sábado, 29 de octubre de 2016

Somos seres multidimensionales... -

shurya.com
Al tomar conciencia de nuestra multi-dimensionalidad, nos encontramos con nuestro Ser Esencial;
y es desde esta perspectiva desde donde es posible percibir la conexión con toda la creación.
En las distintas tradiciones de sabiduría se ha transmitido el concepto de la multidimensionalidad de nuestro ser, cada una lo ha expresado de manera diferente, pero en esencia es el mismo mensaje: no solo somos un cuerpo físico, mental y emocional, sino mucho más; hay algo abstracto, divino, infinito y eterno, que nos une a toda la creación.
En esta reflexión voy a enfocarme en lo transmitido por Jean Pierre Garnier-Malet, algunos desarrollos que surgieron a partir de su teoría, incorporando compresiones propias en auto referencia.
A partir que Jean Pierre Garnier-Malet ha comenzado a difundir la Teoría Universal del desdoblamiento del tiempo al servicio del hombre, ha surgido un interesante desarrollo integrando a su vez, los aportes del Dr. Hamer, los cual resulta muy esclarecedor para comprender la realidad de una manera más amplia.
Este desarrollo lo ha comenzado a difundir la Sra. Alejandra Casado y un gran número de personas que se fueron sumando a partir de su aporte a través de vídeos donde difundió, de manera gratuita, sus comprensiones respecto a las teorías mencionadas, llamando a su desarrollo personal “Lógica Global Convergente”. Actualmente son muchas las personas que suman sus aportes personales, enriqueciendo cada vez más estas nuevas comprensiones que ayudan a recordar nuestro Origen: humano y divino a la vez.
Compartiré en esta reflexión aquello que me resuena y percibo funcional, a partir de mis observaciones personales en mi vida cotidiana; al servicio de aquellos que les resulte útil:
Habitamos simultáneamente distintas dimensiones.
Para cada uno de nosotros podríamos visualizar el siguiente esquema, que nos permite tomar conciencia de las diferentes dimensiones del Ser:

El plano 1 es la dimensión física de nuestro Ser.
El plano 2 es el plano de las emociones.
El plano 3 es el plano de las percepciones, de la mente, los pensamientos.
El plano 4 es el plano de nuestra identidad, donde están las creencias, los valores incorporados en nuestra historia, es esa identidad que nos permite movernos en este plano concreto, físico, mental y emocional. Allí está guardado aquello que recibimos como “deber ser” de tal o cual manera. En este plano 4 somos diferentes unos de otros, pues tenemos diferentes personalidades, diferentes experiencias, y si solo nos quedamos en este plano nos percibimos separados unos de otros; lo cual es una gran ilusión. Sigamos reconociendo los otros planos de la existencia.
Desde este plano 4 creemos tener la razón, pues creemos que nuestra perspectiva es la verdad, y tratamos de imponerla a toda costa, lo cual genera conflictos. Nos protegemos de los que piensan diferente a nosotros, pues lo percibimos como amenazas. En este plano 4 los marcadores señalados por el Dr. Hamer operan ciegamente desde el plano 5, que es quien gobierna realmente este plano 4.
Cuando vamos tomando conciencia de los diferentes planos de existencia, de nuestra multidimensionalidad, podemos elegir ponernos disponibles para que desde el Ser Esencial (plano 7) nos vayan llegando comprensiones que van mutando nuestra identidad congelada (en normas y valores recibidos desde afuera, de otros, del pasado), tornándola más funcional al aquí y ahora de mi existencia.
El plano 5 es el plano del inconsciente colectivo, donde compartimos programas heredados de nuestra historia humano, como especie humana, y los cuales han sido y son, los que generan nuestros conflictos. Hasta ahora, como especie humana, nos han gobernado ciertos programas inconscientes que los ha desocultados lúcidamente el Dr. Hamer; y que, al poder ver estos programas, es posible abrirnos a recibir nuevas comprensiones que habilitan nuevas formas de ser y estar en este plano concreto que habitamos; las cuales ya están disponibles en nuestro inconsciente colectivo: una nueva manera de ser donde se percibe la Vida como un sistema donde todo está interconectado.
Este plano 5 es desde dónde actuamos en nuestra vida cotidiana. Allí es donde se gesta aquello que luego, vemos materializado en nuestra vida cotidiana.
La dimensión 6 es el campo de todas las posibilidades, allí están todos los potenciales que pueden ser experimentados en los planos más bajos, a partir de una lógica inconsciente (plano 5 que podemos hoy volverlo consciente a partir de la observación)
La dimensión 7 es el SER, el ORIGEN, la ESENCIA, la NADA desde donde TODO surge y baja a los planos que mencionamos. En este plano TODOS tenemos la misma ESENCIA, es decir, TODOS somos IGUALES.
El punto 0 es el instante presente, el aquí y ahora donde podemos percibir estas diferentes dimensiones. Es el eje que nos conecta con el SER ORIGINAL.
Al reconocer la dimensión de nuestro Ser Original (7), podemos elegir mirar desde esta perspectiva nuestra existencia, desde donde vemos todos los planos; así nuestra visión se expande y podemos comprender lo que antes no comprendíamos por nuestra mirada demasiado acotada.
Desde esta perspectiva amplia podemos ver que cada identidad particular (plano 4) es parte de un TODO (plano 7) desde donde todo surge, es creado. Es decir, reconozco mi propia identidad particular y lo que he venido a explorar a este plano concreto (mis experiencias concretas) en conexión con Algo Más Grande (plano 7, plano del Ser Original, plano del Todo, Nada, Vacío de donde todo surge).
Entonces, con esta nueva conciencia, puedo percibir mi identidad particular conectada al Origen; que ha venido a explorar de manera particular; y puedo elegir SERVIR al Todo desde mi propia identidad particular. Y, también, puedo ver a cada ser en su experiencia humana, todos igualmente valiosos pues el Origen es el mismo, cada uno al servicio de Algo Más Grande. Cada uno actuando según su estado de conciencia. Solo desde esta perspectiva del Ser (plano 7) es posible abrirse al AMOR INCONDICIONAL que tanto se ha hablado pero tanto nos costaba experimentarlo en la vida cotidiana.
         
