Sin duda El Show de Truman (Peter Weir, 1998) es
una de las mejores películas que se han hecho para motivar la reflexión y
el análisis sociológico. Es una perfecta metáfora del mundo en el que
vivimos, y retrata a la sociedad moderna de una forma magistral. Aunque
también es magnífica en los aspectos puramente cinematográficos y
técnicos, en esta serie de artículos vamos
a centrarnos únicamente en reflexionar y profundizar sobre la carga
filosófica y antropológica que esconde el guión de la película.
Debido a que El Show de Truman se puede analizar desde distintas posturas críticas, vamos a considerar dos grandes temas sobre los cuales se reflexiona en la película:
por un lado la existencia de un mundo ficticio, artificial, que no nos permite conocer el verdadero mundo real; (en ESTE ARTÍCULO)
y por otro lado el papel que adoptan las personas en la sociedad
actual, en la que muchas veces tienen un papel de observadores, de
simples espectadores desde el sofá. (en ESTE ARTÍCULO)
En el siguiente artículo hablaremos sobre el individuo como espectador, pero ahora nos vamos a centrar en las complejas teorías que apuntan a que el mundo real es falso. En la película El Show de Truman
este es el tema central, pero la idea de que existen dos mundos y de
que vivimos en el mundo artificial, sin conocer el verdadero mundo real,
se ha utilizado en muchas otras ocasiones por pensadores y filósofos, y
la encontramos también en otras películas.
Considerar que existe
un mundo real y otro falso implica aceptar que hay también dos tipos de
personas: las que saben la verdad y las que viven en la ignorancia. Las
personas que conocen la verdad son las que tienen el poder. Suelen ser
éstas las clases sociales dominantes, que controlan al resto de la
sociedad. Así, junto a la idea de un mundo real y un mundo falso está el
concepto de la lucha de clases, puesto que necesariamente tiene que
haber una clase dominante y una clase dominada para que se mantenga el engaño del mundo falso.
Todos
los autores que han reflexionado sobre la existencia de dos mundos han
señalado hacia las clases dominantes como los principales responsables
del mantenimiento de este status quo que tiene a gran parte de
la sociedad en la ignorancia y en el engaño. Aun así, las clases
dominadas también tienen gran parte de culpa, al no ser capaces de
cuestionarse el sistema establecido y alcanzar la verdad.
El Mito de la Caverna
Posiblemente
la primera vez que alguien reflexionó sobre la falsedad del mundo fue
en el S.IV a.C, cuando el gran filósofo griego Platón enunció una de las
alegorías más famosas: el Mito de la Caverna. Con este sencillo ejemplo, Platón retrató al mundo y a la sociedad. Una metáfora aplicable a cualquier momento de la Historia.
La
Caverna de la que habla Platón es una representación de la sociedad.
Aparecen unas personas, atadas de pies y manos, sentadas en la oscuridad
de la cueva, observando unas sombras que se proyectan desde un lugar
inalcanzable para la vista de estos individuos. Las sombras son lo único
que ven, son lo único que conocen. Llevan toda su vida viviendo en esa
situación, y para ellos el mundo real es el que ven en las sombras.
Estas
personas maniatadas no saben que las sombras son simples
representaciones distorsionadas de la realidad, y que son generadas por
unos misteriosos personajes que se ocultan tras ellos. Desconocen que el
mundo real no es el que están observando. Platón consideraba que la
sociedad vivía en la ignorancia, engañada por una serie de poderes
(político, religioso, económico, mediático…) que manipulaban la realidad
y engañaban a la población. En el Mito de la Caverna, el poder, las
clases dominantes, están representadas por los personajes que proyectan
las sombras y que se ocultan tras las personas atadas.
Platón
sabía que el camino hacia la verdad era complicado y estaba lleno de
obstáculos, por eso la salida de la Caverna se presenta como una gruta
escarpada y tortuosa. Escapar de la ignorancia no es fácil, pero en el
Mito de la Caverna Platón guarda algo de optimismo y cuenta que algunas
personas consiguen desatarse de las cuerdas y del engaño, y escapan de
la cueva, llegando al verdadero mundo real.
