miércoles, 4 de enero de 2017

¿QUÉ PASA CON LOS SUICIDAS? Y EL MISTERIO DE LA REENCARNACIÓN




Unas 3.000 personas se suicidan a diario en el mundo, lo que significa que cada tres segundos alguien se quita la vida

Solo en España en 2013 se quitaron la vida 3.870 personas, la cifra más alta de los últimos 25 años.



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El siguiente trabajo pretende arrojar luz sobre un tema  muy delicado y de gran actualidad. El cual implica un gran peso karmático sobre la conciencia de la raza humana.




El drama atañe tanto al suicida como a sus familiares que deja. Se complica más esta situación por los mitos y sistemas de creencias que existen con respecto al que se quita la vida. Si no tenemos una respuesta espiritual y antropológica del por qué, se afrontará este drama desde la desesperación y la angustia existencial. 

Al respecto se cuenta que una mujer lloraba desconsolada en el templo de una iglesia porque su marido había cometido este acto "pecaminoso" del suicidio...El sacerdote al verla se le acerca y para su consuelo le dice lo siguiente: "Entre el puente y el río, hay siempre habrá espacio para el arrepentimiento"  (Juan Bautista María Vianney el cura de Ars)

Mi criterio personal es que ni bueno ni malo, pero son y serán siempre decisiones tomadas desde la desesperación y diría que son el fruto de una especie de ignorancia y ceguera para enfrentar y solucionar los problemas desde el amor a uno mismo. 


Preocupante es que más de 350 millones de personas en el mundo sufren depresión o problemas mentales, según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Salud Mental. Según estimaciones de la OMS, la depresión es común en todas las regiones del planeta.







Como olvidamos que somos creadores, muchas veces la soberbia de la vida nos conduce por así decirlo a esos oscuros "callejones sin salida", que en esencia, en este acá o en el llamado más allá, tendremos que resolver , o sea,  como dice la frase popular: "más tarde que temprano" y como trataré de explicar en este artículo.


Para mi entender  y tú esta información la puedes tomar o dejar, ya no  hablo desde conceptos y dogmas absolutos. Es tan solo una opinión personal que te comparto, la cual está sujeta a crítica y criterios. El suicidio es un arrastre que también traemos de vidas anteriores. De ahí que al llegar a estos planos acordamos olvidarlo todo y comenzar desde cero, es como si nos limpiaran toda la memoria vivida, pero será tan solo por un tiempo, más tarde que temprano los retos y conflictos no solucionados saldrán a la luz.

Debemos descartar el tema de la condena eterna en los supuestos infiernos y estados del bajo astral, eso son creencias infundadas por el sistema Arconte. Pero por este motivo del suicidio se ha condenado durante milenios, aunque no aliento a que nadie atente en contra de su vida, pues sería estancarse, debo decir para consuelos de aquellos familiares que han perdido a su ser querido por este motivo que nuestra conciencia es eterna, es soberana y siempre saldrá adelante.

Decidimos reencarnar por amor, así es como en la mayoría de las veces elegimos el clan familiar y lugar donde nos asentaremos, para experimentar en el amor en una 3d, 4d y demás dimensiones. Pero siempre será por este motivo del amor. 

Lo que pasa es que el suicida debe repetir de inmediato la reencarnación casi de manera inmediata, pues no pudo "superar" desde ese amor interno sus conflictos existenciales.






A DONDE QUIERA QUE VAYAS TE PERSEGUIRÁ AQUELLO QUE DEBES AMAR

Hasta que lo logres y si no, cada vez se irá complicando dado los sistemas de creencias de karmas y pecados.

Para entender este tema del suicidio debemos también comprender lo que es la reencarnación, que en mi humilde opinión, no es necesariamente una trampa.

Y me explico:

La reencarnación implica mucho más que la simple decisión de vivir otra existencia física. En ese período intermedio del que estoy hablando, hay, pues, que considerar varios asuntos.Cuando la mayoría de la gente piensa en la reencarnación, la considera una progresión lineal en la que el alma se va perfeccionando en cada vida sucesiva, lo cual es una explicación muy simple. Hay un número interminable de variaciones sobre ese tema, variaciones individuales. El proceso de la reencarnación se usa de muchas maneras, por lo tanto y en ese tiempo de descanso los individuos deben decidir cuál será la manera en que la reencarnación resultaría más efectiva.

Puede que en una vida el intelecto haya tenido expresamente un papel preponderante y esos poderes de la mente hayan llegado tan lejos como el individuo haya podido llevarlos. Esas cualidades son entonces estudiadas a fondo por la totalidad de la personalidad, la cual sopesa cuidadosamente tanto los aspectos benéficos como los perjudiciales del intelecto. A través de la experiencia en otra vida, ese mismo individuo puede especializarse en el desarrollo emocional, y dejar voluntariamente a un lado sus cualidades intelectuales.