Sintetizando:
TODAS estas dimensiones están en nosotros y de manera simultánea. Cuando lo reconocemos, algo dentro de nosotros comienza a expandirse, nuestra conciencia se abre, crece; y las percepciones también se vuelven más amplias y abarcativas. Vamos tomando conciencia que TODO y TODOS tenemos el mismo ORIGEN, la misma ESENCIA desde donde TODO surge.
La vida se vuelve más liviana y nosotros nos volvemos más amorosos, más compasivos e inclusivos; al percibir la conexión con todo lo existente.

Estos son tiempos donde estamos Recordando Nuestro Origen, percibiendo cada vez con más claridad que no solo somos este cuerpo físico, emocional y mental (sería la cera en las velas de la imagen); sino mucho más, que hay algo sutil (un vacío interior por el que pasa el hilo que atraviesa la vela y arriba se enciende e ilumina) hay algo abstracto en nosotros que es nuestro real Origen: ¡somos Luz! => “Todos ustedes son Hijos de la luz” 1Tes 5,5.
La unión de lo material y lo sutil enciende la LUZ, genera conciencia; y ¿cómo unir lo material y lo sutil? uniendo todos los planos de nuestra existencia, de plano 1 a plano 7 y desde plano 7 a plano 1 a través de plano 4:

Encender la vela es adquirir conciencia en este plano material, concreto, es nuestro propósito actual, como humanos-divinos a la vez.
Tiempos estos donde podemos aprender a experimentar con mayor conciencia lo que significa vivir en este planeta Tierra, conectados con algo Más Grande que nos sostiene a todos; lo cual impulsa nuevas formas de relacionarnos entre nosotros, más funcionales, más cooperantes, más amorosas.
Cuando cada vez más vayamos aprendiendo a conectar con nuestra esencia divina, vamos a comenzar a experimentar el cielo en tierra. Comenzando por nuestros vínculos más próximos: nuestra familia.
Estamos transitando hacia este nuevo modelo inclusivo de verse uno mismo, de ver al otro, de ver la Vida en interconexión con todo lo creado.
Cada vez más personas tenemos la percepción clara que la DIVINIDAD habita en nuestro interior, que es nuestra Real Esencia, nuestro Real Origen:
“Y, si lo queréis oír, consiste esta suma ciencia en un subido sentir de la divinal esencia…”
San Juan de La Cruz (1542-1591)
Desde la conexión con la divinidad nos volvemos cocreadores:
Vaciando la mente de condicionamientos del pasado (metanoia=mente nueva), ordenando nuestro interior, colocando la nueva meta de vivir consciente nuestra vida cotidiana, integrando todas las dimensiones de nuestro Ser; vamos aprendiendo a generar nuestra propia realidad.
Y ¿cómo sé qué tengo que soltar para vaciar mi mente? ESCUCHANDO MIS PALABRAS, pues la PALABRA FUNDA NUESTRO UNIVERSO, la PALABRA CREA. Entonces, me ESCUCHO y observo con conciencia y honestidad: Lo que digo, lo que expreso, ¿es realmente lo que deseo lograr aquí y ahora? Pues eso que digo en palabras es lo estoy ordenando al Universo que cree en mi vida.
Entonces, ¿en qué nos centramos para crear? ¡en la palabra!
Ahora sabemos que lo que brota de nuestro interior hacia la Vida, vuelve a nuestro centro; manteniendo encendida la llama, dándole brillo a todo lo que hacemos, vibramos en el Amor. Así, somos Luz y materia a la vez; materia que brilla, que ilumina.

¡Así sea para muchos!
Todo fue y es para bien: La suma de todas nuestras experiencias vividas (lo grato y lo difícil) es lo que genera nuestro estado de conciencia actual. Todo ha impulsado nuestro crecimiento y desarrollo, aún aquello que llamamos “errores” ha estado al servicio de la evolución.
Para reflexionar
¿Mi vida se trata de sobrevivir, protegerme, compararme y competir, tapar vacíos ciegamente y a toda costa, o ahora mi vida comienza a tratarse de experimentar con conciencia esta existencia, aportando mi parte al todo?
Fuente: Recordar nuestro origen

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