miércoles, 12 de octubre de 2016

MERCADO Y CABALA

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Hoy quiero desmontar una de las mayores mentiras de la cábala, la del mercado y su imposibilidad de ser justo para todos. Este artículo será sumamente corto, pues es solo para demostrar que poder se puede y es muy sencillo llevarlo a cabo, lo que sucede es que no se quiere, porque los que nos gobiernan son demonios y su intención y propósito es que nunca suceda.  Para que un mercado de consumo funcione, debe haber consumidores con poder de consumo y un mercado con capacidad de cubrir las necesidades del consumidor como también los costos de lo producido. Si alguno de estos términos no cumple su función, el mercado consumista se transforma en un mercado elitista con una ecuación sumamente desbalanceada, donde el mercado (sistema) gana mucho sin producir, y el consumista gasta mucho sin consumir. 
Me explico, hay una ley muy simple que nadie desconoce, tanto en bienes como en energía, no se puede gastar más de lo que se produce. Hablando en términos cabalistas, si usted gana $100 mensuales (producción), no puede gastar más que esa producción, pues estaría por un lado adquiriendo deuda de producción (dinero), y por otro desbalanceando la ecuación entrada/salida a favor del mercado. Por consiguiente, el que ganaría seria este, pues no solo gastaría toda su producción (dinero), sino que compraría deuda (más dinero) para cubrir el consumo mínimo que necesita. Ahora bien, si todos ganaran lo suficiente para cubrir necesidades y gastos, y además les quedara un extra para cualquier eventualidad, el mercado estaría balanceado pero su ganancia sería mínima. 
Para que esto suceda, equilibrar la ecuación del consumo, el sueldo mínimo (producción) debe subir para equilibrar el mercado, o el mercado debe bajar para equilibrar el sueldo mínimo. La sumatoria de necesidades, gastos y reserva da como resultado el valor mínimo necesario para que el consumo se mantenga balanceado. De esta manera los precios del mercado deben regirse por la entrada (producción) del consumidor y no por el mercado consumista. La sumatoria de las partes hacen al todo, nunca es al revés. Si usted tiene para gastar $100, el mercado debe adaptarse a esa suma como mínimo. 
Las necesidades Humanas no son un término que se pueda cuantificar o cualificar, no son negociables, son un derecho de existencia, y que estas necesidades estén cubiertas es una obligación del Humano como sociedad, o sea del sistema. Si la entrada económica no alcanza para cubrir esos derechos, pues hay que modificar el mercado, bajando las ganancias del sistema y subiendo la Humanidad del mismo. Nadie puede existir en equilibrio mientras otro no pueda cubrir sus necesidades mínimas, pues usted puede ser él mañana. La comida es un derecho, los servicios son un derecho, la salud es un derecho, la verdadera educación es un derecho, la vivienda es un derecho, todo es un derecho mientras no sea en demasía, pues somos Humanos, no números y estadísticas de demonios, demonios que, sentados en sus escritorios desde el poder, hablan de nosotros como si fuéramos una producción de granos, un valor de mercado, un bono al portador, o una bolsa de abono para su cultivo de billetes, poder y deshumanización. 
Mientras el valor esté puesto en el dinero y no en la Humanidad, el mercado no se equilibrará jamás, y a la vista está, que si los que lo rigen no son Humanos, entonces tienen por propia decisión la ecuación continuamente desequilibrada a su favor. No soy político, tampoco economista ni nada relacionado al estudio de las finanzas y el mercado, pero les aseguro que, si tuviera el poder, en 49 días el mundo sería otro, pues bastaría ver al prójimo como lo que verdaderamente es, un Humano verdadero, libre y justo con el mismo y los demás, para que esta realidad cambie, sacándoles a los demonios el control y el poder para siempre. ¿Cómo lo haría? Muy simple, reemplazando el dinero por Humanidad. ¿Cuánto compra su Humanidad? pues mucho si la tiene y nada si no la tiene, en este nuevo mercado los demonios serían indigentes y los Humanos vivirían en abundancia, cosa que ahora es exactamente al revés, y el que le diga que esto es inviable o imposible, le miente, pues debe ser un demonio que no le conviene que así sea. 
En el artículo Resurrección dije: “…¡Denme doce valientes guerreros, y tomaré Constantinopla, denme al pueblo de Constantinopla, y liberaré a la humanidad!!!...” Esto no es una utopía ni una frase más, es una realidad, pues el Humano unido, jamás será vencido. DDLA en RCA

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