuerdas, Sutherland notó que los filamentos se asemejaban poco a las usadas por cazadores del Artico. La técnica usada para el tejido se parecía más a la empleada por mujeres vikingas en Groenlandia en el siglo XIV. Fue con esa convicción que en 2001 inició excavaciones en Baffin.
Nuevas excavaciones
No fue lo único. Poco después del descubrimiento de las cuerdas en el Museo Canadiense, la experta halló más rastros vikingos en las estanterías del recinto. “Noté que había muchos artículos descubiertos en los 60 y 70 que no habían sido reconocidos ni catalogados”, cuenta a Tendencias. Para ella, los objetos corroboraban que los vikingos llegaron a la isla de Baffin y daban sustento a una popular saga islandesa que cuenta cómo, cerca del 1000 d.C., el jefe vikingo Leif Eriksson llegó hasta la isla Helluland, nombre que los vikingos daban a esta isla canadiense.
Para sus excavaciones eligió el valle de Tanfield, en la costa sureste de la isla, donde en la década de los 60 un arqueólogo encontró la base de una construcción cuyo origen calificó como “difícil de interpretar”. Sutherland sospechaba que marineros vikingos la habían edificado, debido a que ostenta una llamativa semejanza con algunas construcciones en Groenlandia.
En el lugar, Sutherland halló nuevas y sólidas evidencias: palas hechas de hueso de ballena similares a las que los vikingos usaban en Groenlandia para cortar el pasto; grandes piedras cortadas con el mismo estilo de mampostería europea, más cuerdas y muchas piedras usadas para afilar sus armas y herramientas de metal.
Y fueron estas piedras para afilar las que terminaron por confirmar su tesis. Sutherland llevó una veintena a la Comisión Geológica de Canadá, donde un minucioso análisis detectó vetas microscópicas de bronce, latón y hierro fundido, clara evidencia de la metalurgia europea y desconocidos en la América precolombina.
Asentamiento comercial
¿Por qué este pueblo, famoso por su afán guerrero, explorador y comerciante, se tomó la molestia de establecer un asentamiento permanente en Baffin? Según Sutherland, los hallazgos prueban que la presencia vikinga no fue un accidente, sino que tenía como fin crear una sólida red de comercio transatlántica junto a los aborígenes norteamericanos de la cultura Dorset.
La experta cuenta que entre otros artefactos que halló en el Museo de la Civilización, por ejemplo, hay cuentas de madera que los vikingos usaban en sus transacciones. Además, hay antecedentes históricos como el relato del comerciante vikingo Ohthere, quien visitó al rey Alfredo El Grande de Inglaterra (849-899 d.C.) y le ofreció fino marfil de morsa que servía para fabricar piezas de arte.
“Por los relatos históricos sobre los recursos del Artico, sabemos que la zona les daba a los nórdicos lo que buscaban: colmillos de morsas, cueros y pieles para su comercio en Europa. La forma de obtener estos productos era mediante intercambios comerciales con personas que cazaban esos animales”, dice Sutherland. Es muy probable, además, que los vikingos hayan ofrecido trozos de hierro y otros metales a manera de trueque.
Mas evidencia de los viajes vikingos a América:

Ruinas de la primera iglesia cristiana en América. Se han encontrado fragmentos derretidos del metal de la campana, y las piedras de la fundación.

Reconstrucción de la iglesia construída por Erik el Rojo a instancias de su esposa Thjódhild. Midió 12,5 x 4,5m., al parecer el fuego la destruyó.
Fuente: http://diario.latercera.com/2012/11/03/01/contenido/tendencias/26-122052-9-confirmado-los-vikingos-llegaron-a-america-500-anos-antes-de-colon.shtml

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