Para salir de la
Caverna no se precisa fuerza física, sino fuerza mental. Tras pasar
varios años observando una realidad en forma de sombras, llega un
momento en el que el individuo tiene que hacer un ejercicio de reflexión
para conseguir su libertad. Pensar críticamente, cuestionándose el
sistema establecido y sospechando de la información que recibimos. INTERESANTE:“No hay que dejarse informar, hay que informarse”
El moderno concepto de la desinformación
ya puede verse en este ejemplo de la Caverna de Platón. Han pasado más
de 2.300 años, pero los misteriosos personajes que proyectan sombras
siguen existiendo. Hoy en día los conocemos como mass media, medios de comunicación de masas. Seguimos viviendo en un mundo de sombras y engaños.
La
manipulación de la información ha sido constante en todas las épocas de
la Historia. Es una de las principales estrategias que ponen en marcha
las clases dominantes para preservar su posición de poder. Junto a la
desinformación, el sistema mediático moderno ha desarrollado otro tipo
de formas de mantener en la ignorancia a la población, como por ejemplo
la difusión de anti-información, un concepto que desarrollamos en el siguiente artículo.
El Gran Hermano de Orwell
Para
mantener el sistema establecido y ocultar el mundo real a la sociedad, a
las clases dominantes no sólo les interesa que la población viva en la
ignorancia, sino también que vivan en un permanente estado de
inseguridad y temor. Por ello, junto a la manipulación de la
información, la difusión del miedo es otra de las formas de control
social que tiene el sistema.
El uso del miedo es descrito muy bien en el libro 1984,
de George Orwell. En esta obra se presenta a una población que vive
bajo el dominio absoluto de una superestructura de poder denominada Gran Hermano.
Esta entidad, que funciona como un dios omnipresente, somete a la
sociedad atemorizándola con la guerra y la esclavitud. El famoso lema de
esta obra resume la ideología que conviene difundir a las clases
dominantes: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es
Fuerza”. Si se consigue que la población interiorice esas ideas, serán
sencillo controlarla y someterla. Escena de la película ‘1984’ (Michael Radford, 1984)
En 1984
observamos también la estrategia de la manipulación de la información,
puesto que se mantiene a la población en la ignorancia y en el engaño,
aunque el factor principal de control es el miedo. La sociedad que se
describe en esta obra es una sociedad que vive totalmente atemorizada.
En este caso, siguiendo con la teoría del falso mundo real y el
verdadero mundo real, en 1984 la Caverna de la que hablaba
Platón es el país de Oceanía (en el que se desarrolla la acción), y las
ataduras que mantienen a las personas en la cueva, mirando las sombras,
son la acción del INGSOC, el partido político que tiene el poder y
controla toda la superestructura del país (medios de comunicación,
economía, política, sociedad civil…). En la obra de Orwell la cuerda que
ata las manos de la gente es el miedo, a través del Ministerio de la
Paz y el Ministerio del Amor.
El uso del miedo es una de las
formas de ocultar el verdadero mundo real, puesto que una sociedad con
miedo es una sociedad que no se atreve a cuestionarse el sistema
establecido ni a reflexionar. Cuando reina el miedo, el pensamiento
crítico desaparece. Porque el pensamiento crítico es un pensamiento
libre, y la libertad no puede existir si existe el miedo. INTERESANTE:La política del miedo (Juan Pérez Ventura, Octubre 2013)
De
manera mucho más explícita que en el Mito de la Caverna, con la obra de
Orwell se pone de manifiesto la necesaria lucha de clases que surge de
una situación en la que conviven en el mismo espacio una clase dominante
y una clase dominada. En la cueva de Platón la clase dominada (las
personas maniatadas que observan las sombras) no se sentía en lucha con
la clase dominante (los que proyectan las sombras), puesto que viven en
una total ignorancia. En la obra de Orwell la población dominada es
consciente de la situación que ocupan en la pirámide social, y si no
actúan contra el sistema establecido, contra el poder, no es tanto por
la ignorancia, sino por el profundo miedo que sienten. Un miedo que es
