miércoles, 11 de enero de 2017

¿Cuál es la relación entre las ondas cerebrales y nuestro estado mental?

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Las ondas cerebrales son producidas por la sincronización de los pulsos eléctricos de diferentes grupos de neuronas comunicándose y definen nuestros pensamientos, emociones y conductas. Asimismo se alimentan de lo que hacemos y de cómo nos sentimos. Cuando la mayoría nuestras ondas cerebrales son lentas podemos sentirnos cansados, lentos o adormilados; por otro lado, las ondas de frecuencias altas hacen que nos sintamos despiertos y alerta. Las ondas cerebrales se miden en hertz o ciclos por segundo y todos los humanos mostramos cinco tipos diferentes de estos patrones eléctricos: gamma, beta, alfa, theta y delta. 
Cada una de las ondas cerebrales tiene un propósito y nos ayuda a manejar varias situaciones, ya sea para procesar o aprender información nueva o para contribuir a recuperar la calma después de un día agitado. Es importante mencionar que cuando hablamos de experimentar cierta onda mental es porque resulta la onda dominante. A través de nuestro día podemos experimentar estos cinco tipo de ondas al mismo tiempo; sin embargo, dependiendo del estado mental en que nos encontremos habrá un tipo de onda que domine. 
1. Ondas gamma
Las ondas gamma tienen el rango de frecuencia más alto, de 40 a 100 hertz, y están relacionadas con la cognición, el proceso de información, el aprendizaje, la conexión de los sentidos y la percepción, y los ciclos de sueño REM. Un exceso de actividad de ondas gamma puede llevar a un estado de estrés y ansiedad; a su vez, una deficiencia se relaciona con problemas de aprendizaje y depresión. Para incrementar las ondas gamma se recomienda la meditación.
2. Ondas beta
Las ondas beta tienen una frecuencia alta y una amplitud baja, van de 12 a 40 hertz, y las experimentamos con frecuencia cuando estamos despiertos, pues se relacionan con los procesos de pensamiento consciente como el pensamiento lógico y tienden a tener un efecto estimulante. Las ondas beta también están relacionadas con la concentración, la memoria y la resolución de problemas. Un exceso de estas ondas puede llevar a una mayor producción de adrenalina, ansiedad, estrés y dificultad para lograr un estado de relajación, mientras que una deficiencia de ondas beta está relacionada con la depresión, la afectación de los procesos cognitivos y soñar despiertos. Las bebidas estimulantes como el café provocan un incremento de las ondas beta. 
3. Ondas alfa
Su rango de frecuencia es de 8 a 12 hertz, por lo cual se considera una onda moderada y sirve como puente entre el pensamiento consciente y la mente subconsciente, es decir, las ondas alfa relacionan a las ondas beta con las ondas theta, ayudándonos a recuperar la calma y relajarnos. Un exceso de ondas alfa está vinculado con relajación excesiva y problemas de concentración, mientras que la falta de ondas alfa se relaciona con altos niveles de estrés e insomnio. De hecho, cuando estamos muy estresados podemos caer en un bloqueo de ondas alfa y una excesiva actividad de ondas beta. Algunos antidepresivos pueden causar un incremento de ondas alfa pero también otras sustancias como el alcohol, los relajantes y la cannabis. 
4. Ondas theta
Las ondas theta tienen un rango de frecuencia lento que va de 4 a 8 hertz. En un estado óptimo se relacionan con la creatividad, la conexión emocional, la intuición y la relajación. Sin embargo, un exceso de ondas theta puede traducirse en susceptibilidad a la depresión, además de hacernos particularmente sensibles a la sugestión ya que es un estado de relajación profunda o de semihipnosis. Por esta razón, las ondas theta se vinculan al sueño reparador y la carencia de las mismas se traduce en estrés, ansiedad, tensión y poca conexión emocional. Las ondas theta también están relacionadas con los estados de meditación profunda. 
5. Ondas delta 
Las ondas delta son las más lentas de las que se tiene registro y su rango de frecuencia va de los 0 a los 4 hertz. Con frecuencia los bebés y los niños pequeños son los que emiten esta frecuencia, pues conforme envejecemos tendemos a producir menos ondas de este tipo, incluso durante el sueño profundo. Las ondas delta tienen que ver con los niveles más profundos de relajación y restauración durante el sueño. Están involucradas con funciones del cuerpo como el ritmo cardíaco, la digestión y el sistema inmune. Un nivel anormal de ondas delta puede provocar dificultades de aprendizaje y para pensar conscientemente. Una ausencia de estas ondas está vinculada con la incapacidad del cuerpo y el cerebro para restaurarse, debido a una mala calidad de sueño.

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