Algunos escogerán progresar a un ritmo más fácil y de una manera más equilibrada. Ayudarán a mantener todas las partes de la personalidad trabajando a la vez, por así decirlo, e incluso volverán a encontrarse una y otra vez con personas que han conocido en otras vidas. Resolverán sus problemas con un ritmo más suave, en lugar de hacerlo de una manera «explosiva». Medirán sus pasos, como hacen los bailarines.


Durante ese tiempo de descanso y elección, se dan todo tipo de consejos. Algunas personalidades llegan a reencarnarse antes de lo aconsejado y lo hacen por muchas razones. Suele ser algo desafortunado a corto plazo, ya que la planificación necesaria no ha tenido lugar; pero a largo plazo se pueden aprender grandes lecciones de ese «error». 









No hay un tiempo programado, pero a pesar de ello es muy poco frecuente que un individuo espere más de tres siglos entre una y otra vida, ya que eso crearía dificultades en la orientación, y debilitaría enormemente los lazos emocionales con la Tierra.


Dicho lo anterior, cuando el ser físico comete el acto del suicidio, se encuentra de inmediato en el lugar de sus terrores, son los infras o infiernos que él mismo ha construido y alimentado, dado sus sistemas de creencias, él mismo se castigará y él mismo decidirá cuándo abandonar esos "valles de lágrimas"o lugares de desolación, hechura de sus egos distorsionados. 


Producto de su imaginación y poder creador, la ignorancia de lo que se es en la totalidad, en la carencia y olvido es lo que le ha llevado a esas desesperaciones sin límites, una falta de conocimiento y amor por él mismo y el resto de la humanidad.


Son desde luego, experiencias que tendrán como resultado final una solución siempre satisfactoria y nada de condenaciones eternas como nos han contado. El ser físico, como decía, al morir a causa del suicidio, desciende por así decirlo a esos valles de muerte, donde recreará las situaciones más insospechadas, se verá por tanto, en un estado de permanente repetición de aquello que menos quería ver, sentir o padecer.


Las ilustraciones de la Edad Media advierten sobre el fuego del infierno con sus demonios y cientos de sabandijas que llegan para el castigo eterno, pero en realidad todo ello son mitologías sembradas a causa del miedo que han infundido los controladores de las conciencias a través de los tiempos.






Solo aquí tendríamos una verdad y es que si nuestra entidad viajera al abandonar el cuerpo físico y con una creencia de implantes infernales, ha alimentado ideas de culpas y pecados, desde luego que se verá catapultada a experimentar todo tipo de castigos y fatalidades en el "más allá".
Somos creadores y solo vemos afuera lo que sentimos y creemos dentro.
La creencia en el cielo y el infierno, en ciertas condiciones, puede ser igualmente perjudicial. Algunos se niegan a aceptar la idea del trabajo, el desarrollo y sus retos posteriores, y creen en cambio que la situación convencional del cielo es la única posibilidad que existe.


Durante algún tiempo pueden realmente habitar un entorno así, hasta que, por propia experiencia, aprendan que la existencia exige el desarrollo, y que un cielo tal sería estéril, aburrido y verdaderamente «mortal». Entonces están preparados para el tiempo de la elección.

Otros pueden insistir en que, debido a sus transgresiones, serán enviados al infierno, y la fuerza de esta creencia es tal, que durante algún tiempo pueden encontrar realmente esas condiciones. Sin embargo, en ambos casos, siempre hay maestros disponibles, que tratan de ayudar para acabar con estas falsas creencias.

En el caso del infierno, los individuos de alguna manera entran en razón más rápidamente, ya que sus propios miedos hacen funcionar dentro de ellos la respuesta liberadora. En otras palabras, su necesidad abre más rápidamente las puertas internas del conocimiento. Por consiguiente, ese estado no dura normalmente tanto como el estado de cielo.





Aun así, ambos estados demoran el tiempo de la elección y de la siguiente existencia. Hay aquí un punto que me gustaría mencionar: en todos los casos, el individuo crea su propia experiencia. Digo esto de nuevo incluso a riesgo de repetirme, ya que éste es un hecho básico de toda conciencia y existencia. No hay «lugares», situaciones o condiciones especiales después de la muerte en los que una personalidad deba tener alguna experiencia.

Los suicidas, por ejemplo, no tienen impuesto ningún «castigo» particular, ni su condición es peor a priori: se los trata como a cualquiera. Sin embargo, cualquier problema no enfrentado en una vida, debe ser enfrentado en otra; pero esto no se aplica sólo a los suicidas.

Un suicida puede provocar su propia muerte debido a que rechaza las específicas condiciones de existencia que él mismo ha escogido. Si es éste el caso, entonces, por supuesto, tendrá que aprender de otro modo. No obstante, muchos otros escogen rechazar la experiencia mientras están en el sistema físico, y cometen un suicidio casi igualmente eficaz mientras están vivos físicamente.