un respeto hacia quien les domina. Un respeto que otorga legitimidad al
gobernante. ARTÍCULO RELACIONADO:Cómo nos controlan desde el poder (Juan Pérez Ventura, Enero 2014)
George Orwell trató la temática de la lucha de clases en otro libro, el famoso Rebelión en la granja. En el discurso que abre la acción de la obra,
se describe perfectamente la situación de enfrentamiento constante
entre las clases dominantes y las clases dominadas. Viejo Mayor, el
cerdo más respetado de toda la granja, recuerda a los demás compañeros: “Nunca
hagáis caso cuando os digan que los hombres y los animales tienen
intereses comunes, que la prosperidad de unos es también la de los
otros. Son mentiras. Los hombres no sirven los intereses de ningún ser
exceptuando los suyos propios”. Es un mensaje muy claro: la clase dominante es necesariamente enemiga del resto de la sociedad. DOCUMENTO: Fragmento de Rebelión en la Granja
La filosofía de Matrix
En la saga de películas Matrix la idea de que el mundo en el que vivimos es engañoso y falso se lleva al extremo. La primera película, The Matrix
(hermanos Wachowski, 1999) introduce el planteamiento de la trama: la
sociedad está viviendo en un mundo irreal, que es en realidad un
programa informático llamado Matrix. Este programa informático reproduce
el mundo tal y como era antes de la guerra que hubo entre humanos y
máquinas. La acción de Matrix transcurre en el año 2199, y se explica
que a comienzos del S.XXI el avanzado desarrollo tecnológico de las
sociedades derivó en la creación de una potente inteligencia artificial
(I.A) que controlaba el funcionamiento de la vida. Se puede decir que
todo comenzó el momento en el que los seres humanos delegaron todas las
tareas y funciones a las máquinas. Con el máximo desarrollo de la
robótica y la informática, los seres humanos no sólo habían creado un
gran aliado para hacer la vida más cómoda, sino también un potencial
enemigo. Morfeo explica que “no sabemos quién atacó primero, si nosotros o ellos”,
pero el resultado final es que la guerra hizo inhabitable la superficie
terrestre y contaminó la atmósfera. En el tiempo en el que transcurre
la trama de Matrix, la verdadera población humana vive en un mundo subterráneo, y las máquinas controlan el resto del planeta. Hablamos de “la verdadera población humana” porque en las películas de Matrix
conocemos también a otro tipo de población: la que vive en el falso
mundo real. Esta es la población sometida por las máquinas y que, aunque
está físicamente en la Tierra, en el mundo real, vive conectada al
programa informático Matrix. Existen campos kilométricos donde los
seres humanos son almacenados, en una especie de burbujas, conectados
con cables a Matrix. Su cuerpo está en el mundo real, pero su mente vive
en un mundo falso. En palabras de Morfeo, Matrix es una “simulación
interactiva neural”, una falsa realidad en la que las personas viven.
Quizás es la parte más difícil de creer de la película (lo de que las
máquinas cultivan a los seres humanos en grandes campos), pero
aunque sea muy retorcido pensar si ese futuro es o no posible, lo
importante es quedarse con la idea principal: la población vive en un
mundo físico falso que es una prisión para la mente.
Podemos
entender Matrix como una versión moderna de la Caverna de Platón. La
gente no está atada con cuerdas, sino manipulada por complejas señales
eléctricas y programas informáticos. En un gran discurso de Morfeo, se cuestiona la veracidad de la realidad de la siguiente manera: “¿Qué es real? ¿cómo definirías lo real?
Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que
puedes saborear y ver, lo real podrían ser señales eléctricas
interpretadas por tu cerebro.”
La población que vive mentalmente
en Matrix no tiene porqué dudar de que el mundo es falso, pues viven de
manera normal: caminan, comen, tienen un trabajo, pagan impuestos, van
de compras… En principio son personas libres, aunque en realidad no lo
son. Y este es el gran mensaje de la película, que la libertad en la que
creemos vivir no existe. Somos prisioneros de un sistema socioeconómico
y político. Morfeo le explica a Neo, el protagonista de la saga, que en
realidad vive en “un mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad: eres un esclavo.”
