lunes, 20 de febrero de 2017

Jehová, el extraterrestre

escritosbreves.wordpress.com
Los investigadores del fenómeno OVNI suelen actuar bajo la consigna de que las entidades extraterrestres tienen una actitud benevolente hacia la raza humana, coherente con el cumplimiento de un Plan Divino para la humanidad. En esta mirada, Dios cuidad de nosotros y los extraterrestres son nuestros Hermanos del Cosmos.
Sin embargo, nuestras ideas sobre Dios fueron implantadas por personajes venidos de otros mundos, no con la intención de iluminar a la humanidad, sino para contribuir con su esclavitud. Los gnósticos nos advirtieron de esta situación en sus textos, cuando describieron a los Arcontes como una especie inorgánica y depredadora, que nos atacan afectando nuestra mente.
Los Gnósticos establecieron que se produjo una invasión alrededor del 3600 AC, en la que los Arcontes se extendieron como un virus. El arma por excelencia para ejercer esta manipulación es la ideología religiosa. Es decir, todas las religiones. Las ideas acerca de quién es Dios y qué quiere para nosotros de las religiones están desvirtuadas para amoldarse a la conveniencia de estos seres, que viven de la energía de nuestra adoración. Los seres realmente avanzados no necesitan ni se interesan por ningún tipo de pleitesía, no ostentan jerarquías, ni necesitan de rituales.
La idea de que debemos llevar una vida sacrificada para poder aspirar al Cielo judeocristiano, o a su equivalente en cualquier otra religión, solo nos mantiene atados a la rueda del sufrimiento. Así como la idea de rendir culto a un Dios externo nos impide acceder a nuestra propia divinidad. De hecho, contrariamente a la búsqueda individual, las tres grandes religiones -Cristianismo, Judaísmo e Islam- introducen la idea de que la humanidad será salvada por algo externo. Este es el punto central de las ideologías religiosas que nos fueron impuestas.
El Gnosticismo puede describirse como una serie de corrientes religiosas que no necesariamente tienen todas un patrón común. Sin embargo, estas corrientes coincidían en que el conocimiento de las verdades trascendentes conducía a la salvación, porque el ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo.
Los Gnósticos no estaban interesados en el dogma y la teología, sino en el conocimiento adquirido por la experiencia. La característica esencial del Gnosticismo es que afirma que un conocimiento directo, personal y absoluto de las auténticas verdades de la existencia es accesible a los seres humanos, y que la obtención de tal conocimiento es el logro supremo de la vida.
Sin embargo, el emperador Constantino reescribió el Nuevo Testamento para adaptarlo a lo que se definió como la ortodoxia del Cristianismo y todas las enseñanzas gnósticas, contrarias a la doctrina tradicional, fueron eliminadas. La mirada y las enseñanzas de los Gnósticos fueron recuperadas recién en 1945, cuando unos textos bautizados como Nag Hammadi fueron descubiertos en Egipto. Estos textos son unos cuatrocientos años más antiguos que los del Nuevo Testamento, que fueron recopilados y editados en el 325 bajo las órdenes del primer emperador cristiano.
La biblioteca de Alejandría era dirigida por los Gnósticos y sus enseñanzas se extendían por Europa y Oriente Medio. El incendio se encargó de eliminar los textos de esta gran biblioteca, mientras que las cruzadas se encargaron de hacer lo propio con los Gnósticos, quienes fueron considerados herejes.
Una de las más fascinantes ideas que proponen estos textos es que Jehová, el padre de las tradiciones judeocristianas, es en realidad un Arconte, una falsa deidad que se hace pasar por el Creador. De hecho, los textos aseguran que este ser no está en sus cabales y que verdaderamente se considera a sí mismo como el Creador.
Los textos gnósticos establecen que Jehová es el Señor de los Arcontes/reptilianos, un extraterrestre demente que ostenta ciertos poderes, pero que no por eso es superior a los humanos. Los Gnósticos se refieren a él con el nombre de Yaldabaoth y aseguran que pese a hacerse pasar por el Creador, al igual que el resto de los Arcontes, este ser es incapaz de crear vida.
Paradójicamente, el ser humano en plena expresión es superior a estos seres. Nuestra genética contiene una combinación genética de varias razas de seres extraterrestres. Por eso estos seres utilizan todos los medios de los que disponen para impedir nuestro despertar.
La dinámica abusador/abusado que nos imponen sigue una lógica de realidad distorsionada, que es la misma que postulan las religiones y la Nueva Era. Padecemos grandes sufrimientos en este mundo, pero intentan convencernos de que es por nuestro propio bien. Supuestamente, esta es la manera que tenemos de aprender. Y, en última instancia, en algún momento vendrá del cielo un salvador que nos auxiliará sin que nosotros tengamos que hacer nada al respecto.
La confusión y el absurdo son las tácticas empleadas para engañar a la humanidad. Así, estos seres idearon un plan que contempla la idea de una salvación externa, llevada a cabo por ellos mismos, en lugar del camino de autoliberación que todos deberíamos emprender. Esto debería llamarnos a la reflexión. Si la damos nuestro poder y confianza a algo externo a nosotros mismos que dice ser superior, no podremos sorprendernos ni quejarnos luego de los resultados.
Los Arcontes/reptilianos han estado detrás de escena desde hace milenios, manipulando las emociones tanto del colectivo humano como de los individuos, en tanto se alimentan de las bajas vibraciones que generamos con emociones negativas tales como el miedo y la angustia, y de la adoración por seres supuestamente superiores. Es tiempo de conectarnos con nuestro Ser Superior y dejar de alimentarlos.

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