Las condiciones conectadas al acto del suicidio también son importantes, así como la realidad interna y comprensión del individuo. Menciono esto aquí, porque muchas filosofías enseñan que los suicidas se enfrentan a un sino especial, casi vengativo, y no es éste el caso. Sin embargo, si una persona se mata creyendo que ese acto va a anular su conciencia para siempre, esa idea falsa puede retrasar gravemente su progreso, ya que éste se verá intensificado aún más por la culpa.





De nuevo, hay profesores disponibles para explicar la verdadera situación. Se usan varias terapias. Por ejemplo, la personalidad puede ser conducida de nuevo a los acontecimientos previos a la decisión, y se le permite cambiar su decisión. Se le induce un efecto de amnesia, de manera que olvide el suicidio. Sólo más tarde se informa al individuo de su acto, cuando es más capaz de enfrentarse a él y de entenderlo.

Pese a todo, es evidente que estas condiciones son impedimentos para el tiempo de elección. Ni que decir tiene que la obsesión por las cuestiones terrenales también actúa de igual manera. En tales casos, a menudo la personalidad insiste en enfocar sus capacidades perceptivas y energías en la existencia física, como resultado de una negativa psíquica a aceptar la muerte. El individuo conoce bastante bien que está muerto, pero se niega a completar la separación psíquica.

Hay casos, por supuesto, en que los individuos afectados no son conscientes del hecho de la muerte: no es una cuestión de que se nieguen a aceptarla, sino de falta de percepción. Un individuo así estará también obsesionado por los asuntos terrenales, y errará probablemente desconcertado por toda su casa o sus al-rededores. En un caso como éste, evidentemente, el tiempo de la elección también se pospone.

Por consiguiente, el proceso de transición es sumamente variable, al igual que lo es el proceso de la vida física. Muchos de los impedimentos que he mencionado frenan el progreso no sólo después de la muerte, sino también en vuestra existencia física. Esto, ciertamente, debe tenerse en consideración. Una exagerada identificación con las características sexuales también puede retrasar el progreso. 






Si un individuo considera intensamente su identidad como masculina o femenina, puede suceder que se niegue a aceptar el hecho de los cambios sexuales que ocurren en las existencias de reencarnación. Además, este tipo de identificación sexual impide el desarrollo de la personalidad durante la vida física.

Aquellos que crean profundamente que la realidad se crea a sí misma tendrán menos dificultades, y quienes hayan aprendido a entender los mecanismos del estado de sueño y operar con ellos tendrán enormes ventajas. La creencia en el demonio resulta muy desventajosa después de la muerte, al igual que lo es durante la existencia física.

Una teología de los opuestos es también perjudicial. Si creéis, por ejemplo, que todo bien debe ser equilibrado con el mal, os forzaréis a un sistema de realidad que es sumamente limitador, y que contiene en su interior las semillas de un gran tormento.

Con este artículo no estoy alentando al suicidio, así como tampoco diré que es el fin del Alma, sino que siempre será otra forma para el aprendizaje, pues todo son experiencias válidas para el Ser, aún el suicidio. 


Nuestros guías, que somos nosotros mismos, irán en algún momento en rescate de nuestra Alma atribulada, de tal forma que no quedaremos atrapados.








Estos guías o ángeles le advertirán de sus obstinaciones para así conducirla a otros remansos y que se recupere para luego tener que reencarnar nuevamente en otro cuerpo físico y en tercera dimensión, pero esta vez con retos más acrecentados, karmas que doblarán la tarea de la vida anterior. Aunque con más experiencia y sabiduría, la entidad viajera deberá así repetir el "curso" y enfrentarse a las mismas pruebas que no pudo superar ni soportar. 

Es un eterno retorno, el de las Almas en constante encuentro, evolución y expansión para volver a comenzar, pero cada vez más despiertos, conscientes, más humildes, sabios y eternos amantes.

Unas 3.000 personas se suicidan a diario en el mundo, según la OMS Es una de las tres principales causas de muerte entre los jóvenes. 






El promedio se ha incrementado un 60% en los últimos 50 años. El factor que más predispone es la depresión. 

Un enorme problema de salud pública que es evitable, según afirmó este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS). La entidad sanitaria de la ONU señala, con motivo de la celebración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que las estimaciones revelan que por cada persona que se priva de la vida, 20 o más han intentado hacerlo. 1,1 millones de suicidios al año.

 La OMS estima que la mayoría del más de 1,1 millones de suicidios que se llevan a cabo cada año se podría prever y evitar. Para ello, es necesario que se adopten las medidas adecuadas por parte de las autoridades sanitarias nacionales y se garantice un tratamiento adecuado a las personas que padecen de trastornos mentales.



Roly Polanco 

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