jueves, 16 de febrero de 2017

La dimisión del General Flynn fue una trampa para descubrir a traidores en la prensa e inteligencia: 23 periodistas investigados por filtrar secretos




Estamos dentro de una auténtica batalla… informativa; una guerra en la que las balas son informaciones para desacreditar a los actores de uno u otro bando.
La noticia de la dimisión del General Flynn (un “caballero blanco”) ha sido recibida entre los partidarios de Trump con pesimismo y una señal de la debilidad de su gobierno, entre el alborozo (ver noticia de ayer) de los partidarios de Hillary. Alex Jones están atacando duramente al jefe del gabinete y una parte de los servicios de inteligencia como saboteadores de la presidencia Trump. Pero he aquí que Sorcha Faal ofrece una visión de estos últimos movimientos… que debéis leer.
Comienza diciendo que el Ministerio de Justicia ha encargado al FBI que 23 equipos especiales accedan a los domicilios de otros tantos periodistas de alto nivel para acusarlos de revelación de secretos oficiales.
De acuerdo a esta información procedente de los servicios de inteligencia rusos, hace dos semanas el gabinete Trump encargó a los servicios legales del estado que investigaran a Deborah Turness, presidenta del área de informativos de NBC TV que, como reza en la Wikipedia, fue despedida el pasado martes 14 de febrero (lo que valida la noticia de Sorcha Faal). Y aquí viene lo mejor.
Conociendo la conspiración de una parte de los servicios secretos para derrocar a Trump, el “dimitido” General Flynn puso en marcha una operación del tipo “la trampa del canario” para descubrir a los periodistas y agentes que estaban conspirando contra el nuevo presidente. Esta estrategia consiste en ofrecer diferentes versiones de una información secreta a diferentes agentes sospechosos sobre un mismo asunto para -conociendo la que acaba saliendo a la luz- descubrir al traidor.
[Aunque Sorcha Faal no lo explica con detalle, entiendo que la inicua conversación del General Flynn con el embajador ruso que provocó su “dimisión” fue filtrada por él mismo (o sus allegados) haciendo correr cinco versiones diferentes para, al emerger una de ellas, identificar a los traidores]. Y así fue.
El pasado domingo 12 de febrero uno de los redactores-jefe del diario The Washington Post, llamado David Ignatius, que ha obtenido su éxito a base de repetir las filtraciones de la CIA, escribió en su columna: “de acuerdo a un funcionario de alto rango, el general Flynn telefoneó al embajador ruso en varias ocasiones el 29 de diciembre, el mismo día en que Obama expulsó a 34 funcionarios rusos, entre otras sanciones”.
Siguiendo la filtración de Ignatius, otros “canarios” periodistas [no confundir con los habitantes de las islas españolas] repitieron la consigna, como por ejemplo, The New York Times el pasado martes: “de acuerdo a conversaciones grabadas, asesores de Trump mantuvieron contactos con altos funcionarios rusos un año antes de producirse la elección, a lo que el Kremlin respondió llamando “fake news” a la CNN y The New York Times, basándose en información anónima.
Lo cierto es que Tillerson, como presidente del petrolera Exxon, mantuvo reuniones con empresarios rusos, ¡al igual que los presidentes de multinacionales como Pepsi, McDonalds, Ford, General Motors… Todas!; es decir, que esa acusación es solo una histérica de desinformación y sabotaje.
Y ahora es cuando la versión de los hechos de Sorcha Faal difiere por completo del pánico de seguidores de Trump como Alex Jones o Roger Stone: esta información no es signo de que haya un sector de los servicios de inteligencia en contra de Trump ¡sino una trampa para descubrir a los traidores… en los medios de comunicación!
Acto seguido da una información que casi me tira de la silla. Según Sorcha Faal, el número de agencias de inteligencia en los Estados Unidos es de ¡1271 ESTATALES 1931 PRIVADAS! sitas en 10.000 lugares de todo el país y sumando sus fuerzas hacen un total de ¡854.000 AGENTES (leales a Trump).
[Este dato por sí solo hace que tengamos que replantearnos, por completo, la realidad del mundo en que vivimos].
Sorcha Faal insiste en que Flynn no ha sido suprimido del gobierno (como piensan los globalistas) sino que ha sido resignado a una agencia todavía más secreta (y con más poder) llamado Bureau of Intelligence and Research (INR) hace tres días. Desde entonces, siempre según esta polémica informadora, el FBI ha empezado a acorralar a los periodistas relacionados con esta red del Gobierno Oculto y promete acusarlos de revelación de secretos.
En esta batalla con la prensa oficial, Trump juega con ventaja puesto que los últimos datos afirman que su credibilidad ha alcanzado su mínimo histórico: de un 32%. Es decir, sólo uno de cada tres estadounidenses confían en la prensa mientras que la credibilidad de Trump, que convence a la mitad de yanquis.
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Esta información coincide con lo que vengo diciendo respecto a que la batalla de la presidencia Trump reside en la información, el espionaje y la credibilidad de la prensa, pero la lleva mucho más lejos; se están empleando sofisticadas técnicas de guerra para descubrir enemigos internos, lo que hace que debamos ser moderadamente optimistas. Los Caballeros Blancos están empleando una destreza a tono con los importantísimos tiempos que estamos viviendo. Una gran guerra de espías (que deja la película Mátrix en un juego de niños) se está desarrollando para desmontar este infernal sistema en el que vivimos
Desde “el otro lado”, lo que podemos hacer es, como Humanidad, exigir el retorno a un patrón monetario justo y sin inflación, como el propiciado por el oro.

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