En esta frase, Morfeo apunta deliberadamente a que alguien ha creado este engaño, alguien
está manipulando la realidad. Siguiendo con la argumentación que hemos
mantenido cuando hablábamos de Platón o de Orwell, en este caso Morfeo
se está refiriendo a que existe una clase dominante, que tiene el poder
sobre la clase dominada. Los que proyectan las sombras en la Caverna,
los miembros del partido INGSOC en Oceanía, en Matrix son las
máquinas, los robots que han creado un mundo artificial para engañar a
los humanos. En todos los ejemplos que hablan de dos mundos encontramos
también dos clases sociales: los poderosos y los sometidos.
“Matrix
es un sistema. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero cuando entras, ¿qué
ves a tu alrededor? Hombres de negocios, profesores, abogados,
carpinteros… Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero
hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema, y eso
hace que sean nuestros enemigos. La mayoría de ellos no están preparados
para ser desactivados, y muchos están tan habituados, dependen tanto
del sistema, que lucharían para protegerlo.”
En este discurso
de Morfeo hay algunas ideas muy interesantes, y que apuntan hacia lo
más profundo del carácter sociológico del ser humano: personas
dependientes del sistema, individuos incapacitados para saber la verdad…
Se hace una dura crítica social a la mayoría silenciosa, a esa
gran parte de la sociedad que no quiere o no sabe abrir los ojos. A esa
población que prefiere seguir maniatada en la caverna, mirando sombras.
Es una población demasiado atemorizada como para rebelarse contra el
sistema establecido y demasiado desinformada como para comprender que el
sistema les está engañando. “Dependen tanto del sistema que lucharían para protegerlo”.
Es una de las principales estrategias del poder: hacer creer a la
población que los intereses de la clase dominante son los mismos que los
del resto de la sociedad. Ya lo advertía el Viejo Mayor en Rebelión en la Granja.
El sistema establecido se consolida finalmente cuando la población
asume que el sistema es correcto y que ha de ser defendido por todos. Un
ejemplo moderno lo encontramos en el bipartidismo.
Un sistema que no favorece a la sociedad pero que es protegido y
mantenido por la propia población, temerosa de que desaparezca el modelo
y se pierda la tranquilidad y la estabilidad socioeconómica ante la
posible llegada de otros partidos.
Volviendo a Matrix, a
lo largo de la película se arrojan muchas frases interesantes, pero sin
duda la que mejor resume la idea principal es aquella que dice “la ignorancia es la felicidad”.
Esta frase la dice Cifra, un interesante personaje que representa a esa
población que prefiere vivir sin saber la verdad, en la comodidad del
sofá, viendo la televisión y comiendo traquilamente. Cifra fue liberado
de la prisión mental del programa Matrix, y en la película aparece como
un hombre libre, que conoce el verdadero mundo real y sabe del engaño
que supone el mundo de Matrix. Aun así, teniendo toda la información y
siendo consciente de cómo funciona el sistema, Cifra toma la decisión de
volver a ser conectado en Matrix. Prefiere vivir en la Caverna.
En la película Matrix Reloaded (hermanos Wachowski, 2003), en un interesante diálogo entre Neo y “el Arquitecto”,
éste último, creador del mundo artificial Matrix, dice que casi el 99%
de los individuos acepta el programa (es decir, la falsa realidad de
Matrix) siempre que se les de la capacidad de elegir en cierta medida
sus destinos como personas. Aun así, aunque la gran mayoría de la
población acepta vivir sin conocer la verdad, el Arquitecto reconoce
que se han tenido que realizar hasta seis versiones de Matrix, debido a
que siempre aparecía una anomalía, una minoría consciente que rechazaba
el programa Matrix (el sistema establecido). Si no se controla a estos
movimientos anti-sistema, según el Arquitecto, se corre el riesgo de
sufrir una revolución social a nivel general contra Matrix.
En la saga Matrix
esta minoría anti-sistema viene representada por los habitantes de
Sión, la última ciudad humana del mundo real. Prestando atención a la
compleja y profunda trama de estas películas, se entiende que la minoría
consciente triunfó en hasta cinco Matrix anteriores, es decir, que el
Matrix actual que se conoce en las películas es un sistema Matrix
instaurado dentro de otro Matrix. Debemos suponer que en los anteriores
Matrix el sistema no pudo contener la revolución social de personas
conscientes que se cuestionaron la realidad presentada y que lucharon
contra el sistema establecido. En cierta manera, se puede hacer una
lectura optimista del mundo que se presenta en Matrix, puesto que ese 1% de los individuos que no aceptan el programa consiguen despertar al resto de la población, si bien es cierto que el sistema sabe reinventarse, exterminar a la masa crítica, y volver a dominar a la sociedad.
