jueves, 16 de febrero de 2017

Estas 5 expresiones del lenguaje cotidiano están limitando tu realidad

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Nuestra realidad está hecha de lenguaje, porque gracias a este podemos aprehenderla y experimentarla. Entre otras implicaciones, de este hecho es posible extraer un corolario interesante: las cualidades de nuestro lenguaje determinan también las cualidades de nuestra realidad. Un lenguaje rico se traduce en una experiencia mucho más rica de la vida y el mundo, o lo contrario: usualmente las versiones estrechas de la realidad están vinculadas de lleno con un lenguaje limitado.
Darnos cuenta de ello es descubrir también que cambiar el lenguaje que utilizamos es cambiarnos a nosotros mismos y cambiar la realidad que habitamos.
A continuación compartimos 5 sencillas expresiones que operan dicha transformación pero no en un sentido deseable, pues por el uso que les damos limitan nuestra realidad, empobreciéndola.
1. De verdad / Realmente
Borges, entre otros escritores, aconsejó evitar el énfasis. Él pensaba en la literatura, claro, en donde emplear este recurso retórico vuelve sospechoso un estilo, como si el escritor dudara tanto de su propia capacidad expresiva que necesitara exagerar para convencer a su lector. Algo así pasa con el énfasis un tanto hueco que hay en la reafirmación de que tal o cual suceso fue “real”, “de verdad pasó”, etc. Por lo demás, el uso de ambas palabras es tan común que resulta para muchos en una muletilla de su discurso.
¿Qué emplear entonces? Todo depende del contexto, pero en general intenta optar por un adverbio más preciso. En una oración como “Fue una comida realmente deliciosa” quizá podrías decir “inesperadamente deliciosa”.
2. Las cosas
El mundo contemporáneo parece estar únicamente de “cosas”. Hechos, personas, emociones, objetos y prácticamente cualquier otro elemento de la realidad puede ser reducido a “cosas así”, “cosas como esa”, “cosas de ese tipo”, etc.
¿Qué hacer entonces? Simple: llamar a “las cosas” por su nombre, como reza la conseja popular.
3. Creo / Pienso / Siento
¿No merece la riqueza de nuestro pensamiento un espectro mucho más amplio de palabras para referirnos a lo que cruza por nuestra mente?
¿Qué opciones tienes? Me parece…, Tengo la impresión…, Opino…, Mi idea al respecto…, etc.
4. Ser / Estar
Una de las primeras práctica que se pueden adoptar para enriquecer el vocabulario, consiste en reducir en la medida de lo posible el uso de los verbos ser y estar, sumamente cómodos porque condesan una multitud de significados pero, por ello mismo, reduccionistas para la realidad que experimentamos.
A cambio, intenta recurrir a otros verbos.
5. Muy
Estas son dos palabras que por fuerza de repetición también han perdido su sentido. De tanto usarlo, el adverbio muy ya no acrecienta el valor de nada, y parece lo mismo decir que algo es interesante a muy interesante.
En este caso, la recomendación podría ser dejar de usar “muy” para elevar la calidad de algo y, mejor, encontrar una palabra que exprese con justicia y precisión lo que queremos decir. ¿Por qué decir que algo es “muy bueno” y no calificarlo de excelso, por ejemplo?
¿Qué te parece? ¿No es la realidad suficientemente diversa y múltiple como para limitarla con nuestras palabras?

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