Es
una reflexión muy profunda por parte de los hermanos Wachowski, que
intenta decir que, en cualquier sistema opresor (sea la Caverna de
Platón, la Oceanía de 1984 o el mundo de Matrix), siempre acaba apareciendo, pasado un tiempo, una minoría que se cuestiona el sistema establecido.
El falso mundo real de Truman
Continuando con la reflexión derivada de la trama de la saga Matrix,
e intentando profundizar en la idea de que toda revolución mental y
social necesita un tiempo de gestación, debemos apuntar que Truman no se
cuestiona el mundo en el que vive hasta bien sobrepasados los 30 años
de edad. Tal y como dice el Arquitecto de Matrix, en todo sistema existe
“una anomalía” que se reproduce tras un espacio de tiempo. Es decir,
desde el momento en el que se establece un sistema, pasa un tiempo hasta
que aparece la anomalía, esto es, el cuestionamiento del sistema por
parte de una minoría de la población. Para el Arquitecto, la anomalía es
la rebelión ante el programa Matrix. En la Caverna de Platón, la
anomalía es el personaje que se desata y lucha por salir de la cueva y
llegar al verdadero mundo real.
¿Por qué tarda un tiempo en darse
esta anomalía en cualquier sistema? ¿Por qué no es inmediato el rechazo a
un sistema opresor y manipulador? La explicación está en la mejor frase
de la película El Show de Truman. Christof, el creador y
director del show, al ser preguntado porqué Truman nunca se ha planteado
la naturaleza del mundo en el que vive, responde: “Aceptamos la realidad tal y como nos la presentan”. Una sencilla frase que recoge una gran carga filosófica y sociológica.
En El Show de Truman se nos presentan de forma muy clara los dos mundos de los que hablaba Platón. Existe un falso mundo real, la ciudad de Seahaven
(donde vive Truman), y el verdadero mundo real, donde vive la población
que ve el show. La película no tarda mucho en desvelar el punto central
de la trama: Truman no sabe que vive en un set de televisión, que las
casas, las calles, los coches y los árboles son falsos (no es el mundo
real), y que las personas que le rodean son actores. El estado de
manipulación en el que vive Truman es bastante evidente, puesto que vive
preso en un escenario, aunque también es interesante considerar a los
espectadores que viven en el mundo real como individuos esclavizados y
en cierta manera manipulados. Esta reflexión se aborda de manera más
profunda en el siguiente artículo.
En el mundo ficticio de El Show de Truman lo único real es el personaje principal, Truman, tal y como apunta su propio nombre: True man (hombre
verdadero), aunque en la película aparece otra persona real (que no es
actor), Sylvia. Esta joven estudiante, por la que Truman se siente
atraído, le cuenta a éste toda la verdad. Sylvia intenta hacer con
Truman lo mismo que hace Morfeo con Neo, pero el sistema rápidamente la
elimina. Podemos identificar en el personaje de Sylvia la anomalía de la
que habla el Arquitecto de Matrix. “Si no se controla a estos
movimientos anti-sistema, se corre el riesgo de sufrir una revolución
social a nivel general contra el sistema”.
En El Show de Truman,
el sistema, la clase dominante, viene representada por Christof, el
creador y director del programa de televisión. No es casualidad que se
llame Christof y que sea “el Creador” del show, ni que el
centro de operaciones esté en el cielo de Seahaven. Todo son guiños para
presentarlo como un dios, omnipresente, que controla todo lo que ocurre
en el mundo.
Como los hombres de la Caverna de Platón, Truman
está atado a la realidad en la que vive. Entre las cuerdas que le atan
podemos identificar las dos estrategias que usa el poder para controlar a la población: infundir miedo y manipular la información. En
la película, a Truman le es imposible escapar de Seahaven por el miedo
que le tiene al agua. De la misma manera, la desinformación y la
manipulación también tratan de mantenerlo atado, con estrategias
grotescas que en la película pretenden representar las técnicas de la
manipulación informativa que padecemos en el mundo real.
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